viernes, 6 de noviembre de 2020

El psicólogo Sergio su caso de rapiña, ¿Conoces a alguien así?

 




 

Sandra Gómez

 

 

Estimado lector, mi psicólogo y amigo Sergio, falleció en el presente año 2020. La muerte nos acompaña no únicamente en noviembre, es una realidad que todos estaremos ante su presencia y nadie sabe ni cómo ni cuándo llegara ese día. Siempre comparto con pacientes y alumnos, que es un hecho, es una realidad inherente al nacimiento y hay que vivir el duelo y llegar a la aceptación de la mejor forma posible; recordando lo que esa persona nos dejó, sus vivencias, sus comentarios, sus muestras de cariño, el compartir su sabiduría; en conclusión, sus enseñanzas; ¿Cómo quiero recordarlo?, es una elección, se encuentra vinculada a las emociones que nos invaden tras el conocimiento de la forma de su partida, es decir la huella de impacto.



Caso #4 Los buitres. <<Mi buen amigo vivía solo, en su casa tenía un consultorio holista, en donde realizaba reuniones para grupos de autoayuda.  Ante la pandemia, sus pacientes y clientes dejaron de asistir; como siempre fue una persona muy inquieta, y se relacionaba “bien” con los vecinos el día de su muerte fue de conocimiento “popular”. Me cuentan que un vecino necesitaba ayuda para arreglar un camión, el quien sabia de mecánica, se apuntó a ayudarle; el pesado vehículo, no quedo bien afianzado y él estaba cerca de la llanta cuando el camión rodo en reversa atravesando su tórax, acto que le ocasiono la muerte, sin dar tiempo a que llegara la ayuda. Sin duda una gran persona, quien no merecía morir de esa forma a sus 65 años.


Esta historia nos muestra que la muerte nos sorprende, esta se presenta de muchas formas y algunas no son las esperadas. Como cite al inicio este fue un caso de rapiña por parte de sus conocidos, quienes al saber de su muerte vaciaron su casa de muebles y demás; cuando los amigos llegaron, ya habían pasado más de uno por la casa, seleccionando lo que les gusto para hurtar>>.





Sergio me platico su historia de padre soltero, acudiendo a la Universidad, con sus libros y una pañalera, así estudio en la UNAM. Creo que la vida vale la pena cuando dejamos lazos de amor con nuestro quehacer, me dijo un día; para mí fue mi psicólogo, un gran amigo con quien sabias que podías contar, a mi amiga Vero la ayudaba a cambiarse de domicilio con frecuencia, moviendo los muebles y demás. Mi vida cambio a través de su quehacer, el me hizo las preguntas adecuadas en el momento adecuado; trabajo con la escucha atenta, me guío; recuerdo que fuimos a caminar a la playa y el me observaba discreto, las lágrimas corrían por mi rostro y el simplemente me escuchó cuando sentía que mi vida se acababa, que el dolor me desgarraba, simplemente estuvo PRESENTE.


El espacio del consultorio se queda corto cuando de ayudar a una amiga se trata; un hombre culto que me recordó la frase de Albert Einstein “los problemas no se resuelven en el mismo nivel en el que fueron creados”; el me explico que debía encontrar mi rumbo, buscar dentro de mí lo que hacía antes de mi colapso, dejar ir la situación (problemática), cambiar de nivel de entendimiento y actuar, me repitió una y otra vez, ¡eres una mujer inteligente, tú lo vas a lograr, solo déjalo ir!, No podemos cambiar a las demás personas, solo podemos cambiarnos a nosotros mismos. Las cosas pasan no dejas de creer en el amor, solo quiérete primero a ti.





Hoy solo deseo compartir sus frases que en numerosas ocasiones he dicho a mis pacientes y alumnos, y ahora comparto con ustedes mis lectores, desde mi dolor ante su perdida, yo como muchos creo que esa forma de morir con “un gran dolor” no se la deseaba…, creo que había otros planes para el buen Sergio, para compartir su sabiduría. Yo solo pido una oración por su descanso eterno QEPD.


Comenta si conoces situaciones semejantes, seamos una comunidad que aprende a través de las experiencias de otros. Hasta la siguiente historia de vida, Dra. Sandra Gómez Patiño.

 



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