miércoles, 24 de agosto de 2022

Puesta en marcha de la Nueva Escuela Mexicana


 

Víctor Hugo Prado

 

 

El ciclo escolar 2022-2023 en educación primaria será el periodo en el que se habrá de “pilotear” la puesta en marcha del nuevo plan de estudios que impulsa el gobierno federal, bajo el cobijo de un nuevo enfoque que han definido como la Nueva Escuela Mexicana. El nuevo plan de estudios propuesto por la SEP sustenta siete ejes de formación entre que los figuran la inclusión, el pensamiento crítico, la igualdad de género, la apropiación de las culturas a través de la lectura y la escritura. El plan comenzará con un pilotaje en 900 escuelas del país y se estima que de lleno arrancará en el ciclo escolar 2023-2024.



La Nueva Escuela Mexicana sustenta principios como el fomento a la identidad con México, entre los que se incluye el amor a la patria, el aprecio de su cultura, el conocimiento de la historia. También, el de responsabilidad ciudadana que los conduzca a la aceptación de derechos y deberes comunes, respetando valores cívicos esenciales como el respeto, la justicia y la solidaridad, la conciencia social a favor del bienestar social.





Otro principio es la honestidad, entendido como el comportamiento fundamental para el cumplimiento de la responsabilidad social, que permite que la sociedad se desarrolle con base en la confianza y en el sustento de la verdad de todas las acciones para permitir una sana relación entre los ciudadanos. Asimismo, la participación en la transformación de la sociedad, lo que en sentido social de la educación implica una dimensión ética y política de la escuela, en cualquier nivel de formación, lo que representa una apuesta por construir relaciones cercanas, solidarias y fraternas que superen la indiferencia y la apatía para lograr en conjunto la transformación de la sociedad. Además, el respeto de la dignidad humana. Con lo que se contribuye al desarrollo integral del individuo, para que ejerza plena y responsablemente sus capacidades, promoviendo el respeto irrestricto a la dignidad y los derechos humanos, con base en la convicción de la igualdad de todos los individuos en derechos, trato y oportunidades.


La propuesta no está del todo mal, sino es porque está marcado de una carga ideológica en exceso, marcando un contrapelo con las tendencias globales y poniendo en el centro como enemigo a procesos de colaboración global entre los que destacan principalmente los mercados a los que han llamado los nuevos colonizadores. Nuestros niños deben poseer un amor a la patria, pero deben conocer, además, eliminando las cargas ideológicas que marcan al nuevo plan, la importancia de impulsar la creatividad, innovación y desarrollo, la generación de conocimiento, la importancia de los acuerdos más allá de las fronteras y la necesidad de insertarse en procesos locales haciendo converger lo local con lo global.




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