Ley Seca

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lunes, 26 de marzo de 2018

Karina, de la desaparición al olvido




Ahora con la denuncia que han hecho de que la región sur del estado es un “corredor de desaparecidos”, les presentamos tres de los casos que les hemos dando seguimiento desde hace dos años, dos jóvenes de Zapotiltic Karina y Daniela, uno más en Ciudad Guzmán Rubén Ávalos.





Municipio
Total de personas desaparecidas
Autlán de Navarro
56
La Huerta
47
Cihuatlán 
41
Zapotlán el Grande
33
Casimiro Castillo
29
El Grullo
29
Tuxcacuesco 
21
San Gabriel
21
Tamazula de Gordiano
16





Karina, de la desaparición al olvido



Milton Iván Peralta
El Volcán/Zapotiltic


Lucía Hernández Núñez, tenía enfrente una taza de té, con cada sorbo el vapor de lo caliente cubría sus ojos vidriosos, estaban a punto de reventar en llanto, un llanto atrasado, melancólico, un llanto ausente. Son casi dos años de ignorar lo que sucedió con su hija: Karina Bernal Hernández, que desapareció una noche que salió a comprar tacos y nunca más volvió, en aquel 17 de agosto de 2014. Esto en la colonia Lázaro Cárdenas, en Zapotiltic.


“A mí me dijeron que según eso se la había llevado la judicial”, dijo doña Lucía, que Testigo 1 -así lo llamaremos para respetar su identidad- habló doña Lucía con él, él fue quien le narra cuando le tocó ver el momento en que unos hombres vestidos de negro y con armas largas la subían a una camioneta.


En aquella fecha, doña Lucía vivía en Santa Cruz, estaban programando un viaje de retiro espiritual para Karina, la cual acepta su mamá que en ese tiempo no andaba muy bien, y querían que se acercara un poco más a Dios. “Yo había ido a ese retiro que me había recomendado Testigo 1, él organizaba varios, y él invitaba a Karina, él se comprometía a pagar los gastos”. Todo esto fue días previos a la desaparición de su única hija.

En la mañana del 18 de agosto, doña Karina le llama a Testigo 1 para ver si había convencido a Karina para ir al retiro: “me dijo que me tenía una mala noticia, me dice que Testigo 2, que es un borrachito de la colonia de donde vivía mi hija, que resulta que él miró cuando unos enpistolados se llevaron a la fuerza a Karina, él me dijo que pensaba que se la había llevado la judicial”, narró doña Lucía, en se momento comienza su calvario para intentar saber algo de su hija.


KARINA BERNAL HERNÁNDEZ

Al momento de su desaparición contaba con 29 años de edad, actualmente tiene 31 años, dejó a cuatro hijos, un niño, una niña y unas gemelitas, las cuales viven con su papá, pero Karina y él tenían ya siete años de separados. “sigo visitando a mis nietas, es la única familia que me queda, mi marido falleció hace varios años y Karina era mi única hija”, comenta doña Lucía. La niña más grande tiene 14 años, el más chico 7, dice su abuelita que los niños no preguntan por su mamá, guardan silencio, “pero me ha tocado ver que en papelitos dibujan corazones y a veces las iniciales de la mamá, o simples palabras como te extraño”. Los niños son los silenciosos testigos de la existencia de Karina.

Karina vivía sola en Zapotiltic, en la colonia Lázaro Cárdenas. Pasaba la vida entre el trabajo y visitar a sus hijas, “era tranquila, no andaba bien, un poco deprimida, pero trataba de no meterse con nadie”.


El día de la desaparición de Karina, esta salió alrededor de las 20 horas para comprar unos tacos y cenar, era poco más de una cuadra de su casa, al llegar a una esquina, unos hombres armados la esperaban, alguien gritó que era ella y la aventó hacía los tipos armados, ellos la obligaron a subir a una camioneta, hubo dos personas que vieron el hecho, nadie más supo ni vio nada, nunca más se ha vuelto a ver a Karina.


LA BÚSQUEDA DE UNA MADRE


Doña Lucía supo de la desaparición de su hija por Testigo 1, al día siguiente, “me fui a Ciudad Guzmán al Ministerio Público, pues me decían que se la habían llevado los judiciales, no era cierto, ni ellos ni la policía ni nadie sabía nada”, regresó a Zapotiltic y tras una semana de angustia, de miedo vuelve al Ciudad Guzmán a levantar un acta “me hicieron preguntas, les dije de los dos testigos, me mandaron hacer un examen de ADN, ese papel es lo única prueba que yo tengo”.

“He recorrido muchas veces los SEMEFOS de Guadalajara y de Ciudad Guzmán, nada, no he encontrado nada”. Dice doña Lucía que nada más dos veces ha tenido contacto con las autoridades “a los dos meses de presentar la denuncia, le llamé al investigador del caso, me dijo que había entrevistado a los testigos y que le dijeron lo mismo que a mí, que no sabía nada y que cuando supiera algo él me marcaba”, la llamada aún no llega.

El 2014 terminó con la solitaria búsqueda de una madre por su hija, el 2015 no pasó nada diferente, “he investigado y preguntando donde ella andaba, con sus amigos, la mayoría no sabe nada, algunos me cuentan historias diferentes de cómo se la llevaron, que iba acompañada, que la estaban esperando, que se subió sola, pero nadie vio”.

El último contacto que tuvo con una autoridad fue el 5 de diciembre de 2015, una reunión con una asociación Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (FUNDEJ) con autoridades de la Fiscalía, esta reunión se dio porque previo el 25 de noviembre se habían manifestado a las afueras de la Fiscalía General, en Guadalajara y lograron tener esa reunión. Habían mamás que buscaban a sus hijas, entre ellas, el que habló más fue don Martín, oriundo de Zapotiltic.



El 12 de septiembre de 2014, pasadas las 19 horas, unos hombres agarraron a Daniela quien acababa de salir del gimnasio, a la fuerza la subieron a la camioneta y desapareció. 26 días antes también unos tipos armados subieron a Karina a una camioneta a la fuerza, ninguna de las dos se ha vuelto a ver, nadie sabe nada, ambas familias sufren y se sientan abandonadas por las autoridades.


“La autoridad no dice nada, no se han comunicado conmigo desde hace tres meses”, declaró don Martín Magaña, padre de Daniela a este medio informativo (Diario El Volcán, 27 de mayo de 2016, número 76, Cada día sin Daniela esmorir: Martín Magaña).

“Cuando sucedió lo de Daniela no me di cuenta, pero el Ministerio Público ya tenía el antecedente, fotografías de mi hija, tenía todo, no dijeron nada”, cuenta doña Lucía, quien por esas fechas de septiembre de 2014, a unas semanas de desaparecer su hija, tenía a su mamá muy grave en el hospital, en un mes perdió a su madre y a su hija, perdió la familia.


Ese mes de septiembre fue convulso para Zapotiltic, el miedo invadió la ciudad al igual que la paranoia y la policía, se reportó la desaparición de dos jóvenes, Daniela el 12 de septiembre y el 17 un joven de 14 años llamado Juan Carlos, fue tal el escándalo y el miedo que, hasta el entonces Fiscal General, Luis Carlos Nájera, se hizo presente, esto el 18 de septiembre del 2014. Por ambos casos de activó la Alerta Ámbar, los estudiantes de la preparatoria esto el día 19. Nadie, pero nadie mencionó a Karina. Juan Carlos fue encontrado, de Daniela desde entonces ha tenido cobertura noticiosa, pero aun así nada, del caso de Karina nadie había mencionado nada, ni siquiera está en la Alerta Ámbar.

UNA BÚSQUEDA SOLITARIA

“Yo me atuve a la autoridad, y no han hecho nada, hasta que me uní a don Martín, y él me llevó a Guadalajara con el FUNDEJ”, pero aun así con la reunión con la reunión con la Fiscalía el 5 de diciembre de 2015, no pasó nada “nadie me preguntó nada, nadie me tomó datos de nada”, apenas y con sus pocos recursos ha mandado hacer carteles, que donde su posibilidad económica y de fuerzas le puede dar para ir a pegarlos.

Lucía Hernández Núñez, pide a la ciudadanía que le ayuden a buscar a su hija Karina, desde hace casi dos años no sabe nada de ella, ni sus hijas saben nada de su mamá, “no he dicho nada hasta ahorita, porque tengo miedo a hablar”.



EL DATO

El gobierno federal tiene un registro total de 27 mil 659 desaparecidos, desde 2007 hasta el 31 de diciembre de 2015.


El Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) da cuenta que, de todos los casos, 989 están relacionados con el fuero federal y 26 mil 670 con el fuero común.


También destaca una tendencia a la baja en la cifra de las desapariciones entre 2014 y 2015. Respecto de los casos federales, en 2014 hubo 265 reportes, mientras que al año siguiente fueron 128 registros, una disminución de 137 desapariciones.


En el fuero común, en 2014 hubo cuatro mil 929 reportes y al año siguiente, tres mil 300, una baja de mil 629 casos, según el registro nacional.



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