sábado, 31 de octubre de 2020

Ramón Elizondo y La expedición olvidada

 



 

Milton Iván Peralta
El Volcán/Guzmán

 

 

Después de años de estar en el olvido, de esperar a poder escribirlo, de recordar ese “hazaña” sucedida hace poco más de cuarenta años, por fin está el libro La expedición olvidada, crónica y testimonios de la expedición Francisco de Orellana, de Vital Alsar, Amazonia 1977, de Ramón Elizondo y del que el doctor Vicente Preciado Zacarías en su prólogo llama “el Ulises lugareño”. 

           

 

EL VIAJE DE LOS ESPAÑOLES

 

Ramón Elizondo es de Zapotlán el Grande, quien narra en este libro la aventura que pasó hace cuatro décadas en el río Amazonas, “de manera estricta es una crónica de ese viaje, que realizamos en 1967, en la que revivimos, la expedición del descubrimiento del Amazonas, una expedición española que se hizo en 1542, que buscaban oro y canela, la canela recordemos que era una especie que venia de la India, era un gran negocio, por eso Colón intentó llegar a la india por el Atlántico, llegando a América, ellos seguían buscando canela en la selva Amazónica, se dieron cuenta que ambas cosa eran humo”.


            Aquel viaje español, se convirtió en una desgracia, de cuatro mil hombres que iniciaron el viaje, solamente sobrevivieron mil “los demás murieron en las peores condiciones, de hambre, en batalla, en este libro narro los las muchas cosas que se enfrentan, insalubres, peligros, las enfermedades, las picaduras de animales, y algo peor, en el Amazonas por la humedad, cualquier pequeña herida, hasta el piquete de un mosquito, se puede hacer una infección mortal”, cuenta Ramón Elizondo. 


          

  Esta expedición que se hizo en 1967 intentaba despegar una duda muy grave “ya desesperados en esa aventura que fracasaba, Gonzalo Pizarro que era el comandante, ordenó construir un bergantín, para aligerar la carga, armas, hierros, muertos, y se fueron al río, le ordena a Francisco de Orellano, -que es el nombre de la expedición de 1967- que descienda por el río y busquen comida, siendo esto algún que se intenta descubrir en el libro dónde se construyó ese bergantín. Bajan hasta donde les habían dicho, cuando Orellano trata de regresar remontando las aguas, que le venían en contra, era demasiado grandes para remontarlas a remo, cuando la tripulación a duras penas podía ponerse de pie”, cuenta Ramón Elizondo.


            Pero lo anterior, Gonzalo Pizano, ignorante de esto, lo único que ve es una traición muy grave “va ante la corte española y denuncia la traición, Orellano llega, para su fortuna va el cronista dominico Gaspar de Carbajal, platica cómo estuvo el asunto y presenta su crónica de lo que fue la expedición, no lo matan por traición porque queda la duda, pero su nombre queda manchado por la duda, de que si no había podido o no quiso”.

 

LA EXPEDICIÓN OLVIDADA

 

 

En 1967, el explorador español Vital Alsar -Santander 1933- Acapulco 15 de septiembre de 2020-, organiza esta expedición “quiso resolver el asunto a nivel experimental, empírico, vamos a ver qué pasa si construimos un barco equivalente al de aquella época, bajamos por ese río y tratamos de remontar, a ver qué pasa. Lo que pasó fue que se corroboró que es imposible remontar los ríos, ahí explico a detalle el cómo y el por qué”.


            En ese episodio del libro, hay una parte interesante, ya que intentan remontar el río con unas lanchas de motor de 23 caballos de fuerza, y no es posible “se pone el ejemplo de una persona caminando al lado y que podría ir más rápido que las lanchas a toda velocidad, siendo una prueba contundente de que no, y lo hicimos en los barcos y a remo”.

            Logrado el objetivo, lo demás fue seguir la trayectoria por todo el río Amazonas “fue vivir la aventura que se fue desarrollando a los pies, ya no hay expectativas, se disfruta la aventura, la maravilla de conocer el Amazonas que actualmente esta siendo destruido de forma criminal”.


            Una pregunta es que cómo fue que un zapotlense estudiante de biología, de 19 años, se unió a esta expedición internacional, apoyada por National Geographic y el gobierno de España, “fue como sacarse la lotería son haber comprado el boleto”. Cuando Vital decidió hacer la expedición, la primera convocatoria la hizo en España, luego la hizo en México, recibieron más de 60 mil solicitudes, de alguna manera nosotros, -Lorenzo de Pión y él-, desde el primer día que le di la mano a Vital, supe que tenía un pie en la expedición, sin hacer gran cosa más que ponerme con todo mi ser, supe que si no lo hacía, nunca más se daría una oportunidad así”.


           

El viaje fue toda una aventura, comenzando desde Guayaquil, recorriendo el río Mazonas hasta Brasil, pero su regreso a Zapotlán no fue fácil, la califica como fría, “aquí se consideró un gran fracaso, los fracasos nunca se festejan”, lo que sucedió en la expedición fue algo grave que detuvo todo en Brasil, Belém, e impidió que el viaje se concluyera en el mar hasta llegar a España, ante esto tuvo que volver a casa con muchas dificultades, tuvo que intervenir el gobierno mexicano para recuperar los bergantines y que tiempo después pudieran partir desde nuestro país hacía España, y que al final recorrió 18 mil kilómetros. Pero esta aventura fue un cambio en su vida.


            El título de una expedición olvidada es porque las circunstancias hicieron que los protagonistas poco a poco la olvidaran, “esos galeones que construimos a mano en medio de la selva, están ahora en un museo desde hace 40 años en Santander, y esta es la historia que les pone ropa, están ahí desnudos, les da vida, ahí están y nadie conoce su historia”, dijo Ramón Elizondo.


            ¿Este un es libro de historia?, la respuesta es Sí. Pero también es un libro de crónica, de aventura, de biología, de ficción si se quiere ver así, o como lo describe el doctor Vicente Preciado Zacarías “Ramón Elizondo y sus compañeros de expedición nos ofrecen un libro descriptivo, plástico. Es un libro paisajeado donde los escenarios, sobre todo los personajes, son plásticos, como fotografías o celuloides grabados. Es olfativo porque el aroma o el tufo de seres y cosas nos llega en oleadas sucesivas. La selva huele a cosa. Y la cosa, como en Leopoldo Lugones, tiene el tufo de un trapo sucio con que se restriega las faces la muerte.


            El libro La expedición olvidada, crónica y testimonios de la expedición Francisco de Orellana, de Vital Alsar, Amazonia 1977, de Ramón Elizondo, es una edición de Puerta Abierta Editores, 2020.

 

           


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