(I)
Salvador
Encarnación
Para los nacidos “tierra adentro”, conocer el mar es primordial. De mi parte, a los trece años de edad lo miré en Manzanillo. “Vamos a ver los barcos”, dijeron. Pero fue el mar quien atrajo mi atención: otro paisaje a la vista. A los pocos minutos el mar se convirtió en la alegría pura. El agua, las olas, el sol, el vuelo de otros pájaros a ras de la espuma de las olas. En aquellos tiempos era más paraíso que Puerto.
Entre Boca de Pascuales y El Real desemboca el río Armería. “En Jalisco es el río Ayuquila. Antes de llegar a Colima cambia su nombre por Armería”. Yo lo conocía por el rumbo de Tuxcacuexco y su caudal, ahí manso, no se comparaba con este otro. Otra información que obtuve fue la de su arena, un tanto oscura: el río arrastra residuos de lava antigua del volcán de Colima. Eran los tiempos de la Preparatoria.
Conforme avanzó la edad, llegaron otros sitios costeños: San Blas, Barra de Navidad, La Manzanilla, Puerto Vallarta… y más por otros estados de la República. Los temas sobre el mar fueron variando, pero siempre cubiertos por el júbilo. El viaje a Colima era, también, el adquirir cocos en los innumerables puestos carreteros y dulces de la Gota de Miel.
Las canciones son un claro ejemplo de esa variedad de temas que se le suman al mar. Un día, en la sobremesa, nos dimos la tarea de recordar a las que citaran la palabra mar. Ese fue el origen del siguiente texto.
“En el mar la vida es más sabrosa” y como todo, depende. Un náufrago no creo que la cante u opine lo mismo. Un abandonado en amores cantará desde su soledad: “Mar, se me fue, dijo adiós, en tu azul lejanía…” En la voz, por supuesto, de Mike Laure, aunque otros la preferirán interpretada por Javier Solís. Una ciudad a la orilla del mar fue descrita por Elías Nandino y hecha canción por Gabriel Ruiz: “Oye, el canto de las olas del mar/ que vienen a morir a tus pies, diciendo así./ Siento la brisa de mi mar tropical,/ y viene a decirte mujer, cantando así./ Mazatlán…” Esta canción, todo un éxito, ha sido interpretada en la antigüedad por Emilio Gálvez y de una forma extraordinaria por una cantante, ignoro su nombre, en el cabaret “El Tiburón” en la película Cuatro noches contigo (1954) con Elsa Aguirre y Luis Aguilar. En esa misma película, minutos después, Luis Aguilar interpreta, con una voz como si hubiera ingerido un tonel de tequila: “Noches de Mazatlán, noches para soñar/ mientras tiende la luna manto de plata sobre el mar…” La letra es de Gabriel Luna de la Fuente y la música de Gabriel Ruiz. En el año de 1991, Luis Miguel hizo una sublime interpretación de Usted, incluida en Romance.
Vereda tropical interpretada por Lupita Palomera es un clásico de los boleros: “Con ella fui/ noche tras noche,/ hasta el mar,/ para besar/ su boca fresca de amor./ Y me juró/ quererme más y más/ y no olvidar jamás/ aquella noche junto al mar”. Es de mencionar con esta canción a Eydie Gorme al igual que a Sara Montiel. Dos arreglos inolvidables sobre esta canción lo presentaron Alondra de la Parra y Olga Cerpa. Los autores de este tema son, por la música, Gonzalo Curiel y por la letra, Alfonso Espriú Herrera. Cerpa interpreta Los aretes de la luna, autoría del cubano José Dolores Quiñones : “Los aretes que le faltan a la luna/ los tengo guardados en el fondo del mar”. Estas dos últimas canciones fueron incluidas en el concierto “Vereda Tropical” en Las Palmas de Gran Canarias.
Una tarde en Mazatlán, cruzábamos por la Avenida de la Marina e Insurgentes cuando encontramos a una banda de música que andaba de güipa. Tocaban Cerca del mar: “Cerca del mar/ yo me enamoré/ y como la luna/ la brisa y la espuma/ también te besé…” La música y el calor hicieron estragos. Obedientes, fuimos directos a un depósito por las chelas. Horas después anochecía. Desde la playa llegaba la letra y música de José Alfredo Jiménez: “Hoy que el destino/ me trajo hasta esta tierra,/ donde el Pacífico es algo sin igual,/ es necesario La Banda del Recodo/ para cantarle un corrido a Mazatlán…” El Pacífico utilizado como sinónimo de mar.
Agustín Lara se aventó un cien con su canción: “Veracruz, rinconcito/ donde hacen su nido/ las olas del mar./ Veracruz, pedacito/ de patria que sabe/ sufrir y cantar…”
Caía la tarde de un día de 1994. El mar de Veracruz estaba tranquilo y lo grisáceo acortaba la lejanía.
—Uff —comenté. Este es un mar para las despedidas.
Se me vino a la mente el buque Ypiranga (agua roja) y la despedida de don Porfirio en la película México de mis recuerdos. Al día siguiente, el amanecer trajo otra imagen: un azul trémulo que se deshacía en la espuma de las olas; el Golfo de México impresionante. Otra de Lara es Palmeras con la interpretación de Toña La Negra: “Hay en tus ojos/ el verde esmeralda/ que brota del mar./ Y en tu boquita/ la sangre marchita/ que tiene el coral”.
Mar juguetón es el de Acapulco al que cita Agustín Lara en su María Bonita: “Tu cuerpo, del mar juguete,/ nave al garete, venían/ las olas lo columpiaban./ Y mientras yo te miraba/ lo digo con sentimiento,/ mi pensamiento, me traicionaba…” La personalidad fuerte de María Félix, a quien está dedicada la canción, hace difícil imaginarla femenina tendida en la playa. A la muerte de Lara, los músicos de su orquesta grabaron un disco con el título ¡Vuelve el maestro! Agustín Lara y su orquesta. Ahí se incluye María Bonita entre otras del también conocido como El flaco de oro. En el año de 1992, Mijares grabó el disco María Bonita como un homenaje a La Doña. Por supuesto se incluye la multicitada canción.
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