lunes, 6 de septiembre de 2021

Jalisco atribulado


 

Pedro Vargas Avalos

 

Menudos problemas se encaran en Jalisco, cuando a nivel federal se comenta el tercer informe de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, que al margen de la sonora frase “tengan para que aprendan”, dedicada a los invariables críticos que tiene el mandatario, arranca su segundo tramo. En nuestra Entidad federativa la situación es diferente.



En efecto. La problemática común de ambos órdenes gubernamentales (federal y estatal), es la pandemia del COVID19, la corrupción y la inseguridad pública, ésta por cierto gestada en la violencia, el crimen organizado y los desaciertos de las acciones oficiales enderezadas para combatir a unas y otros.


Un tema gravísimo que a los jaliscienses agravia, es el del agua. Ciertamente también la federación en este asunto tiene responsabilidad, pero a quien de primera mano le atañe es a la administración local. Recordemos la reciente sequía que flageló a la zona metropolitana de Guadalajara y otros lugares del Estado durante meses, crisis que exhibió la incompetencia del SIAPA y organismos del ramo. Al respecto, en marzo pasado dijo la doctora Valentina Davydova, investigadora del Departamento de Ciencias Ambientales, del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la UdeG: “Desde el punto de vista del clima, el pronóstico actual es sequía severa… a mediano plazo, en los próximos tres o cuatro meses es que puede llegar a una sequía severa extrema en gran parte de nuestro Estado, en particular en las regiones de Los Altos, Centro-Sur y Sureste, …”. Agregamos nosotros, que, sí pronto  no se encuentran remedios, cada año la tribulación será peor.





La presa del Zapotillo, con una cortina de máximo 80 metros, podrá ser el salvamento de los tapatíos si fructifica la propuesta de AMLO, hecha en su reciente visita a Temacapulín: en este mes de la patria, se sabrá si prospera, lo cual en caso de ser afirmativa la respuesta de los lugareños, no solo amparará a Guadalajara y Los Altos, sino al ejecutivo estatal, cuyo compromiso de resolver este tremendo reto es fenomenal.


Chapala se inscribe también en esto de la escasez de agua, pues aunado a la sobre explotación que padece y lo veleidoso de los temporales, Guanajuato amenazó con no aportar torrentes de la presa de Solís, vaso que retiene mucha más cuantía del vital líquido, de la que tiene derecho sobre el río Lerma, alimentador permanente de nuestro hermoso mar chapálico.


Pero el problemón no para en la insuficiencia del fluido, sino en su exceso, como se ve en las inundaciones registradas tanto dentro de Tlaquepaque y Zapopan, como en Cihuatlán, Puerto Vallarta y una veintena de municipios jaliscienses. La cuestión rebasó al Estado y ya se pidió a la Federación se declare zona de desastre a la región, para recibir los auxilios suficientes.


Las tribulaciones antedichas son formidables, requieren que el gobernador Alfaro se aplique al cien por ciento, que la sociedad en su conjunto lo respalde y el gobierno federal se sume; solo de tal manera se podrán resolver tales sinsabores. Por fortuna, a últimas fechas los desafíos del gobernador hacia el presidente, parece que se han superado, por lo que se pueden esperar articuladas operaciones de dichos políticos en estas materias.





Lamentablemente, se ha venido gestando un enfrentamiento entre los mandamases del Estado y de la máxima Casa de Estudios, es decir entre el primer magistrado estatal y el líder indiscutible de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla López. Y este lance, de no tener final diligente y feliz, llenará de pesadumbres a Jalisco.


Según Diego Petersen, esos dos personajes “se preparan para una guerra larga y con consecuencias políticas importantes”. (El Informador,23-VIII-21). Zacapelas han sido las divergencias sobre el regreso presencial a clases, el desahucio de gente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) del parque La Resistencia en Huentitán (19 de agosto), donde tiene muchos intereses quien edifica ICONIA, y sobre el que Alfaro indicó que nada justifica se involucren dichos feuístas.


De más calado resultó cercenarle $140 millones de pesos a la casa de estudios, que asegura ya estaban comprometidos para el museo ambiental del Centro Cultural Universitario, lo cual obligó al Rector Ricardo Villanueva (que algún comentarista bautiza como mero gerente de la UdeG), pedir y sostener cita con el Ejecutivo, sin mayores resultados hasta la fecha. Dicho Rector declaró que el jefe de gabinete de Alfaro Hugo Luna, es quien orquesta los ataques contra el centro de estudios que representa.  


No sabemos si el susodicho Villanueva, se refiera a una serie de videos que por internet circulan profusamente, en los cuales se apuntan actos de nepotismo padillista, abusos lucrativos de una constructora que al parecer maneja el mentor udegeísta multicitado, o aluda los cambios repentinos y masivos que perpetró el Consejo de la Judicatura (se dice que perjudicando a jueces udegeístas) o incluso, viejos señalamientos que forjara el desaparecido Rector General Carlos Briseño. O quizá se refiera a la auditoría que se le pretende hacer al museo citado, impulsado en su mayoría por la fracción emecista: estos diputados destacaron buscar una supervisión con el fin de que investigue, los posibles actos u omisiones que impliquen alguna irregularidad o, en su caso posibles conductas ilícitas en el manejo y aplicación de los recursos, incluyendo dar vista a la Fiscalía Anticorrupción. Todo ello, el Rector afirma es de tinte político. (El Informador, 30-ago-21).


Para ciertos analistas o simples ciudadanos, tras varias alusiones poco amables de AMLO hacia el “líder histórico” de la Universidad, creen que ahora es el momento para embestir a Padilla y reducir su poder en lo universitario, económico, cultural y político, área en que para colmo hasta un partido local tiene (Hagamos). Los que conocen a Alfaro, certifican que todo aquel que le contradiga es una especie de adversario, y en la relación de ambos protagonistas se registran desaires de toda índole.


Ahora bien, los dos virtuales contendientes saben luchar y por lo general triunfar. Eso augura un “choque de trenes” que los precedentes gobernadores de Jalisco evitaron sucediera, temerosos de salir perdiendo o al menos envolver al Estado en un vértigo terrible, porque el combate incluye a la administración pública, la academia, los partidos y la sociedad casi por entero.


Finalmente brota una interrogación: el gobernador, conforme a lo expuesto por el presidente, tendrá su conformidad e incluso, influiría para que en la confronta tomaran parte, la SEP, la Fiscalía General de la República, con la poderosa Unidad de Inteligencia Financiera y la rediviva Secretaría de Gobernación ¿?. Usted, cordial y ducho lector, vislumbre el desenlace.

 

 

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