lunes, 5 de enero de 2026

Tapalpa en las letras

 



Pedro Valderrama Villanueva



Cuando nos referimos a la literatura del sur de Jalisco, por lo general, pensamos en Zapotlán el Grande, Sayula, Autlán y San Gabriel, olvidándonos de otros municipios como Atoyac, Tonila y Zacoalco. Cada uno de estos, y otros más, también, en diferentes momentos, han sido cuna de escritores notables o escenario de obras literarias. Algo similar ocurre con Tapalpa.



Desde inicios de los años dos mil, mis visitas regulares a este municipio, por curiosidad y, en otras ocasiones, por compromisos familiares de mi esposa, este poblado me cautivó por la belleza de sus alrededores y, además, por sus enigmáticas calles y su arquitectura tan particular. La curiosidad, en una ocasión, me llevó a preguntarle, durante una visita, a un pariente cercano de mi esposa, un inquieto por las cuestiones librescas, referente a los literatos oriundos de T apalpa. La sorprendente respuesta que recibí de su parte fue que no había relación alguna entre Tapalpa y las letras. Sin embargo, no conforme con la respuesta, comencé con mis propias indagaciones.




Pronto me enteré de la existencia del escritor Cipriano Campos Alatorre (Tapalpa, Jalisco, 1906-Tenancingo, Estado de México, 1934), a través de una edición de Los fusilados (1934), donde descubrí que además de desempeñarse como maestro de primaria en Michoacán y el Estado de México, fue autor de una obra relativamente reducida y quien dejó una huella en las letras de la capital mexicana en los años treinta. Campos Alatorre fue un narrador admirado en su momento por intelectuales de la talla de Efrén Hernández y Salvador Novo. A pesar del olvido en el que aún se encuentra, en Guadalajara, a mediados de la década de 1970, fue editado el libro Seis cuentos…y un fragmento de novela, de Campos Alatorre, por El Colegio Internacional.





Otro material referente a un escritor oriundo de Tapalpa es Crepúsculo de olvido (2023), una plaqueta dedicada a reconstruir la vida del poeta Raúl Quintero (Tapalpa, Jalisco,1896-Guadalajara, Jalisco, 1935), realizado por Salvador Encarnación. Éste es el primer intento por adentrarse en la breve e intensa vida de Quintero. Anteriormente, en 1977, El Colegio Internacional dio a conocer Poemario, que, además de reunir buena parte de su obra dispersa, incluye una introducción, escrita por Heinrich Stadherr, con datos valiosos sobre la vida de Quintero. Sin embargo, Salvador Encarnación va más allá. El autor recurre a importantes fuentes de información, como el periódico El Informador, para ofrecer un bosquejo más preciso de la vida de Raúl Quintero como estudiantes, profesor y el lamentable ocaso de su existencia. Encarnación ofrece en su volumen un retrato sobre sus años mozos como estudiante en la Escuela Normal de Profesores y la inquieta vida cultural de las décadas de 1920 y 1930 en Guadalajara.




No se puede dejar de lado, desde luego, la presencia latente entre Juan Rulfo y Tapalpa y, en general, la región sur. Con respecto a este escritor, al consultar el Diccionario de la obra de Juan Rulfo (2007), elaborado por Sergio López Mena, no se encuentra una sola referencia con respecto a la obra del sayulense y Tapalpa. Sin embargo, localmente, es común asociarlo con las ruinas de la hacienda de la Media Luna, ubicada a varios kilómetros de la cabecera municipal, y donde se cree y se dice, al menos por parte de los tapalpenses, que fue el escenario que inspiró la escritura de los libros El llano en llamas (1953), Pedro Páramo (1955) y El gallo de oro (1980).


Se tiene conocimiento, asimismo, de al menos dos libros cuyas historias están ambientadas en Tapalpa y sus alrededores. Se trata de la novela Camino a Tapalpa (1977), de Carlos Palacios Novoa, un autor de quien prácticamente nada se sabe. En cuanto al anécdota de la novela, de estilo ameno y descriptivo, Luis Manuel Portilla, en la respectiva introducción, escribe: “El argumento nos presenta la semblanza de un aristócrata a la vieja usanza, que ha vivido en la capital del país derrochando sus bienes y que pretende reconstruir el perdido patrimonio mediante el matrimonio de su único hijo una mujer rica, y la reacción del hijo que está por terminar su carrera de ingeniería y que negándose a tales maniobras, abandona el hogar sin previo aviso para trasladarse a la provincia”.






Por su parte, Gregorio Gutiérrez López, escritor nacido en Sayula, Jalisco, en 1922, es autor del libro Narraciones y cuentos de la Sierra de Tapalpa (2015). Anteriormente, Gutiérrez López dio a conocer Lodo en el ejido (1965), El caso del Dr. Suerte (1966), El mundo de los huicholes (1976) y Valentín de la sierra (1971). A través de los doce textos incluidos, el narrador ofrece cuadros de costumbres y estampas de la gente que habita en la sierra y los alrededores del poblado. Por ejemplo, en “Lodo en el ejido”, Gregorio Gutiérrez nos cuenta la historia desafortunada de Antonio Salazar, quien vive una decepción amorosa por Isabel, una asediada joven con quien logra contraer matrimonio, solo para que, poco tiempo después, lo orille a abandonar su pueblo, a raíz de la excesiva codicia de la mujer, y migrar al país del norte. Finalmente, después de varios años, regresa a su terruño sólo para hallar la tierra que con tanto sacrificio trabajó y a la mujer en las manos de un antiguo rival. Sirvan, pues, estas escuetas líneas como una primera aproximación para acercarnos al tema de la literatura y su relación con uno de los poblados más enigmáticos del sur de Jalisco. No me cabe la menor duda de que existen otros escritores provenientes de Tapalpa y libros de cuentos y novelas cuyas historias tienen una relación estrecha con este municipio; pero esta tarea se la dejo a los estudiosos y a los aficionados a las letras de allí y de sus alrededores. Así como Tapalpa, otros poblados de la región también esperan pacientemente que se descubran plumas del pasado y sus historias relacionadas con estos. Una vez que contemos algún día con este valioso conocimiento estaremos cada vez más cerca de conocer el verdadero mapa literario de Jalisco.


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Salvador Encarnación, estudioso de las letras desde Zacoalco de Torres



1 comentario:

  1. Me gustó mucho cómo rescata la presencia literaria de Tapalpa y le da su lugar dentro de la cultura Jalisciense. Además, con un lenguaje muy ameno, nos invita a valorar la riqueza histórica y creativa de nuestro municipio. En hora buena, por este texto que despierta curiosidad y orgullo por la literatura regional.

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