martes, 20 de octubre de 2020

El valor del descanso dentro del proceso de enseñanza/ aprendizaje. TDAH


 

Sandra Gómez

 


Estimado lector, dormir no es poca cosa, es vital para el adecuado funcionamiento de nuestro cerebro y si no es suficiente resulta perjudicial en la salud del estudiante, en lo particular en la atención que debe prestar en clase. En el trastorno por déficit de atención (TDAH), los alumnos pueden mejorar su rendimiento desarrollando hábitos adecuados de descanso.


El estrés es sano en un nivel adecuado, por otra parte, el exceso es dañino y si además es crónico afecta la salud integral del estudiante. Dormir las horas necesarias y establecer horarios de vigilia y sueño es fundamental para el bienestar del estudiante; por lo tanto, es importante respetarlos toda la semana, con ello se desarrollan los “buenos” hábitos para el cuidado del cerebro.


De acuerdo con el diccionario se le llama “DESCANSO, al estado de relajamiento tras la realización de una actividad física o mental. Es una excelente oportunidad para el libre desarrollo de las aficiones personales, es decir pueden y deben ser productivos esos descansos si debidamente se ofrece la oportunidad para la creatividad. Debe recordarse entonces que el descanso viene determinado por el agotamiento producido por la fatiga tras la realización de un esfuerzo (físico o mental).


Otra razón que justifica la atención a los periodos de descanso es la existencia del ritmo biológico (biorritmo) que obliga a interrumpir periódicamente la actividad productiva, además de la alternancia de los ciclos vigilia/ sueño.





En el campo escolar, resulta necesario entonces PLANIFICAR la interrupción de la actividad académica, insertando periodos de juego, tiempo libre, ocio.  Esto varía dependiendo de la edad escolar, por lo que no debe exceder de 45 minutos incluidos el cambio de actividad que supone una relajación.


En este sentido las VACACIONES escolares constituyen un periodo destinado al descanso. Este no debe ser demasiado prolongado, porque disminuye la preparación de la siguiente jornada de clases “(pp.387-388).


“LA FATIGA por su parte se refiere a la sensación de agotamiento que el sujeto experimenta, generalmente tras la realización demasiado prolongada de una actividad, o como consecuencia de un trabajo demasiado intenso. La fatiga escolar se refiere a el cansancio experimentado tras la realización de actividades de tipo escolar muy prolongadas o de extrema dificultad.


La consecuencia más inmediata de la fatiga escolar es la disminución del rendimiento intelectual, este se ve disminuido tanto en cantidad como en calidad. La calidad se manifiesta como falta de concentración, reflejada en dispersión, que se acompaña de falta de atención e interés hacia el tema objeto de estudio o del trabajo intelectual. Algunos autores como E. Bolstanski consideran que la disminución de la atención constituye una reacción de defensa del propio organismo por lo que el docente debe estar atento a este síntoma. Otra de las fenomenologías de la fatiga se presenta como la disminución del sujeto para discriminar oportunamente entre opciones diferente, en otras palabras, se ralentiza; por ejemplo, cuando es evidente que se entorpece evocar ideas y se le dificulta realizar asociaciones mentales. En casos extremos aparece el síntoma de ansiedad; es decir “enferma”, presentándose pérdida del apetito y/o insomnio.





La fatiga tiene orígenes biológicos (neurosis, astenia) en algunos casos, en otros es de origen organizativo. Por ejemplo, cuando las actividades son demasiado prolongadas para el nivel madurativo del alumno; o cuando los horarios de clase no correspondes a los ritmos vitales de los individuos. Todo esto produce una falta de motivación e incentivación en conjunto conducen a la fatiga escolar prematura “(pp. 634-635).


Se considera “normal” 8 horas de sueño, pero varían de persona a persona; a algunas personas con TDAH, les funcionan 6 horas y por la tarde una siesta de menos de una hora (30-50 minutos). Es importante las rutinas de los alimentos, el baño (aseo diario) y respetarlas en conjunto con las actividades escolares y los descansos. Los seres humanos tenemos un reloj interno que se ve marcado con la luz solar, luego entonces es importante estar despierto con la luz solar y descansar en la oscuridad. El cerebro necesita reponerse el descanso le reorganiza; asimismo, necesita agua (sola, sin saborizantes) y alimento (fruta, verdura). Todo en exceso es malo también dormir de más ralentiza. Un “reset= apagar y prender” es desconectarse y darle la oportunidad a la memoria de almacenar lo que recibió a través de sus sentidos (percepción), lo que para él o ella es significativo. El sueño y la atención, van de la mano, si se descansa la atención mejora.


Un ejemplo de patología es la Narcolepsia cuya condición de desorganización cerebral, hace que la persona que la padece duerma sin que intervenga su voluntad. De esta condición en otra ocasión les compartiré del tema. Solo mencionare que estando “dormidos” pueden atender y registrar lo que está pasando a su alrededor; sin embargo, su cuerpo no responde para despertar.


La fatiga biológica la trata un psiquiatra, la fatiga de origen organizativo la soluciona el docente a través de su planeación didáctica, las secuencias, los tiempos, las técnicas y los contenidos; todo es importante. Conoce a tus alumnos, trabaja de manera colaborativa, informa el departamento de psicología de la escuela, involucra a los padres de familia, compromete al estudiante. Ayúdale a madurar, en algunos casos es importante repetir el ciclo escolar. Mantén tu mente de maestro abierta. El aprendizaje no se debe forzar, en cambio se debe motivar al alumno para que aprenda a aprender por su cuenta y a su paso.


Disfruta los fines de semana, reorganízate; descansa en tus vacaciones. Destina tiempo para el ocio, esto estimula la creatividad. Mantenga un equilibrio entre el aprendizaje y el esparcimiento. Sea feliz y disfrute el camino del aprendizaje.


Hasta la siguiente historia de vida. Comente y comparta. Dra. Sandra Gómez Patiño.


Referencia: Diccionario de Las Ciencias de la Educación. (2002). Santillana, México D.F. México.




 

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