jueves, 31 de octubre de 2019

El desarrollo de la educación va más allá de la buena voluntad









Víctor Hugo Prado Vázquez


Recientemente me encontré en la revista Nexos un artículo de Rafael de Hoyos denominado El premio Nobel de economía y la mejora educativa. De Hoyos es profesor de economía de la educación en el ITAM. Su colaboración hace referencia a cómo Esther Duflo, Abijit Banerjee y Michael Kremer ganadores del Premio Nobel de Economía 2019 han realizado sólidas contribuciones al diseño de políticas públicas basadas en evidencia para mejorar la vida de los más pobres. 

Ellos en su método de estudio e intervención, además de utilizar la teoría económica, usan evaluaciones experimentales para identificar una relación causal. En este tipo de evaluaciones una muestra representativa de la población objetivo —a la que se pretende impactar mediante la intervención— es separada de manera aleatoria en dos grupos, uno recibe la intervención y el otro no, lo cual permite aislar el efecto de la intervención. 




La contribución de Duflo, Banerjee y Kremer en educación es muy extensa, pero se podría resumir en dos grandes áreas: el papel de los incentivos para mejorar la docencia y el desempeño escolar; y la importancia de adaptar el proceso de enseñanza-aprendizaje a las necesidades de cada estudiante. Con la primera área han demostrado que los criterios para la selección, formación y promoción de docentes, más los incentivos para la mejora continua, son los determinantes más importantes de la calidad de la docencia.

A través de un experimento contrastaron dos tipos de contrataciones de profesores: una centralizada y plagada de discrecionalidad (por dedazo digamos) y la otra por comités escolares, con indicadores a cumplir, con contratos anuales y cuya renovación está sujeta al desempeño.

Los resultados muestran que entre los docentes contratados por los comités escolares hay menos ausentismo, y, lo más importante, los alumnos aprenden más que sus pares en escuelas con docentes contratados por la vía discrecional. La evaluación también muestra que el empoderar al comité escolar tiene un efecto negativo sobre el nepotismo pues reduce el porcentaje de docentes contratados que son familiares de maestros que ya estaban en el sistema.




Afirma De Hoyos que “las contribuciones de los ganadores del Nobel trazan el camino para que todos aquellos interesados en el desarrollo social y económico pasen de la superchería —la confianza en que las cosas estarán mejor porque hay buena voluntad— a la profesionalización en el diseño, implementación y evaluación de la política social. 

Termina señalando que “el etiquetar a una parte de la ciencia como neoliberal —o de izquierda— nos impide alcanzar la continuidad y consolidación de las políticas sociales. El creer que el cambio, en sí mismo, es sinónimo de mejora, sin hacer uso de la ciencia para identificar lo que debemos preservar y lo que conviene enmendar, limita nuestra capacidad de fortalecer al Estado, quien a final de cuentas es el único capaz de mejorar la vida de millones que viven en pobreza”. ¿Usted qué piensa?

 

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