Sara García
Ha
cumplido ocho décadas aquel hombre que desde niño empezó a pintar.
Lo vi de espaldas cuando se dirigía al Sindicato de maestros, iba a
atravesar la calle, caminaba con parsimonia, con pasos lentos y
cortos. Su cuerpo reflejaba un gran cansancio y su pelo cano,
evidenciaba el paso del tiempo.
Mi visión contrastaba con el hombre que vi en varios videos de años
atrás, donde se evidenciaba
su lozanía y gallardía, con su bigote obscuro y tupido, así como
su cuerpo erguido.
Aquel
joven incursionó como maestro en la Normal Rural de Atequiza
Jalisco, donde lo recibieron con mucho gusto, solo que, al paso de
los días, se percataron que era soltero y como la Normal era de
señoritas, le plantearon que no podría continuar ahí. Notaron que
las alumnas se acercaban con cualquier pretexto a él. Quizá por ser
joven, alto, de tez morena con un mostacho poblado y muy atento.
Ante su salida de la Normal decidió ir unos días a su ciudad
natal, Morelia, a visitar a su familia y fue a comprar una camisa a
los portales; ahí conoció a una joven muy amable, blanca, con ojos
enmarcados en unas cejas pobladas y una sonrisa genuina. De inmediato
la cortejó y la invitó a comer a casa de sus padres. Llegado el
día, ella se presentó con un vestido nuevo, irradiaba felicidad y
sonreía al saludar a cada integrante de la familia del joven.
Charlaron durante la comida como si tuvieran años de conocerse y al
final, ella le pidió que la acompañara de regreso a su casa. Al
llegar a la puerta, él le pidió que fuera su novia y ella
aceptó.
En pocos meses, se casaron y una ocasión platicando
él le confesó que cuando iba a la iglesia, le pedía a Dios,
encontrar una joven linda, que lo quisiera y le aguantara su forma de
ser; ella con una gran sonrisa le confesó que hacía lo mismo que
él; acudía a otra iglesia, a pedirle a Dios, que le pusiera en el
camino a un buen hombre para casarse.
Ya casado, regresó a la
Normal y sin mayor problema, continuó como maestro por muchos años
más. Ahí participó en la formación de decenas o cientos de
alumnos que lo recordarían para siempre. Cuando él decidió probar
suerte en la ciudad de Guadalajara, optó por dar clases en la
Universidad, a la par que se preparó en otras disciplinas; estudió
artes, psicología, abogacía, aunque de ésta última, no se tituló,
ya que descubrió que no era lo suyo, él era más para seguir en lo
artístico; pintar, escribir, hacer esculturas y murales, entre otras
actividades artísticas.
Su matrimonio se consolidó, procreó
tres hijos; un varón y dos mujeres, actualmente adultos e ingenieros
de profesión. Entró a la Sección XVI del magisterio del estado de
Jalisco, donde empezaron a pedirle que hiciera un mural en tal o cual
escuela y luego, otro y otro y otro. Fue por ello, que le surgió la
idea de proponerle al secretario en turno, que lo comisionaran para
tal fin y que con todo el gusto del mundo él haría los murales que
le indicaran.
En su juventud poseía tal energía y
creatividad, que, era capaz de pintar, escribir, hacer un mural y
otras actividades artísticas, dándose tiempo para todo. Con el paso
del tiempo, inventó algunas técnicas para pintar y formar grupos
literarios, siguiendo por el camino de la docencia e incrementando el
número de alumnos, o asesorados, como les llama.
****
Una tarde tomando un café en un jardín del centro de la ciudad de Guadalajara, al charlar con Martorrev, me percaté que es un placer para él hablar de su pasado, de su historia y se me ocurrió hacerle algunas preguntas.
—Maestro de las artes que usted maneja, ¿cuál es la que más le gusta?
—Definitivamente el muralismo. Es haciendo un mural, cuando más vivo me siento; me olvido del mundo y disfruto desde la planeación de lo que plasmaré y sobre todo cuando estoy en andamio. —Dijo con una amplia sonrisa.
—¿Cuántos murales ha realizado y en qué lugares recuerda que están los más aplaudidos? —Le pregunté emocionada.
—Ya son más de 300, quizá 312 —y continuó: respecto a cuáles son los más aplaudidos, no lo sé. Creo que los más vistos son los que están en la Normal Rural de Atequiza, el que está en Tequila Jalisco y todos los que he realizado en escuelas secundarias y primarias de casi todos los estados del país.
—¿Su arte ha cruzado fronteras? —le pregunté con gran interés.
—He realizado murales en tres o cuatro países y el que más aprecio, es el que hice en la ciudad natal de Fray Antonio Alcalde: Cigales España, a donde me invitaron a hacer un mural y terminé haciendo cuatro.
Continuamos charlando un rato más y quedamos en vernos nuevamente.
Ya en
casa, seguía pensando en la importancia de las artes para la
sociedad y cuan grandioso es poder compartir las experiencias de
alguien que ha dedicado su vida a la creatividad y que, a su edad, el
maestro siga dando talleres de novela, haciendo murales y escribiendo
libros. Actualmente lleva diez obras publicadas y participa
activamente en una Asociación de escritores del estado de Jalisco.
Las personas con el tiempo, ya no somos iguales pero la
actitud positiva puede permanecer a nuestro lado y eso marca una gran
diferencia. Una semana después de haber visto al maestro, lo visité
donde estaba haciendo su más reciente mural. Él no me había mirado
y desde lejos su cara y su cuerpo parecían rejuvenecidos; producto
de estar haciendo lo que le apasiona, lo que le da vida.
Atrás
quedó la experiencia de dos cirugías de cráneo que tuvo hace un
año y que venturosamente después de haberlo enviado a tener reposo
en casa por meses, esos eventos ya están superados. Aunque el duelo
por la pérdida de su esposa hace cinco años, aún no ha
concluido.
No conforme con ello, la vida le asestó un duro
golpe con la muerte reciente de su querido padre, de la cual no se ha
repuesto del todo. A sabiendas que superó los cien años de vida y
que fue tratado con amor y respeto, el saberse sin padres aun a su
edad, es algo fuerte, difícil de aceptar.
Actualmente continúa
dando su taller de novela, hace retratos de las personas que estima,
coordina algunas actividades en la Asociación de escritores y está
emocionado, avanzando en el mural que está realizando en el
Sindicato de maestros, mientras está en espera de poder festejar sus
más de setenta y cinco años de ser artista, en un gran lugar.
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