miércoles, 8 de abril de 2020

Nunca aprendió a decir no









Samuel Gómez Patiño*



Hace casi un año, recibí una llamada de la señora Verónica Sánchez para invitarme a un proyecto bastante interesante. Me invitaba a que la organización Toastmasters participará con “Sintoniza sin Fronteras”, con un programa que se transmitiera en vivo en un canal de Facebook. Así nació el programa “Toastmasters presenta” que se transmite todos los miércoles de 15:00 a 16:00 horas con entrevistas a socios de los clubes.

            Recuerdo haberlo platicado con mi amigo Jesús Valdez y comentamos que sería interesante participar en esta nueva aventura ya que lo habíamos hecho en otras las cuales nos habían dado grandes satisfacciones. Antes, la señora Sánchez nos había invitado a participar en un evento donde reunía a muchachas de escasos recursos para patrocinarles su evento de XV, mi hija Perla, Jesús y su servidor les dimos platicas de cómo hablar en público. No pudimos asistir al evento, pero logramos el cometido, ayudar a estas jóvenes a expresarse en su fiesta.




            También me invito la asociación “Huellas del Corazón” para participar con escuelas de  escasos recursos y con problemas sociales a darle talleres de oratoria, Jesús se entusiasmó con ayudarnos con un grupo, y platicaba lo emocionado que estaba con sus alumnos de preparatoria. Al final, organizamos un concurso de oratoria que fue sorprendente y emocionante al escuchar a nuestros alumnos con sus discursos y sentir haber cumplido con nuestro cometido: ayudarlos a visualizar otro futuro para ellos.

            Ahora les comento, que estaba preparando el primer programa de “Sintoniza sin Fronteras” y le pedí que ya que iba a salir de la ciudad tres semanas, si podía él atender esos tres programas para lo cual lo invite al primero de ellos. Acepto aunque no esperaba salir ya que quería observar como lo hacíamos y, a decir verdad yo tampoco sabía cómo saldría porque era la primera vez que salíamos al aire. En fin, llegamos temprano Jesús y su servidor pero no el invitado. Cuando estaba a punto de salir al aire el programa le dije a Jesús, siéntate en el sillón y tu serás el primer invitado.

            Se resistió un poco, -no vengo de traje, -no estoy preparado, etc., los nervios se le notaban en el sudor de su frente, pero acepto y tuvimos nuestro primer éxito. Ninguno de los dos pensamos que así sería nuestro primer programa, yo de locutor y el de invitado, y un auditorio que conoció la historia de Ralph Smedley en la voz de Jesús Enrique Valdez Saucedo ya que él había leído la historia con anterioridad.




            Se convirtió en un referente de los clubes Toastmasters y un embajador de nuestro club, el Ejecutivo de Tijuana. Fue presidente durante un periodo y dos veces nombrado “Toastmaster del Año” por su participación en los concursos y sesiones, su compañerismo y demostración de cariño hacia la organización. Nos mostró cómo debe evaluarse a un compañero. Siempre impulsando a que mejoremos sin caer en las lisonjas, supo mostrarnos el camino y lo que debíamos hacer para lograr superarnos.

            Fuera de las sesiones siempre se preocupaba por sus compañeros y amigos. Tuvimos grandes charlas por otra de nuestras pasiones: el beisbol. Al igual que su servidor, fuimos grandes aficionados a este deporte, el cual practicamos de jóvenes y de pronto teníamos recuerdos de los equipos de nuestra época. Desafortunadamente para él, dejo de practicarlo hace muchos años y por el trabajo de seguirlo también, pero seguía demostrando su pasión por el “Rey de los deportes” cuando tocábamos este tema.




            Hace poco platicábamos sobre sus negocios, veía como trabajaba a un gran ritmo y le preguntaba ¿es necesario seguir trabajando con esa intensidad?

Se notaba que era un niño grande hiperactivo, no podía dejar de tomar retos y cumplirlos, se entregaba con pasión y, a mí me parecía que ya era hora de bajar el ritmo, de seguir disfrutando de sus grandes pasiones: su familia y su trabajo. Pero Jesús no se detenía, no era la riqueza lo que lo llamaba sino su determinación de seguir disfrutando de la vida a través de lo que hacía y lo que aportaba a los que lo rodeaban.

            Hace un mes, me apoyo en un concurso del club como juez, como se pueden dar cuenta nunca dice que no. Realizamos precisamente nuestra última sesión el 17 de marzo, antes de suspender las actividades presenciales por el COVID 19 y fue el último día que platicamos en persona. Hace unas semanas le escribí para saber de él y me comento que estaba en tratamiento, estaba optimista porque sé que quería seguir adelante con sus proyectos, pero conociendo a mi amigo Jesús me parece que tampoco le pudo decir que no a su tocayo.

            Me uno a la pena de su familia y amigos, ahora sabemos que estará abriendo otros proyectos en un mejor lugar.

 Me gustaría leer tú opinión, puedes escribirme al correo samuelgomez@uabc.edu.mx o en Facebook: Samuel Gómez Patiño

*Director del Área 1 y
Miembro del Club Toastmasters Ejecutivo de Tijuana
Licenciado y Maestro en Administración de Empresas
Catedrático en la Facultad de Contaduría y Administración, en Tijuana
Universidad Autónoma de Baja California



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