domingo, 12 de septiembre de 2021

Traición a la patria


 

 

Juan José Ríos Ríos

 

 

El 19 de febrero del 2020 se publicó en el Diario Oficial de la Nación el Decreto que declara reformados los artículos constitucionales 108 y 111 con lo cual se elimina el fuero que gozaba el Presidente de la República, que ya podrá ser imputado y juzgado por traición a la patria, hechos de corrupción, delitos electorales y todos aquellos delitos por los que podría ser enjuiciado cualquier ciudadano.



            "Para proceder penalmente contra el Presidente de la República, sólo habrá lugar a acusarlo ante la Cámara de Senadores en los términos del artículo 110. En este supuesto, la Cámara de Senadores resolverá con base en la legislación penal aplicable”, se establece en la citada publicación.


            Esto, sin duda, es un gran logro para el bien del país y de los mexicanos que, de aplicarse a cabalidad, pondrá fin a la estela de corrupción e impunidad en la que han incurrido la casi totalidad de quienes han gobernado el país, y que da margen para que haya castigo o sanción a aquellos políticos que en los estados y municipios los cometan, cuando, hasta ahorita, han sido intocados.


            De acuerdo con el artículo 123 del Código Penal para el Distrito Federal comete traición a la patria el mexicano que: “Realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación mexicana con la finalidad de someter a persona, grupo o gobierno extranjero”, se establece en su apartado 1.





            En su apartado VI, indica: “Tenga en tiempo de paz o de guerra, relación o inteligencia con persona, grupo o gobierno extranjero o le dé instrucciones, información o consejos, con objeto de guiar a una posible invasión del territorio nacional o de alterar la paz interior, entre otros trece apartados más.


            Pues bien, si ya el mismo Presidente de México puede ser juzgado por cualquier delito por los que pueda ser enjuiciado cualquier ciudadano, cómo se puede calificar la alianza y la reunión, en instalaciones del mismo senado de la república, de los legisladores panistas que agasajaron al líder de Vox, Santiago Abascal, y sellaron su alianza con ese partido con la firma de la Carta Madrid, que el líder español impulsa?.


            Esta acción cabe en cualquiera de los dos supuestos que contemplan los apartados uno y seis del artículo 123 citado líneas arriba, pero, que se sepa, ni organizaciones, ni otros partidos o persona civil alguna han expresado nada al respecto, salvo lo dicho por el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, al calificar de vergonzoso en besamanos que realizaron con este acto 17 senadores del PAN.


            Sin duda en un país, como el nuestro, donde el gobierno actual habla y trata de aplicar en la realidad la verdadera democracia y la participación ciudadana, es posible realizar alianzas y convenios que tiendan a mejorar las condiciones de paz y bienestar del país, pero con la participación y trabajo de los mexicanos, sin injerencia extranjera y mucho menos de extremistas y líderes de grupos o partidos ajenos a los intereses de los mexicanos.


            Sin duda que los partidos y los funcionarios que ocupan cargos públicos en el Senado y en el Congreso Federal, no son la Nación que conformamos todos los mexicanos, y que, con ejemplos de este tipo, manifiestan más públicamente sus particulares y mezquinos intereses, que si bien no pudieran legalmente alcanzar la calificación de traidores de la patria, sí merecen el repudio público y que se les ponga en su lugar.

 

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