Pedro Vargas Avalos
En este mes de febrero contemplamos los mexicanos que se llevarán a
cabo los trabajos legislativos para materializar la reforma
electoral, tan necesaria como lo fue la de índole judicial, pero que
enfrenta problemas más difíciles, porque ahora los aliados de
MORENA (el PT y el PVEM), con los cuales conforma la mayoría
necesaria para aprobar necesarias modificaciones constitucionales,
vislumbran que, a diferencia de la del poder judicial en la cual no
recibían menoscabo en sus privilegios, ahora sí pueden perder
posiciones políticas y prerrogativas monetarias jugosas, temas que
en esencia es lo que los mantiene en esa alianza, y por lo tanto se
muestran reticentes, esquivos o de plano molestos. Algunos de los
beneficiarios de esa situación, arguyendo mañosamente derechos y
democracia, están a un paso de ser insurrectos.