sábado, 18 de septiembre de 2021

Apoyan la vigencia de los maíces nativos



  

El Volcán/SADER

 

Por su gran valor como muestra de la biodiversidad y su importancia cultural, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER Jalisco) ha canalizado apoyos en favor de la producción de los maíces nativos, de modo que éstos sigan vigentes en el campo por su importancia en la biodiversidad y valores culturales, como se manifiesta en su utilización en diversos platillos típicos –con el pozole por delante– en el mes patrio.



Así lo expresó el encargado del despacho de la dependencia estatal, Salvador Álvarez García, quien destacó que los apoyos a los maíces originarios se han dado en varios esquemas, como en apoyos directos a productores que los cultivan, además de las tareas de algunos extensionistas que asesoran técnicamente su producción, como ha ocurrido en el sistema milpa, donde se han empleado estos cereales.


Por su parte, el agrónomo de la SADER Jalisco y asesor en el sistema milpa, Domingo Huerta Aréchiga, puso el ejemplo de la vigencia de dos maíces pozoleros nativos: uno blanco de ocho hileras y otro de color morado-negro de ocho a diez hileras. Ambos se cultivan en la Sierra de Amula.


Este técnico destacó que, por su sabor y consistencia, estos cereales tienen una gran demanda comercial para la elaboración del pozole, así como por sus hojas para tamales, lo que se debe al sabor y la textura harinosa del grano.





Detalló que para vender este maíz se ofrece ya con el grano reventado, lo que junto con la venta de las hojas para tamales eleva el ingreso del productor.


A su vez, el extensionista Rodolfo González Figueroa indicó que, en su experiencia en La Ciénega, del municipio de El Limón, se cultivan en forma agroecológìca maíces pozoleros en el sistema milpa, combinados con calabazas, jitomates, frijoles de guía (del bayo berrendo), tomates verdes y hasta flores de girasol.


Explicó que en su caso ya son varios años que se dejaron de utilizar fertilizantes sintéticos en sus parcelas, lo que les da un plus a sus productos, dado que tienen a su favor la fertilización con derivados de lombrices, que se elaboran ahí mismo en la comunidad.





Otro conocedor del tema, el agrónomo Ricardo Fabián, con su experiencia en Tuxpan con un centro de acopio de granos nativos, señaló que hay un reto exigente para que estos materiales sigan vigentes.


Expuso que los productores y sus organizaciones tienen un escenario de oportunidad ante el consumidor que sabe valorar las características de los maíces nativos, no solamente para el pozole y los tamales, sino ante otros platillos, como sopes, tacos, tlacoyos, tostadas, totopos y huaraches, por decir algunos, donde el maíz es el ingrediente principal.


Puso de manifiesto que la venta de tortillas moradas los fines de semana y los días festivos en Tuxpan, sobre todo a los visitantes, ha sido un ejemplo de hacer valer este productor en forma exitosa, tanto para el agricultor, como para quienes los que lo industrializan.


Mencionó que hay estimaciones de que en el Sur y Sureste de Jalisco se cultivan unas 300 hectáreas de maíces nativos, una cifra que puede aumentar o disminuir según la valoración que hagan los productores en el momento actual, en que las tierras de cultivo de este grano enfrentan competencia ante otros productos agrícolas muy rentable, como el agave, el limón y el aguacate, por citar algunos.





Conocedores del tema señalan también que la producción de granos nativos tiene los desafíos de consolidar un banco de germoplasma y lograr la certificación de grano cultivado en un proceso orgánico, aprovechando los lugares no expuestos a siembras comerciales a gran escala.


Asimismo, se tiene pendiente una tarea de mejoramiento genético convencional para darle características de mejor manejo a las plantas, como contrarrestar el acame (caída de la caña del maíz) y darle mayor vigor al enraizamiento, entre otros trabajos de fitotecnia.


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