Pedro Valderrama Villanueva
Extrañarte,
en una ciudad donde la memoria no vale nada,
es un acto revolucionario.
San Juan no ha cambiado mucho.
Leo Ramírez
La
importancia que tienen las antologías para la literatura de una
ciudad, una región o un país es inestimable por varias razones. Ya
sean que traten o retraten poetas, narradores o ensayistas de una
generación o un determinado lugar, estas compilaciones siempre nos
mostrarán un panorama particular desde la perspectiva del
antologador. Es decir, estos volúmenes no pueden servir como simples
recopilaciones hechas al vapor con la única intención de aglomerar
textos de autores con trayectoria o iniciándose en la escritura. Las
antologías deben servir como los sismógrafos de una literatura.
En Jalisco, estos valiosos documentos han estado presentes
desde hace varias décadas, aunque no con la frecuencia que beberían
surgir éstas. Contamos con algunas cuya consulta se ha vuelto
indispensable como son Enramada.
Literatura joven de Jalisco
(1984), preparado por Sara Velasco, Poesía
reciente de Jalisco
(1989), de Raúl Aceves, Raúl Bañuelos y Dante Medina, y Poesía
viva de Jalisco
(2004), de Jorge Souza. Estas tres antologías, producidas de
Guadalajara, nos ofrecen interesantes perspectivas de la escritura
producida principalmente desde la capital jalisciense.
Por
otro lado, en años recientes, también se han realizado muestrarios
desde otras regiones, que, asimismo, nos permiten conocer la
producción literaria de otros rincones del estado, que en demasiadas
ocasiones queda opacada debido, entre otras razones, al feroz
centralismo cultural que aún perdura en la entidad. Por ello, contar
con materiales de esta naturaleza producidos desde diferentes sitios
de la entidad se vuelven indispensables para tener una idea más
amplia de la literatura jalisciense.
Desde el sur de Jalisco
se cuenta, por ejemplo, con dos amplios muestrarios: Cartulario.
Muestra de letras zapotlenses
(2018), preparado por Fernando G. Castolo, y Ahora.
Jóvenes escritores del sur de Jalisco
(2022), de Ricardo Sigala. Por otro lado, desde los Altos de Jalisco,
se cuenta con Un
canto me demanda. Memorias de poesía laguense
(2011), de Dante Alejandro Velázquez, Tordo
de agua. Poesía en Arandas
(2011), de Isaac Ortiz, y Mujer
y poeta en los Altos de Jalisco
(2020), de Karla Sandomingo y Gustavo Íñiguez.
Normalmente
cuando pensamos en la literatura de los Altos de Jalisco, nos viene a
la mente municipios como Lagos de Moreno, San Juan de los Lagos,
Arandas y Jalostotitlán. Hasta ahora, poco o nada se escucha de la
actividad literaria desde San Miguel el Alto. Sin embargo, en tiempos
muy recientes, este municipio, gracias, en gran medida, a un compacto
grupo de jóvenes originarios de este poblado: Dulce Becerra, Diego
Hernández y Ricardo Balam Becerra, San Miguel el Alto se ha colocado
dentro del radar de las letras en la entidad. Este trío de
escritores y promotores culturales son responsables de fundar y
dirigir la primera Feria del Libro en el municipio de manera
autogestiva. Durante el pasado mes de abril organizaron dicho evento
en el jardín principal del poblado donde llevaron a cabo lecturas de
poesía, presentaciones de libros y charlas, además de la venta de
libros: fueron invitadas una librería de la localidad, El Capítulo,
y otra más de segunda mano de Guadalajara.
Diego Hernández, Ricardo Balam Becerra
y Dulce Becerra.
No obstante, esta
inquietud no para allí. Dulce Becerra, figura más visible dentro
del panorama literario actual de San Miguel el Alto, asimismo, se ha
encargado de encabezar talleres de escritura, el colectivo Poesía
Altos y además ha compilado cinco tomos de la antología El
despertar de un poeta
(2020, 2021, 2022, 2023 y 2024). Es también una sensible escritora y
autora de los poemarios Policromía
del corazón
(2021) y Entre
colores y lágrimas
(2023).
Recientemente se presentó en el Teatro de la
Parroquia de San Miguel el Alto la antología Canto
de nuestra alma
(2026), también compilado por Dulce Becerra, donde reúne un total
de 35 poetas: 28 oriundos de los Altos y 7 de otros estados y países
como Colombia, Alemania e Israel. Silvia Quezada, responsable del
prólogo del presente volumen, escribe: “El motivo de la presente
muestra poética es dar a conocer la forma y los temas trabajados por
los escritores de los Altos de Jalisco reunidos por la maestra en
educación Dulce Becerra, con el interés de dar a conocer a un
conjunto visible desde su perspectiva compilatoria; son autores
nacidos en San Miguel el Alto, Jalostotitlán, Arandas, Tepatitlán,
Mirandillas, Cañadas de Obregón, Lagos de Moreno, San Gaspar de los
Reyes, Acatic, Pegueros, sin pretender aglutinarlos a todos, sino a
quienes respondieron a su llamado de enviar las composiciones para
este libro. El panorama poético es diverso”. Los temas de los
poemas contenidos en Canto
de nuestra alma son
demasiado amplios para resumir en pocas líneas. Sin embargo, la
investigadora especializada en la vida y obra de la poeta sayulense
Rebeca Uribe, se empeña en ofrecer algunas directrices sobre las
distintas temáticas. Quezada escribe al respecto: “El hilo
conductor en Canto
de nuestra alma
es el contexto geográfico, hay diversidad generacional (con autoras
de dieciocho años, por ejemplo) y una identidad alteña de
superación constante (incluyendo a profesores y autoras con una
carrera literaria). El entorno se presenta unido, en ocasiones, al
clima social: se describe con afortunado símil, el color de la
tierra roja teñida por la sangre, vertida en ella tras repetidas
acciones violentas: “la tierra ya está cubierta de sangre/tanta,
que volvió/del mismo color” versos de una filiación alteña
reconocida y latente”.
Dulce Becerra, la compiladora.
En resumen, Canto
de nuestra alma
es, además de una amplia muestra de la poesía contemporánea en los
Altos de Jalisco, un ejemplo más de la efervescencia literaria que
este municipio está atravesando en la actualidad, gracias, en gran
medida, a las nuevas generaciones de escritores que día con día
están surgiendo en este rincón de la entidad. Dulce Becerra,
seguramente, al lado de sus colaboradores más cercanos, nos
ofrecerán, en un futuro no muy lejano, nuevas sorpresas encaminadas
a cultivar y promover las letras de San Miguel el Alto.
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