miércoles, 8 de julio de 2026

Una antología poética desde los Altos de Jalisco




Pedro Valderrama Villanueva

Extrañarte,

en una ciudad donde la memoria no vale nada,

es un acto revolucionario.

San Juan no ha cambiado mucho.

Leo Ramírez


La importancia que tienen las antologías para la literatura de una ciudad, una región o un país es inestimable por varias razones. Ya sean que traten o retraten poetas, narradores o ensayistas de una generación o un determinado lugar, estas compilaciones siempre nos mostrarán un panorama particular desde la perspectiva del antologador. Es decir, estos volúmenes no pueden servir como simples recopilaciones hechas al vapor con la única intención de aglomerar textos de autores con trayectoria o iniciándose en la escritura. Las antologías deben servir como los sismógrafos de una literatura.




En Jalisco, estos valiosos documentos han estado presentes desde hace varias décadas, aunque no con la frecuencia que beberían surgir éstas. Contamos con algunas cuya consulta se ha vuelto indispensable como son
Enramada. Literatura joven de Jalisco (1984), preparado por Sara Velasco, Poesía reciente de Jalisco (1989), de Raúl Aceves, Raúl Bañuelos y Dante Medina, y Poesía viva de Jalisco (2004), de Jorge Souza. Estas tres antologías, producidas de Guadalajara, nos ofrecen interesantes perspectivas de la escritura producida principalmente desde la capital jalisciense.


Por otro lado, en años recientes, también se han realizado muestrarios desde otras regiones, que, asimismo, nos permiten conocer la producción literaria de otros rincones del estado, que en demasiadas ocasiones queda opacada debido, entre otras razones, al feroz centralismo cultural que aún perdura en la entidad. Por ello, contar con materiales de esta naturaleza producidos desde diferentes sitios de la entidad se vuelven indispensables para tener una idea más amplia de la literatura jalisciense.


Desde el sur de Jalisco se cuenta, por ejemplo, con dos amplios muestrarios:
Cartulario. Muestra de letras zapotlenses (2018), preparado por Fernando G. Castolo, y Ahora. Jóvenes escritores del sur de Jalisco (2022), de Ricardo Sigala. Por otro lado, desde los Altos de Jalisco, se cuenta con Un canto me demanda. Memorias de poesía laguense (2011), de Dante Alejandro Velázquez, Tordo de agua. Poesía en Arandas (2011), de Isaac Ortiz, y Mujer y poeta en los Altos de Jalisco (2020), de Karla Sandomingo y Gustavo Íñiguez.


Normalmente cuando pensamos en la literatura de los Altos de Jalisco, nos viene a la mente municipios como Lagos de Moreno, San Juan de los Lagos, Arandas y Jalostotitlán. Hasta ahora, poco o nada se escucha de la actividad literaria desde San Miguel el Alto. Sin embargo, en tiempos muy recientes, este municipio, gracias, en gran medida, a un compacto grupo de jóvenes originarios de este poblado: Dulce Becerra, Diego Hernández y Ricardo Balam Becerra, San Miguel el Alto se ha colocado dentro del radar de las letras en la entidad. Este trío de escritores y promotores culturales son responsables de fundar y dirigir la primera Feria del Libro en el municipio de manera autogestiva. Durante el pasado mes de abril organizaron dicho evento en el jardín principal del poblado donde llevaron a cabo lecturas de poesía, presentaciones de libros y charlas, además de la venta de libros: fueron invitadas una librería de la localidad, El Capítulo, y otra más de segunda mano de Guadalajara.


Diego Hernández, Ricardo Balam Becerra
 y Dulce Becerra.



No obstante, esta inquietud no para allí. Dulce Becerra, figura más visible dentro del panorama literario actual de San Miguel el Alto, asimismo, se ha encargado de encabezar talleres de escritura, el colectivo Poesía Altos y además ha compilado cinco tomos de la antología
El despertar de un poeta (2020, 2021, 2022, 2023 y 2024). Es también una sensible escritora y autora de los poemarios Policromía del corazón (2021) y Entre colores y lágrimas (2023).


Recientemente se presentó en el Teatro de la Parroquia de San Miguel el Alto la antología
Canto de nuestra alma (2026), también compilado por Dulce Becerra, donde reúne un total de 35 poetas: 28 oriundos de los Altos y 7 de otros estados y países como Colombia, Alemania e Israel. Silvia Quezada, responsable del prólogo del presente volumen, escribe: “El motivo de la presente muestra poética es dar a conocer la forma y los temas trabajados por los escritores de los Altos de Jalisco reunidos por la maestra en educación Dulce Becerra, con el interés de dar a conocer a un conjunto visible desde su perspectiva compilatoria; son autores nacidos en San Miguel el Alto, Jalostotitlán, Arandas, Tepatitlán, Mirandillas, Cañadas de Obregón, Lagos de Moreno, San Gaspar de los Reyes, Acatic, Pegueros, sin pretender aglutinarlos a todos, sino a quienes respondieron a su llamado de enviar las composiciones para este libro. El panorama poético es diverso”. Los temas de los poemas contenidos en Canto de nuestra alma son demasiado amplios para resumir en pocas líneas. Sin embargo, la investigadora especializada en la vida y obra de la poeta sayulense Rebeca Uribe, se empeña en ofrecer algunas directrices sobre las distintas temáticas. Quezada escribe al respecto: “El hilo conductor en Canto de nuestra alma es el contexto geográfico, hay diversidad generacional (con autoras de dieciocho años, por ejemplo) y una identidad alteña de superación constante (incluyendo a profesores y autoras con una carrera literaria). El entorno se presenta unido, en ocasiones, al clima social: se describe con afortunado símil, el color de la tierra roja teñida por la sangre, vertida en ella tras repetidas acciones violentas: “la tierra ya está cubierta de sangre/tanta, que volvió/del mismo color” versos de una filiación alteña reconocida y latente”.


Dulce Becerra, la compiladora.



En resumen,
Canto de nuestra alma es, además de una amplia muestra de la poesía contemporánea en los Altos de Jalisco, un ejemplo más de la efervescencia literaria que este municipio está atravesando en la actualidad, gracias, en gran medida, a las nuevas generaciones de escritores que día con día están surgiendo en este rincón de la entidad. Dulce Becerra, seguramente, al lado de sus colaboradores más cercanos, nos ofrecerán, en un futuro no muy lejano, nuevas sorpresas encaminadas a cultivar y promover las letras de San Miguel el Alto.



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