martes, 1 de junio de 2021

Palacio de los olotes en remodelación



 

Juan José Ríos Ríos
El Volcán/Guzmán

 

Como edificio emblemático de Ciudad Guzmán y parte importante en la historia y en la arquitectura local por estar considerado como parte del patrimonio municipal, no puede pasar desapercibido el trabajo tan laborioso de que está siendo objeto el conocido Palacio de los Olotes, localizado en el Centro Histórico de esta bella ciudad. Para conocer acerca del mismo, se recurrió al Jefe del Archivo Municipal y Cronista de Ciudad Guzmán, arquitecto José Fernando González Castolo, quien muy amablemente nos proporcionó los siguientes datos:



            “El icónico inmueble conocido como Palacio de los Olotes, fue construido entre los años de 1913 a 1915, bella obra arquitectónica de estilo ecléctico (con marcada influencia francesa), por el arquitecto Guillermo de Alba y el ingeniero Plutarco Garciadiego (quienes se encontraban en Ciudad Guzmán dirigiendo las obras del Santuario de Guadalupe), personajes que fueron aprovechados por el rico terrateniente don Salvador Mendoza Ochoa, hijo de los hacendados Rafael F. Mendoza Ochoa y Rosa Ochoa Ochoa (cuya casa-habitación es ocupado hoy en día por el Nacional Monte de Piedad), fundador del Ingenio Azucarero Tamazula hacia la década de los años veinte. Casó este personaje con la señora María Guadalupe Souza de Quevedo.


           

“El regio edificio es conocido popularmente como el Palacio de los Olotes porque, se dice, que su propietario lo construyó con la venta de los olotes (producto que era sumamente socorrido entre las familias de la época en la región) de la cosecha de un año; sin embargo, otra versión asegura que este "mote" se lo debe a los decorados en las columnatas que custodian el ingreso principal, donde se figuran unos olotes”. FGCastolo.


            Muy interesante lo escrito por el Cronista oficial de la ciudad, pero no menos importante es señalar, como se podrá apreciar en las fotos que ilustran este comentario, la forma como se realizan los trabajos de remodelación, que sin duda ponen en riesgo a los encargados de los mismos, andamios de muy considerable altura y expuestos al tránsito de vehículos en una ruta tan congestionada como lo es la calle Federico del Toro, no basta la simples cintas plásticas que indican a los conductores el riesgo, y más cuando siempre hay personas que no se respetan ni así mismas al circular en exceso de confianza, distracción y velocidad, el ejemplo muy claro lo podemos apreciar en el estado que guarda el Portal Hidalgo, producto de una “distracción” que no se ha corregido.


            Vale más prevenir, que lamentar y más porque los trabajadores pecan de “temerarios”.


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