Pedro Vargas Avalos
Cumplir años es motivo, por lo general, de celebraciones. Las
personas, al igual que las instituciones, al llegar a los quince años
de existencia, lo conmemoran con reuniones emotivas, contentas por
los múltiples logros operados en tres lustros y avizorando un futuro
pleno de buenos deseos, pero advertidas de que ese porvenir enfrenta
numerosos retos. Eso puntualmente es lo que acontece en el caso del
partido político dominante de la escena pública nacional.






