martes, 4 de septiembre de 2018

Comercio con necesidad de personal








Juan José Ríos Ríos
El Volcán/Guzmán


En los últimos tiempos en los comercios establecidos en Ciudad Guzmán, es muy notorio que tienen problemas para llenar sus vacantes de empleo. Casi no hay negocios que no exhiban mensajes solicitando personal y pese al tiempo transcurrido el fenómeno persiste. Un sondeo realizado tiempo atrás por quien esto escribe, captó las opiniones de algunos dueños de negocios que dieron su punto de vista, acerca de lo que ya parece ser problema para los comerciantes.

            La falta de personal para ocupar vacantes en farmacias, tiendas de ropa, de calzado y hasta mueblerías, se atribuyó a la gran demanda de trabajadores que tienen las empresas productoras de aguacate y de los llamados berry´s, pero principalmente porque ofrecen mejor salario y prestaciones, transporte y otros atractivos que el comerciante o negocio de la ciudad no otorga a sus empleados.

            Parece increíble, pero así es, y fue dicho por personas que tienen negocios establecidos desde hace muchos años en Ciudad Guzmán, algunos de los cuales padecen el fenómeno de la falta de gente que trabaje para ellos, lo que sin duda alguna representa un reto muy importante para el comercio establecido en su ánimo de mantener puertas abiertas a la atención de sus clientes, sobre todo en igualar las condiciones de trabajo, remuneración y prestaciones que deben, algunas por mandato de ley, otorgar a sus empleados.

            Muchos de estos pequeños, medianos o grandes negocios establecidos en la zona comercial de Ciudad Guzmán, también sufren el embate de las grandes tiendas de autoservicio y de comercio que se han asentado aquí, muchas de las cuales tienen servicio de atención al cliente las 24 horas del día y todos los días de la semana, mientras que otros cierran al mediodía, abren hasta el sábado mediodía y dejan que esa competencia absorba lo que sin duda alguna pudiera ser para ellos si entraran a la competencia.

            Claro que competir cuesta tiempo, dinero y esfuerzo. Quien no tiene las condiciones cierra, traspasa o vende su negocio, hay muchos ejemplos, sobre todo en las llamadas tiendas de conveniencia. Esta avalancha de nuevas ofertas también ha favorecido el cambio de costumbres, el consumir productos que antaño sólo se podía hacer en casa, lo que también ha propiciado el surgimiento de negocios, algunos con muy buena oferta, atención y las mínimas comodidades, como son los centros para el consumo de café, pastelería y otros productos elaborados que están tomando preferencia entre propios y extraños.

            Ello ha propiciado que más personas se les vea llenando esos espacios, la convivencia entre amigos y familiares, el disfrutar de un tiempo y un espacio acompañado de una buena bebida, antojo o producto típico de casa, lo que también demanda mano de obra y personal para la atención de la clientela, lo que reduce las posibilidades de otros comercios para encontrar al trabajador o al empleado que requieren para sus actividades y, más aún, si lo que ofrecen como salario y prestaciones no supera lo que en otras partes encuentran.

            Este es un fenómeno que debiera de llamar la atención de los dueños de esos negocios, de la organización que tal vez los agrupe, para buscar y encontrar la forma de subsanar sus carencias y en su necesidad de mantenerse en la actividad. La ciudad, aunque casi imperceptible, crece en número de personas, de necesidades y con ello la demanda de atención. Muchos siguen adormilados y con las prácticas de hace 30 o más años, la competencia adquiere proporciones de reto que deben de enfrentar y resolver.

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