jueves, 14 de marzo de 2019

El encuentro de peregrinos tecalitlenses con la virgen del Rosario de Talpa








Tecalitlán en la Historia




*René Chávez Deníz



Fervor, compromiso, confianza, espiritualidad y satisfacción son algunas de las sensaciones que experimentan los peregrinos tecalitlenses que recorren la Ruta del Peregrino hacia Talpa de Allende.

Mujeres, hombres y niños recorren los 267.5 kilómetros de trayecto desde Tecalitlán hasta el santuario a través de senderos empinados, tramos carreteros y subiendo y bajando cerros.

Siete días dura el trayecto en el que las personas tienen que hacer un esfuerzo para cumplir una a una las etapas. La mayoría de los peregrinos duermen al medio día y caminan al atardecer, la noche y las primeras horas de la mañana para avanzar más rápido y evitar las horas de mayor calor.

La mayoría de las personas tienen una manda que pagar a la Virgen de Talpa por algún favor concedido.

El camino de la fe, esperanza y agradecimiento, incluso de la aventura es el camino que lleva al encuentro con la santísima virgen del Rosario de Talpa.

 En este año 2019 el domingo 3 de marzo un nutrido grupo de peregrinos tecalitlenses iniciaron su recorrido a pie hacia Talpa de Allende.

Cientos de tecalitlenses iniciaron su camino con la tradicional misa que se llevó a cabo en el templo en honor a la santísima virgen de Guadalupe en Tecalitlán.

En esta ocasión inicio el caminar el domingo 3 de marzo y culminará el sábado 9 del mismo mes en mención.
A continuación, desglosamos algunos lugares por los cuales pasan durante su caminar.

Inician desde el templo parroquial de Tecalitlán, se dirigen por la calle Miguel Pérez Ponce de león, Comunidad la Purísima, pasan por Tuxpan y el Fresnito, municipio de Zapotlán El Grande.

Muy de madrugada el lunes pasan por El Jazmín, municipio de San Gabriel, luego sigue La Croíx, Apulco y de ahí hasta la cabecera municipal de Tonaya, donde se descansa hasta las 4 de la mañana del martes para partir hasta San Miguel.

El caminar continúa y se van dejando comunidades pobladas de gente amable y hospitalaria, hasta llegar a la cabecera municipal de Ejutla.

De esa localidad el peregrinar inicia muy de madrugada con la subida de un alto cerro que  demanda un esfuerzo de más de una hora, para de ahí llegar  a una población llamada Manzanillito, localizada por la carretera federal adelante de Unión de Tula.
El siguiente punto obligado es la población de Ayutla, de esa población se dirigen uno de madrugada hasta el popular lugar llamado Talpita.

Se continúa el recorrido hasta pasar por Cuautla, un pintoresco pueblo de emigrantes a Estados Unidos, que muestran ese amor por la patria, con ostentosas residencias, muestra de los beneficios del sueño americano.

            El siguiente punto es el llamado Tierras Blancas, donde la mayor parte de peregrinos desayunan y posteriormente se llega a Volcanes, una localidad que se distingue por su gran cantidad de cocinas de comida mexicana que se oferta a los peregrinos tanto de a pie como a los que viajan en carro o autobús, platillos tan variados como, guisos de res y cerdo, lengua de res en salsa verde, pollo al pipián, birria, carne asada y unas enormes quesadillas acompañadas de una picante salsa.

Muy de madrugada inician la jornada pasando por lugares como el Cerro de La Campana, Las Cruces, justo ahí en la cañada desde lo alto del cerro se ven las luces de la localidad de Jacales.

Más delante están Los Guayabos para continuar hasta llegar a Cocinas de Mascota, un área confortable con sombra de añejos ocotillos que dan un clima especial al lugar.

Ahí se reúnen los familiares y amigos que se han unido en la última etapa de la jornada, en ese lugar se comparten alimentos que desinteresadamente los paisanos llevan a todos los peregrinos.

 El viernes por la tarde alrededor de las 18:00 horas, se oficia una misa por el Sr. Cura que está en turno en la parroquia de nuestro querido Tecalitlán, como un agradecimiento a la Virgen por permitir casi llegar al destino.

Por la madrugada del sábado se inicia la última jornada, pasando por la popular Cruz de Romero, el descenso es como un respiro a esas grandes y agotadoras jornadas que se experimentaron por varios días.

Al llegar al destino esperado se ve el majestuoso arco de bienvenida para culminar con el recorrido hasta llegar al recinto religioso dedicado a la virgen del Rosario de Talpa donde el sacerdote celebrante alrededor de las 7.30 de la mañana celebra la misa solemne con los peregrinos y familiares tecalitlenses.

Al finalizar de la misa los peregrinos tecalitlenses se congregan en un local convocados por bienhechores quienes ofrecen un desayuno a los asistentes.

Enseguida la mayor parte de los visitantes tecalitlenses emprenden su retorno a su terruño querido, otros más se quedan otro día a disfrutar de la hospitalidad que ofrece la gente de Talpa de Allende.

De esta manera concluye el peregrinar de tecalitlenses que acuden a Talpa año con año y que se ha vuelto toda una tradición.


*Cronista de Tecalitlán.


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