miércoles, 1 de mayo de 2019

No es un simple envase










Samuel Gómez Patiño


“No podíamos mejorar el producto de manera que mejoramos el tubo”, Colgate-Palmolive, en referencia a la introducción de un nuevo envase para presentar, preservar y manipular mejor la pasta dental.

            Desde los inicios de la humanidad hemos tenido la necesidad de resguardar alimentos y cosas, para preservarlas o transportarlas, ya sea porque son alimentos o utensilios de caza o de trabajo. Así es como, los seres humanos (y también algunas especies de animales) hemos diseñado diversas formas de empaques de diversos materiales como barro, hojas, troncos, pieles, metales hasta los más modernos como los plásticos y el vidrio que se utilizan en la actualidad.

            El ingenio del hombre (disculpen que no escriba del hombre y la mujer, ya que lo menciono de forma genérica), ha sido eficaz para evolucionar y crear con los materiales disponibles los empaques funcionales para transportar, preservar y hasta promocionar un producto.

            ¿A poco no te ha pasado que llegas a una casa y te ofrecen agua para beber e inmediatamente al observar el vaso te das cuenta de que ahí comen “Mole Doña María”? este empaque no solo sirve para proteger los ingredientes sino también para que se distinga de los demás, aparte de mantenerlo en la memoria de las personas.

            Si de distinción se trata, la botella de vidrio en la que tomas una Coca Cola sirve de identificación del producto ya que es inconfundible (además de estar registrada como una marca tridimensional) y, tiene un sabor especial cuando la bebes fría, que mejora la experiencia de beberla de un envase de plástico.

            Me gusta cómo puedes integrar un empaque de papel aluminio a un producto y darle tal distinción que lo hace inconfundible y elegante como una gota de chocolate, Kiss de Hershey´s.

            No soy fanático de las bebidas espirituosas, pero por lo general soy admirador de las botellas de vinos y licores, ya que no solo se tienen que diseñar de tal manera que protejan el contenido cuando es transportado, sino también cuando ya lo destapas para consumir facilitando esto último, preservando por mayor tiempo su color, sabor, etc. En muchos casos, como el tequila te encuentras muchas marcas con diseños adecuados, funcionales y llamativos de sus productos.

            Cuando vender música a través de los discos de vinil cambio para poder hacerlo en los dispositivos de disco compacto (CD) me pareció interesante que no solo protegían el contenido sino también el hurto de el, ya que resulta que eran más fáciles de robar al sacarlos de su empaque y llevarte solo el CD por lo que se envolvía en plástico con una línea que figuraba (como en las cajetillas de cigarro) la forma de abrirlos y vaya sorpresa, tardabas más en sacar tu disco para escucharlo, pero para quien se lo quería llevar de forma rápida de una tienda era más complicado.

            Las latas de aluminio ayudan a preservar por mayor tiempo los productos empacados de esa manera, facilitando su almacenaje y por supuesto su transportación a lugares más lejanos. Así, tenemos sopas, frutas en almíbar, atún, sardinas, refrescos y bueno también diversas bebidas como la cerveza, todo en diferentes tamaños y presentaciones.

            Alguna vez me toco probar unos dulces chinos que el papel plástico con lo que venían envueltos era comestible, lo cual facilita su desintegración natural. También escuche la leyenda de un barrendero cansado de recoger la basura de los vasos de papel que las personas tiraban después de disfrutar de una nieve que dijo: “Ojalá se tragaran también el vaso”, y entonces alguien invento el barquillo de galleta, y ahora nos lo podemos comer también.

            Es indudable que seguimos evolucionando y con ello los envases (empaques) que utilizamos para facilitar nuestras vidas. Ahora nos preocupa como deshacernos de ellos adecuadamente. Han pasado generaciones de aprendizaje sobre el uso adecuado de las formas de transportar, preservar y hasta promocionar cada producto, pero ha sido lento concientizar a la sociedad de como eliminarlos adecuadamente. Ahora tenemos problemas con los plásticos en general, los materiales contaminantes como los que están en baterías de carros, llantas, celulares y computadoras.

            No entiendo, si las bolsas de plástico que nos dan en los mercados para trasportar nuestro mandado a casa las usamos para tirar nuestra basura, y esta llega a través del servicio gubernamental de recogerla y llevarla a un relleno sanitario, ¿Cómo llegaron a los ríos y mares, contaminándolos extinguiendo diversas especies de fauna y flora?

            ¿No será mejor que aprendamos como hacer que nuestros empaques sean realmente biodegradables y además educar a la sociedad? Te lo dejo de tarea amable lector.

            La próxima semana: “Marca registrada”.
  
            Me gustaría leer tú opinión, puedes escribirme al correo samuelgomez@uabc.edu.mx o en Facebook: Samuel Gómez Patiño

*Director del Área 1 de los Toastmasters y
Presidente del Club Ejecutivo de Tijuana
Licenciado y Maestro en Administración de Empresas
Catedrático en la Facultad de Contaduría y Administración, en Tijuana
Universidad Autónoma de Baja California

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