martes, 1 de junio de 2021

¡A votar!


 


Pedro Vargas Avalos

 

 Un derecho sustancial y a la par obligación básica del ciudadano, especialmente significativo para nosotros los mexicanos, es ejercer el atributo del voto, de otra manera no tendremos mucho derecho de emitir críticas o prorrumpir en aplausos, cuando del gobierno nos expresemos.



Las actuales administraciones, tanto del orden federal, como estatal o municipal, han sido muy cuestionadas por ciertos sectores de la población. Al orden federal se le señala de haber polarizado a la población en liberales y conservadores; al del ámbito estatal, se le imputa haber contrariado los principios bajo los cuales triunfó electoralmente, por ejemplo, el compromiso de no endeudar a la Entidad y ahora tenemos un Jalisco con drogas exageradas, más allá de lo que pensábamos pues rebasa los 34 mil millones de pesos. Finalmente, al ayuntamiento (y casi a todas las comunas de la nación) se les acusa de abandonar los principios de honradez, oportunos servicios y buena gobernanza.


Por lo anterior es que el inminente domingo 6 de junio debemos acudir a las urnas, para evitar que suceda lo que expresó el destacado crítico teatral estadounidense, George N. Nathan: “Los malos gobernantes son elegidos por los buenos ciudadanos que no votan.”


Ahora bien, así como es obligado sufragar, también es importante hacerlo razonadamente, puesto que de las múltiples opciones que tenemos, hablando de partidos políticos y de candidatos a puestos de elección popular, debemos seleccionar alguno con el cual comulguemos o al menos consideremos que vale la pena que lo respaldemos con nuestro voto, porque éste es tal como lo dijera el gran Abraham Lincoln: “Una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil.”


Ciertamente, las campañas actuales (y las anteriores y las precedentes a ellas, y así sucesivamente) se han caracterizado por aspirantes mediocres y organismos anodinos, salvo honrosas excepciones. Sin embargo, no tenemos de otra sopa: emitir nuestro voto es vital y en la democracia, viene a ser instrumento para condenar lo que no queremos, o apoyar lo que o a quien consideramos competente.


Hoy por hoy a nivel nacional, están en juego dos corrientes esenciales: la que busca a toda costa abatir al actual gobierno federal, y la que se esfuerza por mantener la llamada Cuarta Transformación o 4T. La fórmula para ello es obtener la mayoría de la Cámara de Diputados.


Lo anterior hay que celebrarlo en cuanto a que al menos se recorrerá el sendero pacífico del voto, es decir de la democracia. Por eso es vital acudir a emitir nuestro sufragio, para que el pueblo sea quien hable y a final de cuentas, mande.


Desde luego, esperamos que ambas fuerzas admitan tras la jornada electoral, que la ciudadanía ha dicho lo que quiere y a ello se plieguen. No se puede entender de otra manera la organización de comicios, la participación ciudadana votando y la coexistencia de toda la sociedad dentro de una democracia, como todos suponemos que es la nuestra.


Ya solo queda unos pocos días, de sobrellevar las fastidiosas campañas de candidatos que se afanan más que proponer soluciones, por descalificar oponentes. Y de partidarios que no se cansan de inventar mentiras, formular acusaciones contrahechas e impulsar difamaciones, todo con el objetivo evidente de desprestigiar a quien, en su caletre sombrío, consideran el enemigo a vencer. Pero todo eso, lo podremos vencer reflexionando nuestro voto y emitiéndolo prontamente el venidero domingo.


Tengamos pues presente, que con votos se podrá respaldar a quien edifica y no a quien destruye; se logrará impulsar al que trabaja y nunca al que medra impunemente. Será un aporte para que rija la justicia y se combata la inseguridad. En ese sentido hablaba el notable político español Alfredo Pérez Ruvalcaba, cuando expresó: “Cuanto menos se tiene más importante es tu voto. Los votos construyen hospitales. Con la indiferencia no se construye nada.”


Hacemos un llamado para que no seamos mediocres, como lo son aquellos que se abstienen irresponsablemente de sufragar, y peor aun los que inducen a ello. La democracia, al igual que la libertad, se vive a diario y se defiende invariablemente paso a paso, segundo a segundo, en todo nuestro existir.


 Honremos a la comunidad, fortalezcamos nuestras instituciones y demos muestras inequívocas de civismo, acudiendo a la casilla electoral que nos corresponde, así sea desafiando la pandemia o la inseguridad, pero seguros de que cumplimos como buenos ciudadanos, sin olvidar que estos, son quienes forjan a la patria, y a ese frente debemos de pertenecer la mayoría de los mexicanos.

 

 

 

 

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