miércoles, 26 de junio de 2019

Ojalá








Víctor Hugo Prado Vázquez


Tan solo en la UdeG más de 95 mil estudiantes de educación media superior estarán recibiendo la Beca Benito Juárez. Conviene saber que los estudiantes becados en este nivel educativo, en su gran mayoría se encuentran en edades que van de los 14 a los 17 años. En el país se tiene la meta de entregarla a 4.1 millones de estudiantes. Su monto es de $800 peso por mes en pagos bimensuales y se otorgará, según el gobierno federal, hasta por treinta meses.

Intuyo que ahora una parte podrá ejercer sus recursos para complementar el gasto de la casa y de su familia, en renta, luz, internet, gas, entre otros; en reparaciones de la vivienda, como pintura, goteras de techos, cortinas o albañilería.

Otros, teniendo satisfechas esas necesidades podría invertirlo en tecnología como una tableta, un smartphone, algunos videojuegos, quizá una computadora o periféricos de ésta. Otros más, se comprarán artículos de uso personal, como pantalones, camisetas, tenis, gorras.  Otro segmento, sin planeación alguna la irá gastando en comida chatarra o productos desechables; o sin sentir, se les evaporará espontáneamente, convirtiendo sus moléculas de un estado sólido a uno gaseoso. Quizá se lo fumen, se lo unten o lo beban, esta sería la peor de las alternativas de gasto.




Ojalá que muchos compren uno o dos libros, se inscriban en cursos por ejemplo de idiomas, para aprender un oficio u otros que fomenten su espíritu creativo, crítico y reflexivo. Ojalá algunos paguen un curso para enseñarse a tocar algún instrumento musical, mejorar la práctica del futbol, natación, o asistan a un gimnasio.  Bueno fuera que buscaran invertirlo en su desarrollo emprendedor y que los pesos los multipliquen con el sudor de su frente. Ojalá y algunos paguen su asistencia a un museo, una obra de teatro, que los lleve a favorecer el conocimiento y apreciación de las principales expresiones artísticas para enriquecer su bagaje cultural y emocional. Ojalá muchos de ellos contribuyan con sus padres a mejorar su escuela, por ejemplo, adquirir una licencia de una plataforma para aprender inglés o poner la banqueta que tanta falta hace.

Ojalá y algún día nos planteemos hacer una investigación seria, que mida el impacto de la beca en la conducta de los estudiantes. Ojalá y que en el siguiente ciclo escolar el alumno retribuya a su escuela una parte de lo que le dan en una especie de trabajo comunitario, desde sembrar árboles o gestar una campaña de recolección de artículos reciclables. Los alumnos tienen la obligación de saber que el dinero bien habido es resultado del esfuerzo tenaz y permanente, no cae del cielo.  


*Director de Educación Media Superior de la Secretaría de Educación Jalisco.

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