sábado, 4 de mayo de 2019

Consultas (im)populares









Oswaldo Ramos


En la actualidad existen condiciones para que los ciudadanos participen en un proceso electoral sin ser parte de un partido político, que de manera libre puedan expresar su opinión, pero sobre todo que puedan echar a andar los mecanismos de participación ciudadana. Lo anterior abona para que el funcionamiento del sistema político ya no dependa en su totalidad de los partidos políticos, pues ahora los ciudadanos por precepto legal tienen la posibilidad de convertiste en actores fundamentales para incidir en temas de interés nacional.  

La consulta popular es un mecanismo de participación con el que los ciudadanos pueden opinar sobre uno o varios temas, es una herramienta que sirve para disminuir el protagonismo de los partidos políticos además de generar escenarios de consenso, pluralidad y condiciones para revertir políticas que afecten a determinados sectores de la sociedad.

El panorama actual de las consultas popular en nuestro país no es claro, principalmente porque en la mayoría de los Estados la ley no es específica. Por ejemplo, en el Estado de Nayarit la ley contempla esta figura, sin embargo, no menciona cuales son los requisitos para solicitarla; en Jalisco si bien es cierto que no existen muchas restricciones legales para que los ciudadanos puedan solicitarla, los resultados que deriven de la misma no son de carácter vinculante. En casos como el de Hidalgo y Tamaulipas, la ley indica que será vinculante siempre y cuando haya por lo menos un 40% de participación de los ciudadanos inscritos en la lista nominal.

Los datos expuestos anteriormente son motivo de reflexión considerando que la consulta popular no ha tenido la trascendencia deseada en los hechos para desencadenar verdaderos cambios emanados de la participación ciudadana activa.

En este momento la exigencia de los ciudadanos debe decantarse por la homologación de las leyes estatales con la Ley General de Consulta Popular. La apertura y democratización de nuestro sistema político depende de cómo se legisle en los Estados para que las personas estén en condiciones de expresar su opinión sobre las formas de gobierno y el rumbo que quieran darle a la sociedad.

De ninguna manera se debe postergar la posibilidad de que los ciudadanos sean parte de la agenda política, la democracia vista desde la perspectiva de asociacionismo es fundamental para que exista un dialogo plural e incluyente entre todos los ciudadanos. Con este mecanismo se abona a la democracia formal, como también a la consolidación de un sistema político que fortalecerá la capacidad de los ciudadanos para ganar especio en la agenda pública, de tal modo que puedan expresar su opinión y a la vez controlar al gobierno en sus acciones.

Para que la participación ciudadana no se limite a los procesos electorales se debe considerar como fundamental el debate hacia una reforma general, porque además de las homologaciones de las leyes locales a la federal se debe expresar la voluntad política de todos los actores para que en los hechos el precepto fundamental de la figura de consulta popular sea una realidad.

La voluntad del pueblo debe ir más allá de un proceso electoral. Es innegable que por medio de este mecanismo pendremos tener gobiernos más abiertos, pero, sobre todo, la posibilidad de que haya procesos políticos más plurales.



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