sábado, 31 de octubre de 2020

Flores de viveros conurbados se dejan ver en el Día de Muertos

 



 

El Volcán/Sader

 

 

Las flores de corte producidas en Jalisco que se requieren para los adornos de altares y tumbas por la festividad del Día de Muertos, se muestran en estos días de las festividades del Día de Muertos.



Las tradicionales flores de cempasúchil y cordón de obispo, de gran demanda en estas festividades de los difuntos, tienen su origen, tanto en pequeñas plantaciones de varios municipios conurbados, como en viveros de gran tecnificación, como los que se tienen en el municipio de Tlajomulco, por citar un ejemplo.


Al respecto, el director de Fomento Hortofrutícola de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER Jalisco), Néstor Olivares Mora, expresó que hay un gran potencial para la floricultura en el campo jalisciense, dado que se cuenta con microclimas muy propicios para distintas especies de flores (tanto de climas templados, como tropicales), además de un gran mercado interno para su consumo y la cercanía con Estados Unidos para exportar.





El funcionario estatal indicó que afortunadamente este sector registra un crecimiento muy dinámico en varias regiones de la entidad. 


Como muestra citó la producción en invernaderos en varias localidades cercanas a la Zona Metropolitana de Guadalajara, además de la producción de follajes de helechos en Atoyac, cuya empresa productora ha tenido una notable actividad exportadora.


A propósito de la demanda de flores para el Día de Muertos, la población de San Gaspar, municipio de Tonalá, ha sido tradicionalmente un sitio de abasto del mercado tapatío en los citados festejos.


Los floricultores Cristina Casillas Gutiérrez y José González, refieren que, desde sus ancestros, familiares han incurrido en la producción de flores en sus huertas, donde cultivan varias especies de acuerdo a las temporadas.





Detallaron que desde inicios de agosto realizan el trasplante de las plantas de un almácigo al terreno donde crecerá; mientras que la flor del cordón de obispo requiere que su planta ya se instale en el mes de julio, porque tarda más tiempo en crecer. También incluyen en su portafolio de flores más especies, como los perritos, los claveles, alhelíes, pinceles, las nubes, las margaritas y los pompones, entre otras que incluyen producción a cielo abierto y en invernaderos.


Otro productor de San Gaspar, Sebastián Olivares, expresó que, en la producción de girasol, la planta de semilla híbrida le va ganado el mercado a la semilla criolla, dado que tiene más demanda por su mejor vida de anaquel, lo que es un punto muy importante en la comercialización. Añadió que otras especies que produce de acuerdo a las temporadas, son alcatraces y leticias.          

        

A pesar de la invasión de los fraccionamientos que han acabado con terrenos donde había huertas florícolas, todavía hay unos 100 productores en esta localidad, según refiere José González.




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