martes, 20 de octubre de 2020

Tapatíos de ayer

 

Homenaje a Margarita Palomar, 2010.




 

Jorge Mauricio Barajas Pérez

 

Margarita Mendoza Palomar, poetisa y escritora, fue homenajeada en Zapotlán el Grande, su tierra natal, en septiembre de 2010. Diez años antes, su madre, también escritora, Margarita Palomar y Arias había sido elevada en vida, a la categoría de "Hija Ilustre de Zapotlán".



Margarita Palomar y Arias nació el 6 de junio de 1902 en la hacienda de Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, vecina de la laguna de Zapotlán. La misma donde, según la tradición, poco más de dos siglos antes habían llegado traídas por un misterioso arriero que ahí pernocto, las esculturas de la Virgen y Sr. San José, proclamado Santo Patrono de Zapotlán el Grande desde 1747. Huérfana de madre cuando aún lactaba, creció bajo el cuidado de su padre don Carlos Palomar Calvillo y de su tío Juan Evangelista, hijos a su vez del empresario e industrial, benefactor prodigo, comerciante sagaz, don José Palomar y Rueda, en la citada hacienda, junto con sus seis hermanos.


A los cuatro años fue enviada al Colegio de "las Damas" del Sagrado Corazón ubicado en Hospicio 63, en Guadalajara. El Colegio que para entonces tenía diez años de haberse establecido era obra de las gestiones que su tía Concepción Palomar y García Sancho de Corcuera había realizado personalmente con doña Carmen Romero Rubio de Díaz. Interna en el Colegio mostró una habilidad innata para escribir. En 1914 al ser clausurado el Colegio que atendían las religiosas de la congregación de las Siervas de María, Margarita regresó a la hacienda de Cofradía del Rosario. Mientras su hermano mayor Juan Evangelista, era enviado a estudiar a Lovaina y fallecía Julia, su hermana, de tan sólo 18 años de edad, Margarita pasaba las interminables horas en los límites de la hacienda escribiendo. Su tío Juan, que permaneció soltero y que al igual que su padre, se había educado en Bélgica sólo le hablaba en francés y la llamaba "Margot". Enviada al Colegio del Sagrado Corazón en la Ribera de San Cosme en la Ciudad de México, regresó en 1920 con un Certificado de Bachiller en Humanidades. La hacienda para entonces se encontraba en condiciones lamentables. La lucha revolucionaria había dejado sus huellas permanentes en cada rincón de la casa grande y en las tierras abandonadas sin cultivar. Pesaban sobre ella las hipotecas y un proceso de repartición de tierras. Don Carlos Palomar Calvillo murió en 1922. Y entonces, cosa del destino, conoció a don Albino Mendoza Ochoa.





Don Albino Mendoza Ochoa nació el 23 de julio de 1883, nieto de don Albino Mendoza Mendoza, rico terrateniente de Zapotlán, hijo de don Rafael Mendoza y de doña Rosa Ochoa dueña de los enormes potreros de Santa Rosa al poniente del pueblo donde a inicios del siglo XX se construyó la estación del ferrocarril de Zapotlán. Don Albino de 41 años y Margot de 22 se casaron el 20 de junio de 1924 en Guadalajara. En 1918 su hermano el futuro Ing. Juan Evangelista Palomar y Arias, homónimo de su tío, se casó con Genevive Loriot de quien enviudó en 1927, y su hermana Ma. Dolores con don Guillermo Valencia de quien enviudó a los dos años.


Don Albino, inmensamente rico, como dicen era, adquiere la antigua casa de los Sánchez Aldana en Zapotlán para vivir con su joven esposa y su madre viuda. Doña Margot, como fue conocida, transformó la casa de la esquina oriente del portal que ve de frente al enorme jardín zapotlense, en la espléndida residencia que aún hoy en día permanece en pie, señorial y exquisita.


Margarita Mendoza Palomar nació en Zapotlán el Grande en una tarde de otoño de 1934. Heredó la clase y el garbo de su madre. El amor por las letras y la cultura. Doña Margot fue una incansable promotora de las artes en Zapotlán. Miembro de los grupos culturales formados a mediados del siglo pasado, fue el mecenas que hizo posible que Pablo Neruda viniera a Zapotlán en la primavera de 1941. Bajo su patrocinio se donó el terreno donde se construyó el Colegio Cervantes de los Hermanos Maristas. Viuda, decide radicar en Guadalajara sin perder contacto con las múltiples amistades que cultivó en Zapotlán. En 1999 el Gobierno del Estado de Jalisco publica su libro “Pastorelas”, donde rescata esta hermosa tradición zapotlense. Ello le valió el mayor reconocimiento otorgado por la Ciudad a sus hijos esclarecidos. En 2001 a punto de cumplir 100 años de edad se le elevó al rango de Hija Ilustre de Zapotlán.


Por su parte Margarita Mendoza Palomar publica en 2003 su libro de poemas "El sol de la noche", "Luz de patio" en 2004, "De sol y de niebla. Y la otra orilla: relatos de campo" en 2007. En 2008 publicó "Semillas de agua y luz", "Deshielo" en 2009 y en 2010 "Veneros". En ese año de 2010 se le realizó público reconocimiento por su labor literaria en su tierra natal. Falleció a los 82 años en 2016.


 

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