Ley Seca

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lunes, 13 de julio de 2020

Dan manita de gato al centro






Juan José Ríos Ríos
El Volcán/Guzmán


Por primera vez, en muchos años, se le está dedicando el interés necesario al aspecto que presentaban los portales del Centro Histórico de Ciudad Guzmán. En su gran mayoría tenían un deterioro avanzado, tanto en su pintura como en partes de su estructura. En estos momentos, cuando menos, son sujetos de un trabajo de rehabilitación aplicando pintura en colores agradables a la vista y que, seguramente al terminarse las obras, lucirán una mejor cara, para el mal tiempo que se vive actualmente.



            Una gran parte del orgullo de los guzmaneses es su pasado, su historia, sus personajes y, sin duda, los bienes inmuebles de quienes, en el pasado, tuvieron a bien construir y que, en la actualidad, en su gran mayoría, persisten y son del agrado de propios y extraños que nos visitan o van de paso. La mayor parte de estas edificaciones han sido modificadas, de casas habitación, para el asentamiento de restaurantes, oficinas, negocios de todo tipo, pero que conservan también una buena parte de estructura o aspecto original.

            Conscientes de este legado, de esta riqueza arquitectónica que la ciudad posee, en el pasado reciente, por gobiernos municipales, se creó un Reglamento con el propósito de reglamentar, precisamente, la permanencia, uso y destino de estos bienes patrimoniales, pues era cosa común destruirlos, modificarlos a placer, los cuales, en su gran mayoría, lucían aspecto distinto en sus fachadas, por el uso indiscriminado, al gusto o posibilidades del dueño, y no con orden que favoreciera que lucieran mejor y con ello el Centro Histórico también fuese atractivo y digno de la ciudad.

            Sin embargo, ese Reglamento pasó a ser letra muerta, no se cumplía ni tampoco se hacía cumplir por los responsables en los gobiernos en turno, razón por la cual las modificaciones, los derribos o cambios de uso se fueron dando y con ello la aplicación de pintura en colores no oficiales o considerados dentro de la reglamentación para el Centro Histórico, lo que prevaleció por algunos años y que hoy, por fortuna, se está procediendo a regularizar el aspecto de estas edificaciones uniformando el color de sus fachadas.




            Pero las obras y las pintas no son solamente para la fachada, también se le está dando una manita de gato a los techados de los amplios corredores de estos portales, un trabajo que tardó tiempo en hacerse, en la amplitud que se está realizando en la actualidad, para que la zona centro de Ciudad Guzmán tenga un mejor aspecto visual, agradable, digno de lo que somos y del lugar donde vivimos, obras que hay que tomar en cuenta y más en estos momentos cuando la pandemia nos ha inducido a reducir nuestras actividades cotidianas, necesitamos ver una mejor cara, aunque sea en los edificios, levanta el ánimo y eso es lo que nos hace falta.

            Habrá que tener cuidado para que estas zonas no den pasos atrás, cuando lucían llenas de puestos que tenían a la venta productos de consumo rápido y que, por el estado en que estaban, hacían de éstas sitios de crianza de alimañas, que empequeñecían su valor histórico y como patrimonio de la ciudad. Tampoco se debe descuidar su limpieza y mantenimiento constante, pues el crecimiento de la población y algunos malos hábitos, generan condiciones que los hacen lucir sucios, bases de operaciones comerciales no deseables y de mendicidad que, lamentablemente existe. Una ciudad con orden, requiere disciplina de todos, y que luzca mejor, también es necesidad y compromiso de todos.
           
           

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