miércoles, 10 de agosto de 2022

Monseñor don Braulio Rafael León Villegas: el hombre asistido por la longanimidad


 

Fernando G. Castolo*

 

 

La ciudad, en su caminar, ha sido impulsada por hombres y mujeres visionarios, comprometidos y propositivos, cuya fina manufactura les ha permitido dimensionar una sociedad compleja en todos sentidos, pero trascendente a más no poder.



Con el inicio del siglo XXI el nombre de Braulio Rafael León Villegas invadió la boca de todos, como en la épica torre de Babel, y su personalidad le vino a dar un aliento esperanzador a la comunidad.


Monseñor León Villegas nació en la ciudad de su apellido paterno, dentro de los límites estatales de Guanajuato en el año de 1943 (muy pronto celebrará su 80 aniversario). Realizó estudios en Roma, después de haber estado en el Seminario de su ciudad natal, donde obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática y en Derecho Canónigo.


Allá mismo fue ordenado sacerdote por Su Santidad Pablo VI en 1970. Entre 1972 y 1975, ya de retorno a México, fue Prefecto y Director Espiritual del Seminario Menor de León; para, posteriormente, convertirse en Director Espiritual del Seminario Mayor de allá mismo.





 Se desempeñó, igualmente, como Secretario Canciller de la Curia Diocesana entre 1987 y 1990. Su Santidad Juan Pablo II lo preconizó Obispo de La Paz, Baja California, el 21 de febrero de 1990, recibiendo la Consagración el día 29 de marzo inmediato. A la par de esta importante encomienda, dentro de la Conferencia del Episcopado Mexicano, entre otras responsabilidades, fue Vocal de la Comisión Episcopal para la Pastoral de Movilidad Humana.


El 11 de diciembre de 1999 es nombrado Obispo de la Diócesis de Ciudad Guzmán, tomando posesión oficial el 10 de febrero de 2000 en medio de una pletórica Santa Iglesia Catedral. Su peculiar carisma le hizo ganar el respeto, la admiración y el cariño de una comunidad, mayoritariamente católica, en el ámbito geográfico del Sur de Jalisco durante 17 años en que fue el Pastor de este rebaño.


Definir a un personaje como don Rafael León Villegas en una palabra es difícil por las muchas cualidades que posee pero, sin temor a equivocarnos, podríamos asegurar que puede ser Longánimo, ese raro concepto que no es otra cosa más que la estrecha relación entre la perseverancia y constancia de ánimo frente a los obstáculos y las adversidades; sí, porque Su Excelencia ha sido un estoico fiel a su circunstancia; a ese espacio y a ese tiempo que le han hecho trascender como uno de los más notables personajes de Zapotlán en los últimos años, siendo un verdadero privilegio mantenerlo aún como uno más de sus vecinos.




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