miércoles, 9 de marzo de 2022

Viviendo en violencia


 

Rafael Martínez Rodríguez

 

 

No pasa un día en que nuestro México viva una escena de violencia, no pasan a veces incluso horas cuando diferentes hechos violentos se suscitan, ya sea por el crimen organizado, marchas violentas o como lo vimos en un estadio de futbol. Algo sucede en nuestro país, algo no está funcionando bien para que tengamos estos niveles de violencia nunca antes vistos desde la revolución mexicana, algo está descomponiendo nuestro tejido social y parece ser imparable.



Las políticas públicas no están funcionando, los gobiernos han decidido voltear a otro lado y centrarse en problemas menos importantes y desatender esta enorme crisis de seguridad que vive nuestro país, el estado de derecho cada vez más corrompido, la impunidad cada vez más grave, la corrupción rebasando limites, ciudadanos atacando ciudadanos, autoridades sometiendo a los desvalidos, activistas desaparecidos, periodistas asesinados, robos al por mayor y todas las mañanas el titular del ejecutivo sale a decir que ¡vamos bien!


Es intolerable la perdida de la confianza de los ciudadanos en sus propios gobiernos, es terrible lo que sucede en nuestra sociedad que se va devastando con cada hecho violento que incluso, se ha normalizado la violencia con tantas imágenes que vemos a diario, cuando un tiempo atrás nos escandalizábamos cuando ocurría un homicidio, o que decir cuando existía mutilaciones, y hoy parece que la violencia rebaso hasta nuestro sentido común y hemos permitido que se sigan dando estos hechos, con el único consuelo de saber que no nos ha sucedido nada, y solo esperamos que no nos llegue una bala perdida o estar en un lugar en un mal momento.





 La apatía como ciudadanos al no involucrarnos en la política ha permitido que los peores gobernantes estén al frente del poder, con sus excepciones de políticos comprometidos, pero que la gran mayoría no ha querido atender la problemática porque los ciudadanos simplemente no exigimos, no rompemos el silencio, no demandamos que se cumplan las promesas de campaña, peor aún, consentimos la violencia participando de ella de una u otra forma al ser omisos en condenar los hechos violentos que se viven a diario.


Nada va a cambiar si como ciudadanos somos apáticos ante tanta violencia, nada va a cambiar si no nos involucramos en la política para exigir verdaderos resultados, concluyo con la frase de Pablo Castellano Cardalliaguet: “El ciudadano ha de ser ciudadano rebelde y crítico, no puede ser un ciudadano sumiso ni servil”.




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