jueves, 30 de mayo de 2019

Enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida








Víctor Hugo Prado

De acuerdo con la infografía del gobierno federal en su página de Internet, la Beca Benito Juárez busca garantizar el derecho a la educación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de escasos recursos económicos para que se inscriban, permanezcan y concluyan sus estudios en las escuelas públicas del país.

             En su modalidad de Educación Media Superior va dirigida a estudiantes de escasos recursos económicos de entre 14 y 21 años de edad para que continúen sus estudios. Para tener acceso a ella, los requisitos fueron muy simples: la edad, que los estudiantes hayan estado matriculados y vigentes en escuelas públicas de modalidad escolarizada, no ser beneficiario de otra beca de tipo educativo que otorgue el gobierno federal y haber sido censados por personal que colabora con el gobierno.  Por ello se les otorgan $ 800 pesos mensuales, que ya son entregados al beneficiario de manera bimestral, es decir $1600 pesos.


            Si el objetivo es que los jóvenes de entre 14 y 21 años se inscriban, permanezcan y concluyan sus estudios en las escuelas públicas del país, suena bien, hasta parece bien. No estoy seguro si a mediano o largo plazo es la mejor decisión. El propio gobierno federal a través de la Secretaría de Educación y con el concurso de organismos independientes deberían medir los impactos de la medida. No me refiero solo al económico y a su costo de oportunidad, puesto que aplicar recursos económicos para dárselos a una persona implica dejar de gastar en otras, en otros servicios: por ejemplo, en la misma educación en la mejora de las condiciones de los profesores, en infraestructura, conectividad, seguridad, entre otros. Me refiero también al beneficio educativo y social de la beca, si se mejoran los indicadores de ingreso y permanencia, de aprovechamiento escolar, de eficiencia terminal, de competitividad académica o de reducción de la pobreza.  De no mejorarse será dinero tirado.

            Concuerdo en que hay regiones del país incluso aquí en Jalisco que por sus condiciones de pobreza existe la necesidad imperativa de la beca, en esos supuestos hay que apoyarlos, sin duda. Pero por su universalidad también le ha llegado a quien no la necesita, a quien tiene garantizado casa, vestido, sustento, transporte escolar y materiales educativos. Hubiera sido preferible que con esos recursos se le hubiera apostado a la enseñanza del inglés en las escuelas. A la creación de centros de emprendedores. 

En generar proyectos de cooperativa escolar para obtener rendimientos de actividades productivas. Bien enseña un viejo proverbio chino con enorme parecido a uno bíblico: "Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida".


*Director de Educación Media Superior de la Secretaría de Educación Jalisco.



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