Ley Seca

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lunes, 27 de julio de 2020

¿Qué pasa Doc? Un conejo con suerte






Cine sin Memoria





José Luis Vivar



De naturaleza antropomórfica, piel gris, orejas enormes, ojos vivaces, seis cabellos forman sus bigotes; dientón, por eso nunca puede dejar de sonreír; manos enguantadas, unas patas blancas enormes; y siempre come zanahorias. Así es como puede definirse al conejo que este 27 de julio celebra sus primeros ochenta años, los mismos que le han dado fama y fortuna a los estudios donde ha pasado prácticamente toda su vida: Warner Brothers.

Su primer apelativo tiene que ver con bichos, y el segundo es propio de su especie como lo que es: un conejo. Bugs Bunny. Un conejo con mucha suerte, que como saludo a propios y extraños tiene por costumbre decirles: What’s Up doc? (¿Qué hay de nuevo, viejo?)

            Creado por la pluma de Joseph Benson Hardaway (1895-1957), mismo que aporta su apodo de Bugs, pues sus trabajos los firmaba como Ben Bugs. Se sabe que dos años antes presentó la primera versión de su personaje en el corto Happy Rabbit, mismo que codirigió, aunque no con el éxito esperado. De cualquier forma, supo que podía sacarle mayor provecho si mejoraba su apariencia y le daba una idiosincrasia más definida. Fue así como en la fecha señalada el conejo hizo su debut oficial en el cine con el corto A Wild Hare de Tex Avery.

            Por cierto, en ese mismo año de 1940 Hardaway se fue a trabajar a los Walter Lanz Studio, donde a partir de una idea del señor Lamz, se encargaría de crear al más famoso de todos los pájaros carpinteros: el Pájaro Loco (Woody Woodpecker), donde además durante nueve años le daría su voz para hacerlo inconfundible.

            Pero volviendo al cumpleañero, durante la década de los años 30, los estudios del productor Leon Schelesinger, rivales de los Estudios Disney, produjo una serie de cartoons o caricaturas llamada Looney Tunes, misma que tenía mucho éxito porque cada corto estaba acompañado de excelentes fondos musicales, mismas que se presentaban antes de las películas.
            A raíz del éxito obtenido, y con la nominación de un Premio Oscar en 1931, Schelesinger se animó a realizar Merrie Melodies -la cual vendió a la Warner Brothers-, otra serie que eran pequeños musicales, y se comercializaban como discos. Las historias de estos personajes que atrapó la atención no solo de los niños, sino también de un público adulto. Viendo esto, los estudios contrataron a más animadores para ampliar el repertorio de cortos.
           
Por eso la presencia de Bugs Bunny se volvió muy importante, debido a que su personalidad relajada, tranquila, la cual contrasta con estos animalitos, aunque cuando se trata de entrar en acción lo hace como cualquier conejo: corre, brinca, se esconde; su astucia e inteligencia son sorprendentes.

            Mientras que Chuck Jones se convirtió en quien lo dibujaba, Mel Blanc fue el encargado de darle esa voz inconfundible. En alguna ocasión dijo que por los rasgos que presentaba relajados del personaje, le otorgó un acento de Brooklyn, que en esos tiempos era propio de gente del bajo mundo. Un verdadero acierto, porque contrastaba con sus antagonistas, como por ejemplo el tartamudeo del cerdito Porky, o las ríspidas frases de Elmer, el Gruñón.

            Sobre la ingesta de zanahorias hay por lo menos dos versiones. Una, que la tomaron de Clark Gable en la película Sucedió una Noche; y otra del genial Groucho Marx que hace lo propio en otras cintas. Por lo que haya sido, este es el distintivo que lo ha hecho famoso en todo el mundo.

            Se comenta que el mismo Blanc debía morder zanahorias al momento de decir sus líneas, las cuales escupía en un bote. Esto hizo que surgiera la leyenda de que era alérgico a esas verduras, pero no era cierto, hacía eso para darle realismo, y porque si tragaba los bocados podía bronco aspirar y morir. Antes lo había intentado con manzanas, apio, sin buenos resultados. Así que el sonido de una verdadera zanahoria hizo que su consumo se popularizara entre los niños, y que se relacionara a los conejos como su alimento favorito, algo que no es verdad del todo.

            Pero el éxito real de Bugs vino durante los años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cuando fue reclutado para realizar diferentes cortos de corte didáctico para los jóvenes reclutas. Así como otros de propaganda anti Nazi, lo mismo se enfrentaba a Hitler que a Mussolini o a los japoneses. Sobre salen los cortos Herr Mets Hare y Nips the Nips. Este último se le ha retirado de la circulación por evidentes tintes racistas.

            Al igual que Donald, muchos bombarderos tomaron su imagen para llevarla en sus aviones. Bugs era el conejo de la suerte, como se le conocía al principio, y como se le quedó en muchos países latinoamericanos como México, cuyos comics en la Editorial Novaro aparecieron con ese nombre, cuyos tirajes se vendían por miles de ejemplares.

            Finalizado el conflicto bélico, el personaje de la Warner siguió apareciendo con regularidad, el nivel de éxito se mantenía; tanto que en 1959 obtuvo un Oscar por mejor corto animado: Knighty Knight (Friz Freleng). El único de su carrera y que lo avala como uno de los mejores personajes de la Warner.

Las nuevas generaciones lo descubrían en la televisión con las viejas series de Looney Tunes y Merry Melodies. Y así hubiera seguido de no ser porque en la década de los noventa, la empresa Nike lo quiso utilizar para la promoción de sus famosos tenis, nada menos que al lado de Michael Jordan. Reacios al principio, la Warner permitió que su conejo participara.

            La dupla dio por resultado Space Jam (Joe Pytka, 1996), película que revitaliza al conejo y sus compañeros de batalla interactuando con seres humanos, siendo la estrella principal el basquetbolista, Michael Jordan. Tiempo después aparece en Looney Tunes: de Nuevo en Acción (Joe Dante, 2003), mismo concepto de actuación, aunque con nuevos bríos, permitiéndole estar de nuevo en la cima del éxito. 

            Para festejar su nacimiento, HBO lanzó desde mayo un programa titulado Looney Tunes Cartoons, con nuevos cortos, así como también se prepara la segunda parte de Space Jam. No está mal para un conejo octogenario que sigue llevando su vida sin estresarse, disfruta burlarse de sus oponentes, gusta de viajar, y mantiene intacto el gusto por las zanahorias.  




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