jueves, 28 de febrero de 2019

La política como posibilidad de construcción colectiva




Oswaldo Ramos


Desde que comencé a involucrarme en los procesos políticos y sociales en mi comunidad comprendí que es necesaria la participación de personas comunes en lo que corresponde a la construcción de procesos sociales. Hablar de política en mi pueblo era señal de que la campaña electoral estaba por comenzar y seguramente no habría tema diferente durante algunos meses. 




Por las calles pasaría el carro de perifoneo con la publicidad de los candidatos, además comenzarían a pintarse la mayoría de las bardas con nombres o logotipos de los partidos. Conforme el día de la elección se aproximaba, la discusión sobre cualquier tema se polarizaba, los vecinos entraban en un debate sin razón.  Han pasado ya, más de 18 años de mi primera conversación sobre política con mis tíos, sentados en una esquina cercana a mi casa, además de escuchar el carro con perifoneo, leíamos en unos pedazos de hoja blanca las propuestas que en el aquel entonces representaba Vicente Fox, propuestas que llenaban de ilusión a todas aquellas generaciones que históricamente se había decepcionado por el esquema institucional que representaba el partido hegemónico del siglo XX. 

Después del sexenio de Fox, pasaron campañas en las que mis tíos y los vecinos del pueblo solo se interesaban por el morbo de lo que acontece en cada proceso electoral, ya que la creación de falsas expectativas y promesas vacías que llevan los candidatos a nuestro pueblo solo generaron una idea negativa sobre todo lo que se nombre como “partido político” o traiga consigo el pensamiento de “política”.

            Ante esto, se vuelve necesario construir espacios de pedagogía política que tengan en el centro a todas las personas, donde tanto los agricultores como las estudiantes o profesionistas puedan generar las condiciones de un debate que, posteriormente, se transforme en ideas para generar incidencia en el espacio público. Es así como un partido político debería funcionar, con debates internos que favorezcan la creación de nuevas ideas para un bien colectivo, más allá de salir al acecho cada tres años en busca de electores y regresar al silencio en periodos no electorales.

            La construcción colectiva vista desde un punto institucional nos debe acercar a las verdaderas soluciones de los problemas de nuestros pueblos, a una descentralización de la política para de darle voz a todas las comunidades y delegaciones fuera de los núcleos urbanos para la construcción de un futuro para todas las personas.


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