Pedro
Valderrama Villanueva
La
región de los Altos, desde el siglo antepasado, ha sido tierra
fértil de innumerables narradores y poetas. Se tiene conocimiento de
al menos cinco antologías que ofrecen miradas panorámicas de la
producción lírica de dicha zona. Sobre Lagos de Moreno y Arandas se
cuenta con Antología
de poetas laguenses
(1943), preparada por José de Jesús Torres, que
reúne a escritores de los siglos XIX y XX, que constituye una
referencia fundamental para los estudios sobre la literatura de la
región, pues establece un primer canon local y traza una genealogía
poética que permitió reconocer la continuidad y las
transformaciones de su tradición lírica.
Un
canto me demanda. Memorias de poesía laguense
(2011), compilada por Dante Alejandro Velázquez, abarca desde el
siglo XVI hasta la actualidad. Con cerca de medio centenar de
autores, esta antología integra voces diversas y evidencia la
vitalidad sostenida de la poesía en la ciudad. Tordo
de agua. Poesía en Arandas, 1918 a 2012
(2011), preparada por Isaac Ortiz, incluye una muestra de la obra de
poetas consagrados originarios de este municipio pertenecientes a
generaciones pasadas y más recientes que han cultivado la lírica y
han sobresalido en el ámbito regional. Mujer
y poeta en Los Altos de Jalisco
(2020), realizada por Karla Sandomingo, Mireya Casillas y Gustavo
Íñiguez, propone una revisión histórica con perspectiva de
género. En sus páginas convergen autoras cuya obra se desarrolló
durante el siglo XX y poetas de generaciones más recientes. Desde
San Miguel el Alto, Dulce Becerra, por su parte, compiló Canto
de nuestra alma (2026),
donde también ofrece una amplia muestra de la poesía contemporánea
producida desde la región.