jueves, 17 de marzo de 2022

Voz de alerta para agro productores


 

Juan José Ríos Ríos

 

 

El lamentable accidente que produjo la muerte de dos personas, al parecer jornaleros, cuando el pasado martes quince de marzo un camión de transporte de personal fue arrollado por el tren al no alcanzar a cruzas las vías, es un llamado muy fuerte de atención para las empresas y empresarios que tienen contratadas a personas que se les lleva al trabajo a través de autobuses que, en su gran mayoría, en su tiempo se utilizaron como transporte escolar y ahora tienen este uso, para que pongan más atención en su seguridad y para elegir al conductor en cuyas manos dejan esta gran responsabilidad.



            Desde que la gran mayoría de las tierra que conforman el Valle de Zapotlán cambiaron su uso de suelo, antes gran sembradíos de maíz o sorgo y, hoy, convertidas en grandes extensiones de huertos de aguacate o asiento de invernaderos, se creó la necesidad también de contratar personas o jornaleros para realizar los diferentes trabajos que se necesitan en este tipo de actividad, incluso provenientes de otros estados, como Oaxaca, razón por la cual también se requirió la forma de transportarlos de la ciudad al campo.


            Desde entonces, y más últimamente, todas las mañanas y desde muy temprano, las unidades de transporte hacen su recorrido por las calles y colonias de Ciudad Guzmán para recoger a los trabajadores y llevarlos a su destino. Quizá, nos consta, que por la necesidad de llevarlos a su destino y por el tiempo que toma cubrir los trayectos donde esperan ser levantados para su jornada diaria, algunos de los conductores de las unidades de transporte lo hacen de manera acelerada, transitando a una velocidad mayor a la permitida en la zona urbana, incluso con acciones temerarias para cubrir su ruta en tiempo y forma, aunque ello implique comprometer a los demás vehículos y sus conductores que se encuentran a su paso.


            No es el ánimo de juzgar que lo ocurrido el martes 15 de marzo, sobre todo porque hubo, lamentablemente, la pérdida de vidas humanas, como un acto intencionado o imprudente, esa calificación seguramente la darán los peritos, porque es de todos conocido que lo que menos debe de hacer un conductor responsable es precisamente quererle ganar el paso al tren, encontronazos desiguales que generan afectaciones no sólo materiales, también la pérdida de vidas humanas, como sucedió esta vez, y aunque el daño ya está hecho, debe de tomarse como un ejemplo que no debe de repetirse.


            Por ello el llamado a los empresarios, a los dueños de las huertas o invernaderos, a quienes son los responsables de contratar y llevar sanos y salvos a los trabajadores a los campos de cultivo o de cosecha, para que pongan atención en lo sucedido, que recomienden a los encargados del transporte una mayor precaución en el cumplimiento de su delicada labor, son jornaleros, son empleados, pero no dejan de ser personas, seres vivos que se ganan la vida con su trabajo, procedan de donde procedan, independientemente de su condición social o económica, otro caso como el sucedido, no debe de volver a ocurrir, y menos si es por imprudencia.


            Estamos seguros que lo que menos quieren los dueños, empresarios o responsables de los jornaleros, es precisamente que éstos resulten afectados de alguna manera, hay casos fortuitos, infortunados, cuando ni las mismas previsiones puestas en marcha se dan, pero los hay también imprudenciales, no creemos que mal intencionados, que deben evitarse, y si para eso es necesario seguir tocando el tema, lo haremos con mucho gusto, por el bien de todos. Nuestro más sincero pésame a los familiares de los fallecidos, descansen en paz.




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