domingo, 24 de enero de 2021

Las Huellas de la Batalla al COVID-19


 


Sandra Gómez

 

 

 Estimado lector, no quería hablar más de esta enfermedad que se ha llevado a tantas personas, sin distinguir edad, posición social, nivel de estudios, características genéticas, etnias, religión (…), todo aquello que nos divide en la vida, la muerte lo hace uno; ser sobreviviente no es la mejor de las ideas, las secuelas de la enfermedad están de la Chin/nada.



El personal en los hospitales, tiene los ojos tristes, se ven las huellas del combate al VIRUS AEREO, tienen quemaduras en sus rostros por la presión que ejercen las cuerdas que sujetan sus barbijos; se les ve agotados, y decepcionados al escuchar las “fiestas de la vergüenza”, muchos de ellos también han perdido familiares y amigos, muchos de ellos no pudieron asistir a fiestas navideñas o de año nuevo; hay quienes suspendieron bodas, y/o viajes; mientras otros les exigen atenciones médicas, cuando ellos mismos no tienen lo necesario para protegerse, desde equipo hasta medicamentos. Es fácil criticar, pero pocos reconocen su responsabilidad en la propagación de la epidemia.


¿Qué hay después de tener COVID-19? Créame o no; algunos dicen haber preferido morir de una vez a morir poco a poco como lo hacen después de la infección. Los dolores de cabeza no cesan, los mareos, la perdida de la memoria, la falta de oxígeno…; más de 80 síntomas diferentes antes y después de ser portadores del Corona Virus. Quienes se han infectado afirman que su vida cambio completamente, han tenido que reaprender a “respirar”, han perdido toda condición física.


Existe un buen número de personas quienes ya se han infectado y fueron “asintomáticos”, no tienen la certeza de haber sido contagiados por la falta de pruebas; algunos de ellos sin embargo van a tener secuelas de la enfermedad de por-vida.





Existen algunos otros quienes vendieron e hipotecaron sus Bienes para reparar sus Males, y aun así perdieron a su ser amado, en muchas ocasiones más de un miembro de la misma familia. A un año de distancia, ¿Aún crees que a ti no te va a dar COVID?, ¿Aún crees que debes seguir sin cuidarte y sin cuidar a los demás?; ¿Aun crees que es una exageración el cerrar restaurantes, escuelas, teatros, etc.?


Con humildad te pido, cuídate y cuida a los demás, lávate con frecuencia las manos, usa correctamente el barbijo, aséate al entrar a tu casa, deja los zapatos fuera, lava y desinfecta latas y alimentos que ingresan a tu casa; de ser necesario utiliza tu barbijo dentro de tu propio hogar.


Comprarte un tanque de oxígeno no es la solución, el manejo del oxígeno se debe dejar en manos de los médicos, no acapares un recurso que mal administrado es la muerte. Ten a tu alcance un oxímetro digital, aprende a usarlo y ve al hospital si lo requieres. El tiempo de respuesta de una persona certificada (médico), es la diferencia entre la vida y la calidad de vida después del COVID.


Muchas son las huellas físicas que deja el uso del barbijo, pero créalo o no la huella de no poder velar a un ser amado, el no poder recibir un abrazo de consuelo, el no poder sostener la mano de nuestro familiar enfermo, eso créame es una huella emocional que marca su vida.


Hasta la próxima Historia de Vida. Comparte y deja tus comentarios. Dra. Sandra Gómez Patiño.

 

  


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