viernes, 20 de noviembre de 2020

Del chacuaco al oro verde


 


 

 Juan José Ríos Ríos

 

Ciudad Guzmán vive un proceso de cambios muy relevantes en sus factores de producción y con ello de su economía que, desde la segunda mitad del siglo XVIII y hasta la primera mitad del siglo XX, estuvo básicamente sustentada en la agricultura, la ganadería y especialmente en la producción de jabón, según consta en la obra editada por el titular del Archivo Histórico y Cronista de Zapotlán, arquitecto Fernando G. Castolo, sobre la actividad comercial preponderante en esos tiempos.


            En la producción y economía que generaba la elaboración del jabón, con las marcas El Rey, Zapotlán y Guzmanense, fue muy destacada la empresa del señor José Dolores Vergara Silva, cuya industria se ubicaba en el inmueble que se conoce como Edificio Patria, en, el centro histórico de Ciudad Guzmán, lo relata en su obra Fernando G. Castolo, y como vestigio de esa fortuna y productividad aún queda en pie parte de lo que se conoce como El Chacuaco, en la zona de El Bajío, por rumbo del tianguis municipal.





            También en la producción de jabón destacó el señor Celso Vergara Silva, hermano de José Dolores, industria en la que se utilizaba el agua que solía correr por aquellos tiempos en el cauce del Arroyo Los Guayabos. Estos jabones tenían una distribución que comprendía todo el occidente del país, lo que puede dar idea de la importancia económica y de la calidad con que se producía en aquellos tiempos.


            Otras empresas que dieron fama, empleo y fortuna lo fueron la Fábrica de Cerillos La Fe, del señor Benigno Vázquez, la productora del Chocolate Rey Amargo, las curtidurías que funcionaron por el Barrio Bravo de la calle Guerrero, como se le conocía y tenía esa denominación, donde se fabricaban artículos de piel como chamarras, cinturones, bolsas y carteras que tenían mercado y mucha demanda en la Región sur y hasta en los Estados Unidos de Norteamérica.


            Pero, esa es otra historia. En la actualidad, cuando la ganadería ya no representa una gran fuerza económica y productiva en Zapotlán el Grande, pero que no ha desaparecido del todo, y cuando la agricultura, basada principalmente en la producción de maíz, ha cambiado a otras formas de hacer rendir la tierra, pues según se supo en su tiempo el 90 por ciento de las tierras ejidales que se dedicaban a este cultivo, han cambiado de uso y ahora se han transformado en incipientes o activas huertas de aguacate, el oro verde como se le denomina.


            También, Ciudad Guzmán se sigue consolidando como ciudad de servicios, sobre todo educativos, su comercio, con la llegada de grandes representantes de empresas establecidas en la capital del estado, del vecino estado de Colima y de otros del territorio nacional y hasta del extranjero, lo que favorece un flujo constante de personas y de riqueza por el aprovechamiento de esos servicios y por el consumo que se hace en las tiendas de autoservicio, farmacias, centros y plazas comerciales, lo que mucho ha contribuido a que los efectos de la pandemia por el COVID-19 no hayan afectado la economía y productividad que ahora pone en alto rango al municipio y a la ciudad, sobre todo por el oro verde; el aguacate.

           

           


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