miércoles, 10 de agosto de 2022

Llega la hora de la congruencia



 

Juan José Ríos Ríos

 

 

Algo que ha minado mucho la credibilidad de los políticos, de quienes en este terreno-tan fértil- llegan a ocupar cargos públicos a través de las facultades que por sistema se han otorgado a los partidos políticos y a quienes los controlan, es la falta de congruencia, por las mentiras y artimañas a las que incurren una vez que tienen la calidad de funcionarios, sobre todo en la condición de ejecutivos, en sus tres niveles.



            En un ánimo de romper estas cadenas, los ciudadanos han dado su voto a las personas que prometen gobernar con un propósito distinto a lo que se ha venido haciendo en las últimas cuatro décadas, cuando colores de partidos y gobernantes en turno han caído en lo mismo, incluso superando lo hecho, en cuanto a rapiña y cargas para sus “representados”, pero que, con la llegada de Andrés López Obrador a la presidencia de la República, los ciudadanos de a pie creen y esperan que los cambios se vayan dando en otros niveles, como son estatal y municipal.


            En Zapotlán el Grande, ahora que por primera vez hay un gobierno de un partido chico, el Partido del Trabajo (PT), que siempre andaba de “pegote”, como se dice coloquialmente, con partidos e ideologías distintas, para sobrevivir en el ámbito político partidista, quien encabeza el gobierno y el partido mismo, tiene la oportunidad de demostrar que piensa, actúa y será diferente a lo que ha habido antes, sobre todo comprobar si hay congruencia en lo que decía, cuando en calidad de regidor propietario, era oposición a la mayoría gobernante en Zapotlán el Grande, por  el Movimiento Ciudadano (MC).





            En esa situación se encuentra el Presidente Municipal Alejandro Barragán Sánchez, de demostrar que quiere romper esas cadenas, hacer las cosas bien, como se necesitan y, sobre todo; demostrar que tiene congruencia, que está con quienes creyeron en él, en ese sentido, aunque en la actualidad y en lo que lleva de su administración, no ha dado muestras de tener un proyecto de gobierno y él mismo se pone de modo para que le señalen su errático proceder, incluso haciendo lo mismo en las sesiones de ayuntamiento al oponerse a todo, cuando se requiere gobernar y trabajar en equipo, haciendo que el resto del cabildo, que no es de su partido, demuestren de qué están hechos, no como opositores a él, sino desquitando lo que cobran sirviendo al pueblo que decían - en campaña - iban a hacer, porque parece que ya se les olvidó.


            A punto de cumplir su primer año de gobierno, cuando ya se habla de que se está preparando para rendir su primer informe como responsable del municipio, Barragán Sánchez tiene la oportunidad de demostrar de qué está hecho, qué tan congruente es en lo que fue como regidor y en lo que ahora es, como alcalde, un servidor público que tiene la oportunidad – que pocos tienen – de cumplir sirviendo a la población, sobre todo a los que menos tienen o a los que han resultado más afectados por decisiones del pasado reciente, porque de otra manera, nos preguntamos…¿Qué informará?.





            Si es congruente, como primera medida  y ahora que entrará en estudio, análisis y discusión la Ley de Ingreso del municipio para el 2022, debe de considerar el renglón del pago de impuestos predial y del servicio de agua potable, porque lo hecho por la pasada administración fue brutal, aumentando en porcentajes que superan el 50 por ciento dichos impuestos, nada más porque les fue sugerido por las haciendas federal y estatal, qué obedientes, perjudicando a miles de ciudadanos de Zapotlán el Grande, que en enero pasado se quejaron y reclamaron, sin eco alguno. Palo dado, ni Dios lo quita, dice el refrán.


            Además, Barragán Sánchez, por el bien de toda la comunidad, debe de reconsiderar su postura arrogante, es servidor público, no el dueño de los recursos públicos y para asumir su calidad como el que todo lo puede, el que todo lo sabe, tiene un muy considerable número de regidores que cobran y no se sabe qué hacen,  y lo poco que proponen se les rechaza porque él tiene mayoría, es decir, está actuando igual que siempre, debe darles la oportunidad para que demuestren de qué son capaces, qué tanto compromiso tienen con los ciudadanos, para que dejen de asumir posturas partidistas, porque hasta ahorita es lo que han hecho algunos, qué decir de las personas que cobran como “coordinadores generales”, bien pagados a cambio de ¿qué?.


            Hasta el momento, lo gastado en “obras” públicas, deja mucho que desear, hay que ver las calles, qué dicen los vecinos de la colonia Gándara Estrada, por el problemón que denuncian les ha provocado con una obra que dicen costará 6.5 millones de pesos, los vecinos de La Providencia, cuando se va a pavimentar con concreto hidráulico calles que no son prioridad, mientras que en la ciudad abundan pozos, tierra, maleza y abandono. Al alcalde, no le gustan las críticas, como a todos los que le han antecedido en el cargo, pero él da margen a ello por la postura adoptada y por como está actuando, se cierra, se niega, ha mentido y, de seguir así, no pasará a la historia de alguien que hizo algo mejor, diferente a lo que heredó y que incluso prometió, hay mucho qué agregar, pero el cambio de rumbo y de actitud está en él, le quedan dos años y pico más. Allá él.




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