sábado, 17 de octubre de 2020

Tradición, fe y gratitud josefina

 


Un momento por favor

 

J. Jesús Juárez Martín

 


 

 

 

Se inició la historia de amor y fidelidad de protección y fe de Zapotlán de la población al Señor San José, petición que enorgullece a la población y región, es el rasgo de identidad cultural más importante desde aquel recordado 1747, perpetuándose en la vida de la región de Zapotlán, no sólo religiosamente, sino integrados socialmente.



Poco después el 22 de octubre aconteció otro gran temblor, la población refrendó su promesa de veneración en estado de catástrofe  y lo hizo ante las autoridades Virreinales y Religiosas con juramento, promesa formal de venerar, honrar y festejar al Señor San José, dando testimonio juramentado de su deseo, con fe y confianza en el Santo Patriarca, era el año de 1749 y a Él, Patrono de Zapotlán y la región, con oraciones, promesas y cumplimiento, se mantiene vigente por 271 años y a 273 de llegadas las Imágenes de María y José. 


La vida de la población con sus problemas se sucedió, enfermedades como la viruela 1763, 1779 y al reaparecer en 1797 en Michoacán fue combatida con vacuna, en otras ocasiones las lluvias escasearon, el año de 1786 se conoció como “año del hambre” y hubo inundaciones en los años pródigos de lluvia, fueron prueba para la confianza de salud y bienestar en la Fe a Señor San José.  


La fugacidad del tiempo trajo el nuevo siglo, el 25 de marzo de 1806 reunida la feligresía en el templo parroquial, durante la predicación, otro magno sismo, derrumbó las bóvedas del templo, mientras estaban en la Santa Misión que los Padres de la Santa Cruz de Querétaro  convocada en el  templo derruido, la población y la región; dolor con luto traspasaron su sentimiento y alma y vuelven a revalidar el antiguo juramento de sus ancestros, obligándose los presentes por sí y descendientes al cumplimiento de su promesa. Se expresó con claridad ciertas regulaciones, evitarse superficialidades, banquetes, corridas de toros, todo lo que fuera ocasión de pecado, los gastos no deberían de sobrepasar de $35 pesos y el mayordomo, rico o pobre, solicitaría la cooperación de los pobladores que costearían las fiestas, porque todos quedaban obligados a hacerlo para alcanzar las bendiciones. El mandato quedó, que todos asistieran a la santa Misa, rosario y sorteo, porque de otra forma era no cumplir lo prometido. En aquel tiempo la parroquia ocupaba parte de lo que ahora es el Sagrario y la plaza a él, por algún tiempo los escombros quedaron ahí y en la parte poniente se destinó para la reconstrucción del templo parroquial que entonces pertenecía a la Diócesis de Michoacán. Lo anterior es breve relación de la Segunda Promesa Juramentada al Señor San José, tan solemne como la de 1749 ante las respectivas autoridades y consentimiento del pueblo.






Los riesgos, los movimientos tectónicos continúan dejado huellas en fallas y a veces acentuando las grietas de casas dañadas que se conocen como “abras”, con una trayectoria señalada sobre calles y línea de casas deshabitadas de Sur a Norte rumbo a la población Gómez Farías, se asegura que cada día hay leves temblores por la región, sabemos de los riesgos, sin embargo, vivimos confiados que no seremos víctimas mortales de un temblor.


La historia de temblores, es continuado, el 7 de junio de 1911, se experimenta otro fuerte temblor, dejando muertos, heridos, casas dañadas y con ello el duelo de la población que tenía como Párroco al insigne Cura Silviano Carrillo, cercano a su pueblo, emprendedor social, acompañado del entonces arzobispo de Guadalajara, Don Jesús Ortiz, recorrieron la población dando apoyo afectivo, con fe y orando por los fallecidos y heridos, que les dejaba vacío y aflicción.


Algo insólito sucedería en Zapotlán en 20 de enero de 1913, además de los estertores de la Revolución, una lluvia de arena proveniente del Volcán parecía por los volúmenes caídos que sepultaría la población. Los habitantes ante las sagradas imágenes, imploraban misericordia, perdón y lo que les inspiraba su temor y piedad concurrieron ante las Sagradas Imágenes de San José, María y el Niño Jesús. El Sr. Cura Don Silviano se hizo escuchar ante la agitada y numerosa feligresía con campana en mano, les comunicó que sacarían las Sagradas Imágenes en procesión y petición ante Dios y que los niños también hicieran oración.





Las imágenes salieron del templo parroquial a las tres de la tarde y el rezo del santo Rosario por tantas veces que sobrepasaron los treinta veces, volvieron cuando el sol se ponía, el Sr Cura Carrillo así se dirigió a los fieles: ...“tenéis razón en llorar, la arena no deja de caer, pero, Señor San José quiere decirnos que también hay que invocar a a su querida esposa la Virgen María. Recémosle tres Salves y seguros estamos que, al salir de este recinto, ya no caerá arena”. Con fervor se rezaron las Salves y se imploró con canto el perdón y así sucedió: La arena dejó de caer.

¡Ah, 1985, es reciente. 

 

Octubre               2017        Agradecimiento al Pastor don Rafael

Octubre                2015      Patricia

Octubre de           2006      200 años del Juramento de 1806

Octubre                 2007      Coronación de las Sagradas Imágenes de

                                               San   José,  la  Virgen   María   y  el  Niño   

                                               Jesús: La  Sagrada  Familia  de  Zapotlán

Octubre                1972       Primera Celebración de las Fiestas Josefinas en la

                                              Diócesis de Ciudad Guzmán

 

Octubre                1985      Terremoto

 

Zapotlán , prehispánico

 

Conquista española y fundación novohispana

Llegada de Señor San José  1747

Temblor 1749 Primer juramento

 

llegaron con los conquistadores con los frailes franciscanos en misión de conversión a los indígenas politeístas, la predicación del Evangelio y el Bautismo cristiano que daba pertenencia al Catolicismo, su labor catequizadora y el apoyo material y espiritual,  las religiones politeístas arraigadas fueron aceptando aquellos misioneros y sus predicas y las apariciones de la Virgen de Guadalupe en 1531, son antecedentes de la fundación de Santa María de la Asunción eran se fueron



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