domingo, 25 de julio de 2021

Formando a un delincuente en casa


 

José Filiberto Figueroa Cacho

 

 

Ser padres, pudo haber sido resultado de una decisión consciente y bajo consenso porque la pareja sabe a lo que se enfrentará. Por desgracia, en múltiples ocasiones, es el resultado de “un accidente” que se pudo haber prevenido. La responsabilidad de ser padre o madre es bastante seria; y aunque no hay una universidad que nos muestre en forma precisa el cómo realizarlo, se debe poner en práctica del bagaje experiencial y el empirismo de las observaciones contextuales.



El ser muy estricto o muy permisivo, la experiencia nos ha llevado a observar que estas situaciones extremas aumentarán problemas en el camino a orientar a los hijos para adaptarse a las circunstancias sociales.


En Granada, España, un popular juez de menores, basado en su experiencia publicó un libro titulado: “Reflexiones de un Juez de Menores”, en el que conforma un decálogo para formar un delincuente; el cuál servirá de plataforma para direccionar este comentario…


 



1.      Dale todo lo que desee. De esta forma crecerá con la idea que todos los que le rodean le deben proporcionar lo que se le antoje.

2.      Ríele todas sus groserías. Todo pudo haber empezado en que te reíste cuando imitando a alguien reprodujo insolencias y él crecerá con la idea de que es muy gracioso y será líder; por supuesto, no entenderá, ni aceptará que le llamen la atención en la escuela.

3.      No le des formación espiritual. En tu afán de mantener el libre pensamiento y que tu hijo(a) ya elegirá cuando sea grande se está perdiendo la oportunidad de pulirse a sí mismo.

4.      Nunca le señales sus errores. Bajo el escudo de que adquiriría complejos y viviría frustrado lo que estás empujando es que se convenza torpemente que la sociedad es la culpable.

5.      No le pidas que recoja todo lo que tira. De esa forma continuará con la idea que el mundo le tendrá que servir; su mamá se convertirá en su primera sirvienta.

6.      Deja que lea y vea todo lo que quiera. No le hace que se “entretenga” con la basura cibernética, “así lo tendrás entretenido y no te dará guerra”. Recuerda que todo lo que lee se convierte en referencia directa para forjar su criterio.

7.      Papás discutan delante de su hijo. Eso le traerá la costumbre y cuando la familia entre en caos, para él será normal.

8.      Si te pide dinero otórgale a manos llenas. Seguirás cultivando la idea que el dinero no requiere esfuerzo, solo pide y se te dará…

9.      Complácele sus deseos de forma inmediata. Si te pide de comer, beber, divertirse, “para que no se vaya a frustrar”, eso abonará aún más a su egocentrismo

10.   Tu hijo siempre tiene y tendrá la razón. “Él es perfecto”, si los demás no coinciden a sus criterios es que “los demás ya lo traen de encargo”.


De esta forma tan sencilla se irá creando a un “monstruo” que se etiquetará como “hijo ingrato y malo”. Pero, ¿acaso no pudo haberse evitado? ¿Otorgaste el libertinaje recordando las represiones otorgadas a ti? ¿Lo tendrás que defender con uñas y dientes, pues los demás no comprenden tu excelente forma de educar y te tienen envidia? Estas interrogantes bien pudieran ser “harina de otro costal” para un nuevo artículo. ¡Hasta la próxima!  


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