martes, 13 de octubre de 2020

Tradición, Fe y Gratitud Josefina

 





Un momento por favor               

 

J. Jesús Juárez Martín

 



 

Una mirada retrospectiva a los pasados sucesos de los meses de octubre en Zapotlán el Grande, son referentes para ubicarnos en estas Fiestas Juramentadas al Sr. San José del 2020 y al cumplimiento agradecido del pueblo que pregona el Patrocinio y cuidados del Patriarca para esta población y alrededores. 



La celebración de estas fiestas sin reparto público y por las calles de programas, conocidos como “décimas” en el último domingo de septiembre como es la tradición, se han iniciado con el novenario a la Virgen del Rosario y continúan con suspensión de peregrinaciones, serenatas, quema de pólvora; la Familia Sagrada de Zapotlán no saldrá de Catedral, no habrá Carros Alegóricos, no visitará el día 23 a la Mayordomía, ni pernoctará en su domicilio la Familia Sagrada de Zapotlán. La Feria de Ciudad Guzmán simultáneas a las celebraciones Josefinas, también se suspenden, así como recibimientos, festejos taurinos y los carros alegóricos al Señor José, para proteger la población en el afán de superar al COVID19.


A la llegada de los españoles y la derrota de los aztecas en Tenochtitlán en 1521, los españoles se esparcieron con las alianzas de los pueblos vencidos, hacia el Océano Pacífico así llegaron a fundar Colima y con ello a esta región donde ya sometidos los vulnerables pueblos; vencidos los purépechas. Los pueblos prehispánicos eran independientes con fricciones por diversas causas, no formaban un frente común, sus problemas los mantenían en tensión y vulnerables sus pueblos, Alonso de Ávalos con su avance hacia el Sur de lo que hoy es Jalisco, se constituye la Provincia de Ávalos, muy cercana a esta región.





La región de Zapotlán el Grande fue  transitada por  Cristóbal de Olid y Juan Rodríguez de Villafuerte, de 1521 a 1522, enviados  por Hernán Cortés para explorar la región de Coliman, posteriormente con la llegada de los misioneros se hizo la fundación novohispana de esta población entre los tres asentamientos indígenas,  una en  el arroyo de los Guayabos, otra por Chuluapan, y comentaba don Juan S, Vizcaíno que el tercero fue un lugar donde había  agua para su subsistencia, la población primitiva llevaba el nombre de Tlayolan “Lugar de mucho maíz”  o  “Tzapotlan”, “Lugar de frutos dulces y redondos”. Entre la rivalidad de los purépechas y los colimotes, estos pueblos vivían con cierta autonomía, al llegar los misioneros se realizó la fundación novohispana por Fray Juan de Padilla el 15  de agosto de 1533 entre los núcleos de la población primitiva en lo que ahora ocupa el Portal de Sandoval  y el Obispado con el nombre segundo del lugar: Pueblo de Santa María de la Asunción de Tzapotlán, posteriormente en el siglo XVIII la autoridad empleó el nombre de Zapotlán el Grande, para señalarlo de otras poblaciones. En el año de 1856 con la lucha de Conservadores y Liberales, el Gobernador de Jalisco Santos Degollado, decide significar al Insurgente Gordiano Guzmán muerto en 1854 en apoyo al Plan liberal de Ayutla y  renombra a Tamazula: Tamazula de Gordiano y a Zapotlán el Grande, como, Ciudad Guzmán, una decisión rechazada por la población, pasó el Imperio de Maximiliano, el Porfiriato, la Revolución, la Cristiada y en ella se perdió la vida del Padre Sedano, entre muchos otros y los 25 mártires ya honrados. Pero...   ¿Qué tal Zapotlán de Orozco? Sin apoyo político fue perseverante la petición... En 1995 hay alternancia gubernativa estatal y el Congreso en 1997 da un fallo salomónico, la cabecera municipal es Ciudad Guzmán y el municipio es Zapotlán el Grande y ya con una Diócesis de Ciudad Guzmán regional de 15 parroquias desde 1972.


Con relación al origen de las sagradas imágenes veneradas en esta región, nos dice la tradición que un arriero viajaba por el Camino Real a Colima llevando  una carga en cajas voluminosas, llegó a la posada de la Cofradía  del Rosario a unos 12 km. de Zapotlán, el arriero encargó animales y carga y como el  señor no regresaba, abrieron las cajas y con sorpresa, descubrieron dos esculturas de excelente manufactura, representando al Señor San José y la Virgen María, esperaron que alguien las buscara, luego se dio aviso al Sr Cura de Zapotlán Fray Antonio Caro,  Superior de la Comunidad Franciscana, que llevó a su localidad las esculturas con devoción y formalidad.





La población recibe las dos imágenes con fervor, en especial  al Señor San José, una región poblada que había sufrido desde siempre sismos, erupciones volcánicas, inundaciones, diversos fenómenos naturales y confiaron al Señor San José, la protección de sus comunidades, lo proclamaron  “Patrono y Protector” a Señor San José contra las calamidades, y se le prometió lealtad y veneración.   (Continuará)

 

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