jueves, 11 de agosto de 2022

Fallas y omisiones en el malecón

 

Juan José Ríos Ríos
El Volcán/Guzmán

 

 

La costosa obra del nuevo malecón construido con recursos del Gobierno del Estado de Jalisco y el cual fue recientemente inaugurado y puesta en servicio de la comunidad en general, requiere de algunas mejoras y, sobre todo, que haya quien esté al pendiente de su cuidado y administración, para que el proyecto realmente cumpla el objetivo con que fue construido y en beneficio de sus usuarios, principalmente.



            En visita hecha al lugar para conocer el inmueble, que sin duda tuvo un costo muy considerable, cien millones de pesos, y con ello se le dio plusvalía al sitio Ramsar que es el vaso lacustre que se ubica en los municipios de Zapotlán el Grande y Gómez Farías, se pudo observar algunas pequeñas fallas en su proceso de construcción y equipamiento, por una parte, no están abiertos al público los servicios de sanitarios, y para que los visitantes depositen basura y desperdicios no fueron colocados, salvo dos bolsas de plástico que cuelgan de igual número de postes del alumbrado interno, lo que deja mucho que desear en una obra de esta naturaleza.


            Por otra parte, la tarde del martes nueve de agosto, fecha del recorrido por el lugar, se produjo una ligera lluvia que provocó algunos pequeños encharcamientos en sus andadores y, sobre todo, en espacios donde se colocaron bancas metálicas para que los visitantes puedan sentarse para disfrutar el paisaje o descansar, lo que denota que en la realización de la obra no se tomó en cuenta cuidar los niveles de piso, provocando que el agua se quede estancada donde hay estructuras metálicas, bases de postes de la iluminación y bancas, pues no se previeron desagües para el caso de presentarse lluvias, incluso de mayor intensidad a la ocurrida en la fecha señalada.





            De igual forma, no se captó la presencia de personas que puedan estar al pendiente de las instalaciones, tanto como para ofrecer atenciones a los visitantes, preservar la limpieza del lugar y vigilar que no se presenten acciones o usos inadecuados de este espacio público. De igual forma para que el servicio de sanitarios esté disponible para quienes lo necesiten, que sus instalaciones estén limpias y con los elementos higiénicos indispensables para quienes puedan recurrir al lugar. Además hace falta eliminar elementos materiales que quedaron en los puntos que tocan las aguas de la laguna, para que no se demerite la obra y tengan sus instalaciones un aspecto digno del lugar y para quienes lo visiten.


            Estas tareas no se sabe si van a corresponder al Gobierno Municipal de Zapotlán el Grande, o si el Gobierno de Jalisco vaya a disponer personal y los elementos para que todas las instalaciones, además de seguras, estén limpias, para uso y beneficio de los visitantes, que los sanitarios y la torre de observación estén abiertos al uso del público y, de ser necesario, se hagan las pequeñas obras que eviten encharcamientos en algunas de sus áreas, pequeños detalles superables y que debieron contemplarse antes de que se dispusiera como obra terminada y para el uso de los visitantes.


            Aunque se dice que las comparaciones son odiosas, de vez en cuando es necesario hacerlas para motivar a la reflexión, a la inconformidad sobre el porqué no se hacen bien las cosas en las que se invierten suman de dinero muy considerables, que si bien se pueden catalogar como proyectos futuristas, de equipamiento y de esparcimiento, que tanta falta hacen en Zapotlán el Grande y en otros puntos de la Región sur de Jalisco, no tienen que quedar con fallas, omisiones y medidas que permitan su uso, conservación y buen servicio para quienes se destinan, como es el caso al que se hace referencia, que si bien en su gran mayoría es un obra que amerita una calificación alta, y lo que le falta y en lo que se falla no es mucho, sí necesario de corregir.

           



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