martes, 6 de octubre de 2020

Diversificar y certificar huertas, retos de la citricultura estatal

 



 

 

El Volcán/Sader

 

 

Ante el avance sostenido de las plantaciones de cítricos en Jalisco, con el limón persa por delante, hay necesidad de políticas públicas que refuercen la calidad sanitaria de las plantaciones y que también induzcan la producción de varias especies de cítricos, a fin de que se eviten situaciones de mercado indeseables por la excedencia de un producto, como podría ser en un momento dado el limón persa.



Así lo plantea el director de Fomento Hortofrutícola de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER Jalisco), Néstor Olivares Mora, quien expresa que la diversificación debe traducirse en la producción de especies distintas al limón persa, y que tienen actualmente buen escenario en el mercado, como se comprueba con las cotizaciones que se tienen actualmente en la lima y el limón italiano.


Detalló que hoy en día la lima jalisciense es el cítrico con mejor precio en el mercado nacional, debido a la reducción de su superficie productiva, luego de que en años recientes se quitaron muchas plantaciones para establecer predios limoneros. Dijo que hay señales de que podría tenerse nuevamente un repunte en plantaciones de limas, un producto en el que tradicionalmente Jalisco ha sido líder nacional con los plantíos en la región de la Ciénega de Chapala.


En cuanto al limón italiano (de color amarillo), indicó que prácticamente esta especie solo se produce a escala comercial en Tamaulipas, donde sus productores han tenido buenos ingresos con este fruto, cuyo sabor menos ácido tiene una buena demanda de la industria refresquera. 





Asimismo, hizo referencia a que la SADER Jalisco cuenta con disponibilidad de germoplasma certificado de mandarina Dancy en su vivero de Tomatlán, para apoyar proyectos citrícolas con esta variedad.


Sobre la certificación de las plantaciones, Olivares Mora refirió que cada vez más las empacadoras de limón y otros productos exigen la certificación de productos, lo que redunda en mejores ingresos para los productores que acrediten buenas prácticas en el proceso de producción y el estatus sanitario de sus huertas.


Insistió en que la falta de certificación se convierte también en un obstáculo para quienes no la han conseguido: “Con la certificación de parte de los productores, se alcanzan mercados más óptimos. Por ejemplo, me ha tocado estar en el empaque del Señor del Tepeguaje (San Martín Hidalgo) que actualmente tiene la encomienda de certificarlos para mercados que puedan tener mejor valor para su precio por kilogramo o tonelada”.       





Señaló que la tarea de la Secretaría en el tema de la certificación va en dos vertientes: el apoyo de los extensionistas para asesorar a productores para que éstos puedan certificar sus huertas, y en facilitar la certificación de empresas empacadoras para que éstas puedan incursionar en los mercados que mejor paguen con el apoyo de despachos capacitados y avalados para tal efecto.   

    

Aludió que en las reglas de operación de este año hay apoyos de hasta 100 mil pesos por proyecto (con aportación del interesado en 50%) para los propósitos mencionados.


También mencionó que actualmente se tiene una campaña permanente de instalación de trampas y otras medidas de bioseguridad para la detección y combate del insecto Diaphorina, el vector de la enfermedad del amarillamiento letal de los cítricos, a fin de que no propague esta devastadora patología.


Adujo que lo anterior se complementa con la exhortación permanente de que los citricultores no compren plantas de dudosa procedencia, sino que se adquiera de viveros certificados para traer germoplasma con presencia de plagas.     

        

Se tiene en marcha un proyecto experimental para producir limones persas de baja talla, lo que implica llegar a las 600 u 800 plantas por hectárea contra el índice actual de 300 a 400, lo que elevaría 40% la producción, como ya se logró con el limón agrio.


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