lunes, 13 de julio de 2020

Una Visita Singular









Pedro Vargas Avalos



El pasado ocho de agosto se cumplió la muy comentada visita de Andrés Manuel López Obrador a los Estados Unidos de Norteamérica comandados por el señor Donaldo Trump, personaje de no buen cartel entre los mexicanos y en general a lo largo del ancho mundo. El motivo oficial la puesta en marcha del Tratado comercial T-MEX, que incluye además a Canadá.

El Presidente de México viajó como es su costumbre, en línea aérea comercial y asiento ordinario, símbolo de su austero modo de ser. Además, se había hecho el examen del Corona Virus, del cual salió negativo, y por si fuera poco, llevaba cubre bocas. Ya en la tierra de Washington, AMLO se hizo presente ante los monumentos de Lincoln y de Juárez, cubriendo un protocolo cívico de hondo significado para las buenas relaciones. Estas han registrado varias entrevistas entre Presidentes de México y Estados Unidos, iniciadas en 1909 entre Porfirio Díaz y William H. Taft en El Paso, Texas y Ciudad Juárez, Chihuahua; luego se registraron los encuentros de Ávila Camacho con Roosevelt (1943), Ruiz Cortínez con Eisenhower (1953) y Echeverría con Ford (1974). Abusaron de entrevistas el agringado Fox (13 veces), el villano favorito Salinas con Bush (9 ocasiones) y el destemplado Zedillo, quien se reunió con Clínton en 7 oportunidades.




La visita ahora era singular, recordando la forma de ser de Trump y la infausta frase de “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos” atribuida al dictador Díaz. Por ello fue una sorpresa  que los mexicanos residentes en el vecino país, en número bastante numeroso para una visita de esta índole, manifestaron su apoyo al Presidente de México con la clásica frase de “Es un honor estar con Obrador”, alegrado con notas de mariachi (llevado desde Nueva York) que interpretaban la canción “No me se Rajar” que hiciera popular el tapatío Vicente Fernández. Por cierto, los mexicanos allí reunidos para patentizar su apoyo al mandatario azteca, evidenciaron su repudio a los reporteros de Televisa y otros medios por el estilo, además de objetar a los que como al corte de Jorge Ramos han mostrado una actitud hostil a la 4T. Para Sabina Bergman, la destacada dramaturga mexicana, fue un espíritu festivo el demostrado por los connacionales. Aunque eso sí, sobre la cena ofrecida ese mismo día, a la que asistieron once grandes capitanes del capital mexicano y otros del norteamericano, Sabina señaló que debería haberse incluido a más representantes, no solo del ámbito empresarial, sino también de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos y los artistas que mantienen gran relación entre los dos países.

Luego de la reunión que sostuvieron los dos mandatarios al filo de las 14.00 horas, vino el momento de la declaración conjunta, en la cual cada personaje echó mano de sus mejores locuciones de acuerdo a lineamientos diplomáticos. Trump sorprendió por lo acicalado de su mensaje, por lo que no tocó temas delicados. Pero el presidente López Obrador, pronunciando un excelente discurso, si puso dedos en las llagas (hemos tenido desencuentros, hay agravios que no se olvidan) y resaltó los hechos que han  enaltecido a las dos naciones: Lincoln y Juárez, Roosevelt y Cárdenas, para rematar con elegante pero categórica alusión de Washington, al mencionarlo para dejar claro que en vez de aplicar la doctrina Monroe, se atiende lo dicho por el libertador norteamericano: a los países, aunque sean débiles se les debe respetar.

A muchos comentaristas y críticos de AMLO no les gustó que le hubiera agradecido al pueblo norteamericano por conducto de su Presidente, el trato de respeto que ha imperado mientras que el tabasqueño dirige a México, pero la diplomacia exige que la cortesía y buenas maneras imperen para evitar fricciones o diferendos. Recordemos que nuestra Nación es la socia número uno del país de las barras y las estrellas, y eso es más que sumamente importante, por lo que se debe cuidar empeñosamente.




Porfirio Muñoz Ledo, punzante crítico dentro de la 4T, efusivo apuntó que AMLO “se volvió a poner la banda presidencial como Jefe de Estado”, agregando que el discurso expresado por el presidente mexicano fue “contundente e inteligente”,  dejando plasmada la posición de México al referir en su mensaje ante Trump, que “hay agravios” que no se olvidan, con lo cual “la visita representa una proeza diplomática, y abre una nueva vía para un trato igualitario” entre los dos gobiernos.

De acuerdo al Doctor en Historia y en Derecho, maestro de la UNAM Eduardo López Betancourt, luego de esta visita y lo expresado por el presidente mexicano, “no habrá motivo ni necesidad de romper nuestras buenas relaciones políticas..,” y lo comprometió (a Trump) a seguir tratando con respeto a México, honrándolo como nación independiente, como lo que somos, le espetó AMLO al señor Trump: “un pueblo, digno, democrático y soberano”.

Ya en la cena y para cerrar con broche dorado, tras brindarles AMLO confianza a los grandes inversionistas tanto de este lado del Río Grande (Bravo) como del otro, (desmintiendo a algunos medrosos mexicanos que difunden el embuste de que AMLO es un expropiador tipo Chávez) el mandatario yanqui forjó una impresionante frase: “Su presidente, López Obrador, es el mejor presidente que han tenido. Es duro, audaz. Y quiere mucho a su país”.

Ciro Gómez Leyva, comentarista cáustico de la 4T, no tuvo empacho en expresar que “fue un gran día del Presidente”, advirtiendo: "Los opositores están a la espera de un tuit de Trump que eche a perder la gran visita del presidente @lopezobrador a la Casa Blanca, le tapó la boca a los que pensaban que sería un desastre".

Sabiendo como es el mandatario gringo, nada remoto sería que sucediera la advertencia de Gómez Leyva, pero eso sería otro episodio, distinto al que nos ocupa. Porque para la historia, no cabe duda de que, la presencia del Presidente Andrés Manuel López Obrador en la capital de los Estados Unidos, positivamente fue una visita singular.


 


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