martes, 2 de noviembre de 2021

Oposición rabiosa y atolondrada



 Pedro Vargas Avalos

 

 

En todo sistema democrático, debe existir la oposición, o, mejor dicho, las oposiciones, porque no es posible que solo existan dos vías para forjar un gobierno. La geopolítica nos enseña claramente que además de las tradicionales derechas, izquierdas y centros, están los regímenes mixtos, es decir, de centro derecha y centro izquierda, con matices peculiares cada uno.



Dejamos al margen los formas monárquicas o republicanas, con sus modalidades de centralistas o federalistas (incluso las confederadas) y forcejeos de conservadores contra liberales, que para justificarse siempre enarbolan principios constitucionales.


La república mexicana, ya lo sabemos, (art.40 constitucional) es federal, democrática y representativa, con el agregado que se hizo en 2012 de ser laica, porque la laicidad, (debido a nuestra trayectoria histórica cuajada de intrusiones clericales) es la fórmula más eficaz que debemos observar para que imperen convivencia, justicia y pluralidad.


Las corrientes ideológicas que desde la revolución maderista, hasta el año de 2018, se han disputado el poder, han sido de tinte revolucionario (liberal nacionalista o socialista), con tendencias hacia la izquierda (con Lázaro Cárdenas); hacia el centro con Ávila Camacho y Miguel Alemán, conservando algo de nacionalismo con López Mateos hasta Echeverría y decolorándose con López Portillo, quien se autodenominó “último presidente de la revolución”.  Con tintes rumbo a la derecha A partir de Miguel de la Madrid, el rumbo de plano se enderezó a la derecha, si bien se enmascaró de liberalismo, que realmente fue de orden neoliberal, es decir, abandonaron su línea revolucionario-nacionalista de contenido social, para de plano implementar acciones propias de las derechas, donde el bienestar social es pospuesto, el Estado se reduce y se prioriza el interés de los particulares-empresarios. Estas posturas bien podrían inscribirse en el conservadurismo.


Ese panorama registró recio giro en los comicios presidenciales de 2018, cuando con el gran apoyo popular de más de treinta millones de votos, surgió por primera vez en nuestra historia un gobierno de izquierda. Este ha instrumentado varias medidas que pretenden transformar a la república, en una secuencia que arrancó con la independencia (1810-21), continuó con la Reforma (1857-61) y prosiguió con la Revolución (1910-1917), por lo que ésta (2018-2024) sería la Cuarta Transformación (Cuatro T).






Ante esa realidad, muy cruda para los partidos vencidos, se sumaron los dueños del capital (al menos los que empatizan con los Claudio X. González (Laporte y Guajardo) y con Gustavo de Hoyos Walter, exlíder de COPARMEX y de ideología muy empanizada. Estos capitanes del dinero, fueron capaces de englobar a las dirigencias de los partidos políticos derrotados en la elección presidencial pasada: panistas, tricolores y perredistas, que a simple vista solo tienen de común denominador ser los vencidos por el obradorismo, porque al menos documentalmente, sus posiciones ideológicas son distintas, en algunos casos hasta contrapuestas, de allí que muchos ciudadanos consideren que esa es una alianza antinatura.  Como quiera que sea así surgió el organismo partidista-empresarial conocido como “Si por México”, el 20 de octubre de 2020.


El primer gran objetivo de esta liga anti Cuatro T, fue vencer a MORENA y sus aliados en los pasados comicios de junio, “las elecciones más grandes de la historia nacional”, según se propaló a lo ancho y largo del país. Para ello el original “consorcio” oposicionista se mutó en “Va Por México”, coalición englobadora de los tres institutos antes mencionados: PAN, PRI y PRD. Sus resultados, ya lo sabemos, no fueron los que anhelaban, pues no lograron arrebatar al gobierno de la Cuatro T, la mayoría de la Cámara de Diputados, y con ello la opción soñada de esculpir el presupuesto federal. Para simular que alcanzaron metas, mintieron, afirmando que habían quitado a los morenistas y aliados, la mayoría calificada de la Cámara Baja, lo cual jamás tuvo el gobierno y sus partidos. Y agigantaron los éxitos de varias alcaldías de la ciudad de México, callando flagrantemente sus aplastantes derrotas en las gubernaturas disputadas, pues perdieron doce de quince.


La opción siguiente, se creyó sería el proceso de revocación de mandato presidencial, previsto para marzo de 2022. Al principio, Gustavo de Hoyos, quien más que crear empleos agita la política, habló de que, con la unión lograda por los adversarios del gobierno actual, se esforzarían para abatir a los obradoristas y con ello echar de la silla presidencial a su líder, es decir al primer magistrado federal.


Pero resulta que AMLO sigue con banderas desplegadas: las encuestas nacionales lo sitúan entre 60 y 70 por ciento de popularidad; el organismo internacional Morning Consult de Estados Unidos, lo ubica según el mes, en primero o segundo lugar, como gobernante más popular de entre trece naciones importantes del mundo; y Mitofsky lo incluyó entre “el top cinco mundial”. Ante tal situación, las oposiciones echaron reversa y ahora se niegan a participar en el ejercicio plebiscitario de la revocación de mandato, aludiendo que está amañado y que más bien es un mecanismo ideado para confirmar al mandatario, además de significar un gasto que debería aprovecharse para otros menesteres.


El 11 de octubre, convocados por los dos patronos multicitados (De Hoyos y Claudio X) se volvieron a reunir como quince impenitentes opositores (eso sí, puros “machitos”, remedo chabacano del club de Tobi) y publicaron morrocotuda foto en que lucen engreídos, cacareando que su liga es electoral y legislativa, y que con tan hercúleo frente “echarán de Palacio Nacional a MORENA” en el 2024. Como este gobernante es de los que no se guardan nada, (“mi pecho no es bodega”, recalca) ripostó en la mañanera del miércoles 13: “Lo que pensaría el general Cárdenas, Adolfo López Mateos, incluso Gómez Morín, ‘Maquío’. ¿Qué es esto? Una promiscuidad política nunca vista…”, rematando en pocas palabras, “¡Una vergüenza!”.





Jesús Zambrano, orondo líder del insepulto perredismo, reaccionó a los decires de López Obrador y refirió que, “el Presidente anda molesto”, porque no le está dando resultado su intento de dividir a la oposición: “Muestra su preocupación por ver a la oposición unida. Sociedad civil, empresariado y partidos políticos de oposición vamos juntos contra sus reformas regresivas y llegaremos unidos a 2024”.


El grado de rabia de los antagonistas del inquilino de Palacio Nacional, orilló a que, el bloque de Legisladores de oposición, integrantes de la susodicha coalición “Va Por México”, presentaran una acción de inconstitucionalidad contra la Ley Federal de Revocación de Mandato ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Así lo declararon el 14 reciente, muy disgustados, los coordinadores de las bancadas: del PRI, Rubén Moreira, afirmando es una norma impuesta; del PAN, Jorge Romero, señalando que fue un abuso de la mayoría, y del PRD, Luis Cházaro, despotricando por el costo que implica el ejercicio revocatorio, gasto que debería dedicarse a otras cosas. Todos pues, aseguran que es una ley anticonstitucional, amañada y, por ende, no coadyuvarán para que se realice cabalmente ese procedimiento democrático.


Para el 20 de octubre reciente, al celebrar el primer aniversario de “Si por México”, las oposiciones reafirmaron: mantener sus compromisos unionistas, buscar un candidato que los represente y, con fuerzas redobladas, alcanzar el objetivo supremo de ganar la presidencia en 2024. Y otra vez se lucieron con una fotografía, cuyo fondo es el Palacio Nacional; allí cuatro recalcitrantes antiobradoristas, (De Hoyos, Beatriz Pagés, Argelia Núñez y Claudio X.)  sostienen una manta que tiene inscrito: “UNIDAD para construir un/ México ganador para todos/ y echar a Morena de Palacio”. De estos personajes, los más rabiosos son Claudio X y Beatriz Pagés -periodista tornadiza enquistada en el activismo político-, quienes tachan al primer mandatario federal de “miserable”, dictador y tirano. Este por su parte, tildó de “ternuritas” a tan ácidos adversarios.


El 22 de octubre, twitter en ristre y tempranito, Claudio X. González Guajardo dictaminó: “La llamada 4t, una gran farsa, acabará mal, muy mal. Hay que tomar nota de todos aquellos que, por acción o por omisión, alentaron las acciones y hechos de la actual administración. Y lastimaron a México. Que no se olvide quien se puso del lado del autoritarismo populista y destructor.”


Al respecto, el acreditado columnista Julio Astillero escribió: “La intención claudista de colocar ante un hipotético paredón cívico a quienes hubiesen alentado al obradorismo o se hubiesen puesto de lado de él, tiene un terrible tufo vengativo de ajusticiamiento desde las élites en caso de retomar el poder”. (La Jornada, 25-X-021). Es una tétrica “pretensión de revanchismo histórico golpeador”.


El empresario Simón Levy exclamó sobre lo que twitteó el Señor Equis: “Me parece asqueroso el contubernio hipócrita del que se hace empresario al amparo del poder y luego, termina amenazando a todo el que no piensa como él; se erige en juez cuando es acusado.” Y sobre los organismos “no gubernamentales” que ha creado este Señor Equis (Claudio X.) lo describió: “Negocio redondo: Creas una organización paladín anticorrupción (se refiere a mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, MCCI, donde cobraba 300 mil pesos), persigues con ‘periodistas’ orgánicos a quien te estorba; te financias de tu club de empresarios; luego haces que el poder les pague con concesiones y contratos. Tu luego te vuelves el jefe de partidos. ¡Pum!”. Enseguida muchísimos simpatizadores de AMLO, dijeron: “¡Que me apunten en la lista”!


No cabe duda. La oposición a la Cuatro T, es rabiosa y quedó como aturdida después de la apabullada de 2018, y la pérdida de junio de este año. Y cada iniciativa gubernamental, es combatida con escarnios, insultos y palabrotas; con falacias y burlas, demostrando su carencia de evidencias y fundamentos creíbles. Ahora, esta contra renunció al intento de revocar el mandato presidencial en 2022, y todo su febril empeño es ganar la elección de 2024, con un abanderado que represente a todas las oposiciones, aunque Movimiento Ciudadano ya se desmarcó. Terciando sobre el tema, el sectario líder de FRENAA, Gilberto Lozano, les masculló a los claudistas: “¡Me estoy ahogando, no podemos aguantar más asesinatos, más desempleo… y tú, idiota, me vienes a hablar de 2024, en pleno octubre de 2021; ¡vende patrias, traidor, distractores de la revocación!”.  Así de encrespados andan los oponentes de AMLO.


Sobre obsesión de alcanzar la presidencia dentro de tres años, apuntó visionariamente Jorge Zepeda Patterson: “Hoy en día López Obrador ejerce la presidencia sin enfrentar una amenaza real de parte de la oposición. La explicación para la consolidación de tal poder político reside, en parte al menos, en el hecho de que invariablemente ha sido subestimado por sus críticos y rivales”. Y sobre el soñado candidato unificador de oposiciones, expresa: “Francamente no se ven figuras de esta experiencia o calibre entre la oposición o en la vida pública en general, para efectos de una candidatura”. (milenio, 14-10-21).


Así pues, con este escritor y analista, concluimos: El estado calamitoso en el que se encuentra la oposición, rabiosa y aturdida, prácticamente le garantizan al movimiento (iniciado por Andrés Manuel López Obrador) un sexenio más en el poder.

 

 


 

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