domingo, 11 de octubre de 2020

Herencia

 




Cine sin Memoria

 

 

José Luis Vivar


 

Un banquero, un abogado y un político forman la trinidad impía, así es como podría sintetizarse la historia de esta película llamada Herencia (Inheritance, Vaughn Stein, 2020), cuyo arranque parece enfocarse en una película de tema de intrigas de familias poderosas.



El patriarca Archer Monroe (Patrick Warburton), muere repentinamente, lo cual genera una crisis en sus hijos: William (Chace Crawford), un político que espera ganar las próximas elecciones; y Lauren (Lily Collins), una joven abogada ambiciosa.


La lectura del testamento por parte de Harold Trewlis (Michel Beach), quien representa los intereses de la familia, y fue amigo del difunto deja sorprendidos a todos: casi nada para su viuda Catherine (Connie Nielsen); una mínima cantidad para Lauren, y toda la fortuna para Patrick, algo que no sorprende a nadie, porque fue el favorito de Archer.


Sin embargo, existe una extensión de ese testamento, cuya presentación es un paquete que el mismo Harold entrega a Lauren en privado. Es algo que su padre ha dejado para ella y dicho secreto no debe ser compartido por nadie más. A ella le resulta extraño encontrarse con una memoria USB, misma que al reproducir se encuentra con Archer cuyo mensaje es breve y misterioso. La herencia que le deja es algo inusitado, algo que afectará su vida, y de paso a la de su familia.


Con el descubrimiento del secreto que hace Lauren, la película tomo otro rumbo para convertirse en un Thriller Psicológico, y la misma trama divide a la realidad entre dos zonas, una luminosa donde la vida de la familia Monroe sigue su ritmo, con sus alegrías y sus problemas; y una oscura, donde Lauren enfrenta un pasado que no conoció, pero tampoco pidió conocer, solo que ahora es su responsabilidad, obligándola a desplazarse entre el Infierno del pasado y la gloria donde está su esposo y sus hijos.


Los esqueletos en el armario tarde o temprano reclaman su lugar en el presente, aunque nadie sabe con qué clase de intenciones van a hacerlo. Por eso mismo, la seguridad con que su padre la había formado parece desmoronarse lentamente, y en el fondo sabe que esos momentos de flaqueza son determinantes.


Como en una partida de ajedrez ella tiene demasiadas dudas y pocas certezas. En su afán por encontrarle sentido a su problema buscará ayuda, sin obtener los resultados esperados. Permanecer en el limbo no es lo que desea, por eso deberá tener tomar una decisión, una decisión que podrá afectar a toda su familia paterna, y a la familia que ha formado.


Con un final inesperado, donde las opiniones de la crítica y la audiencia se dividen entre la excelencia y la decepción, Herencia deja en claro que los Thrillers deben ser manejados con sumo cuidado en el proceso de su planteamiento. Las inesperadas sorpresas pueden enriquecer la trama o echar por la borda todo lo que se había logrado. Aun así, sobresale el duelo actoral entre la protagonista y quien la introduce en ese infierno que está dentro de su propia casa.



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