miércoles, 3 de febrero de 2021

La utopía de la actualización en actividad docente





 

Pablo Magaña Espinoza*

 

 

En esta oportunidad de expresar un punto de vista, voy a referirme a lo que llamo utopía de la actualización, un proceso que sabemos que el Centro de Actualización del Magisterio (CAM) viene haciendo como líder regional y estatal al respecto, pero existen diferentes factores que deseo poner en la mesa para su análisis y reflexión, fundamentadas en documentos oficiales y claro en la experiencia propia como asesor.



Considerando que tenemos la escuela del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio y que está cumpliendo 75 años de su fundación y que los CAM tienen a bien realizar actualmente esta tarea en la región Sur, Sureste, Sierra de Amula y Lagunas, me permito hacer las siguientes apreciaciones:


1.      De acuerdo a la Ley de Servicio Profesional Docente, en su artículo 12, menciona que las funciones que deben tener los docentes, directivos o de supervisión de una escuela, deberán orientarse a brindar educación de calidad y al cumplimiento de sus fines.


2.      En su artículo 14 la misma Ley, hace referencia en el apartado II, de mejorar la práctica profesional mediante la evaluación, en la fracción VII garantiza la formación, capacitación y actualización continua de los docentes.

3.      En el Titulo Cuarto, Capítulo I, de la formación continua, actualización y desarrollo profesional, establece en cada artículo y fracciones indicadores área favorecer el mejoramiento de la calidad de la educación…

Esto es lo que se establece, y con ello nos genera un mundo de retos ya que es parte de las obligaciones y claro con ello nos proporciona derechos para ser promovidos, para ganar un reconocimiento y hablar de promociones que sin duda el irnos preparando nos genera ciertos niveles de competencias y habilidades para alcanzar esas opciones…

Tendríamos que cuestionarnos, ¿Cuál es la realidad?, desde mi punto de vista, como docente ¿Qué estoy haciendo al respecto? Puedo considerar una utopía, tendría que visualizar la otra cara de la moneda…


Se han hecho varios estudios, diagnósticos, entrevistas que dan resultados interesantes para establecer esa otra cara de la moneda, como parte de formación Continua en la entidad, vemos realidades que van desde inscribirse a un curso y de los 35 o 40 que son, solo un 20% o cuando mucho 40% iniciar el proceso de actualización y terminan un porcentaje menor el proceso.


Este fenómeno se ha dado a lo largo de las últimas convocatorias en varios años, donde se busca establecer un seguimiento y que cada asesor, establece comunicación directa a través de los medios posibles para lograr que los participantes inscritos puedan acudir a la plataforma que, con esta forma de trabajo actual, todo debe ser a distancia, las recomendaciones de las autoridades es no bajar la guardia hasta el último momento y motivar a los participantes a continuar y terminar con el proyecto.





¿Qué sucederá que una gran mayoría ni siquiera entra a la plataforma, aun cuando se inscribieron? ¿Cuál es la razón?, nos encontramos con un sin número de respuestas, muchas de ellas basadas en respuestas poco convencionales: “me inscribieron y no me di cuenta”, “me inscribieron, pero yo no quería”, “no tengo conocimiento en el uso de una plataforma”, “no cuento con internet, y me inscribieron”… ante estos escenarios y muchos otros que se quedan en el tintero, ¿Qué podemos hacer?


Por otra parte, existen autoridades que en su programa de trabajo tienen planeado hacer que su zona escolar realice procesos de actualización y nos encontramos que aun así, un 50% o más, se resisten a realizar estas oportunidades y con todo y que la pandemia nos está obligando a tener un proceso de trabajo a distancia, nos encontramos con ciertas “comodidades” “áreas de confort” que no desean ver más allá de lo que se debe hacer… “yo trabajo solo con WhatsApp, ya que me está dando resultado”, quienes sabemos de esta forma de comunicación, sabemos de ciertas imitaciones del proceso de enseñanza que pueda dar… y ante esto ¿Qué panorama tenemos en la realidad educativa?


Por otra parte al aplicar diagnósticos, nos encontramos que el 36.8% de los docentes entrevistados no han recibidos algún tipo de capacitación u orientación, quienes si han tenido que es el 63.2% ha mencionado que el 51.4% han tomado cursos en los Centros de Actualización del Magisterio, datos interesantes para tomar en consideración, reflexionar y redescubrir cuál es la causa porque no me he acercado a cursos de actualización, si los proyectos han estado cerca de todos a través de convocatorias o de la gestión que las autoridades hacen para lograr tener cursos y cubrir sus necesidades de formación.


Un dato interesante que debemos mostrar es que el trabajo en línea como conocemos a la modalidad a distancia, sin duda establece indicadores importantes de manera presencial, en el mismo diagnóstico se preguntó al respecto y el 40.2% se inclinan en lo presencial, desde mi punto de vista en muy enriquecedor, pero un 29.9% menciona que le gusta el formato en línea, sé que esto implica muchos retos, entre ellos fortalecer las habilidades en el manejo de un equipo de cómputo, en el acceso a internet, en el de buscar aplicaciones y herramientas digitales que pueden aplicar y que deben dominar para lograr esa mejora educativa que mencionamos al inicio de este artículo.


Supongamos que tenemos esas habilidades y competencias, habría que cuestionarnos ¿Cómo damos nuestra clase? ¿Qué herramientas utilizo? ¿Qué materiales me permiten trabajar en mi planeación?, tenemos comentarios que nos presentan maestros donde es interesante analizar: “Actualmente me pasa en mi escuela, donde una docente cree que domina las tecnologías e implementa su video llamadas con los alumnos, pero resulta que muchos de ellos se están durmiendo, no están interesados en las clases, esto quiere decir que puede dominar las TIC, aplicarlas en las TAC”.


Me quedo con esto al final de esta reflexión, tenemos el respaldo de las leyes, indicadores que nos encaminar a que debemos de estar actualizados, la misma realidad que vivimos en esta contingencia nos genera la necesidad de estar preparados, pero ¿esto es suficiente para considerar esa utopía? ¿qué nos hace falta? Y podemos mencionar como dice una canción… a donde vamos a parar… ¿desde nuestro punto de vita y nuestra función ¿Qué debo hacer como docente, director o supervisor… como padre de familia?

¿Qué opinan?


*Director del Centro de Actualización del Magisterio en Cd. Guzmán.

 


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