domingo, 13 de diciembre de 2020

1960: un Centro Normal Regional para Ciudad Guzmán​


 


 

Fernando G. Castolo

 

 

El 31 de agosto de 1959 fue presentada ante el Pleno del H. Ayuntamiento Constitucional de Ciudad Guzmán la iniciativa para construir una Escuela Normal, proyecto que le es encomendado al arquitecto Salvador de Alba Martín (sobrino del Obispo de Colima Ignacio de Alba Hernández) en terrenos al poniente de la ciudad conocidos como de “Santa Rosa” (por su original propietaria Rosa Ochoa Ochoa) y que pertenecían al Ejido Ciudad Guzmán, sobre la Calzada Madero y Carranza.



(Este proyecto, por cierto, ganó el Premio de la VI Bienal de Sao Paulo, Brasil, en 1961).


Muy pronto el edificio escolar es terminado, mismo que abre sus puertas al alumnado, proveniente sobretodo de los estados de Nayarit, Colima y, por supuesto, Jalisco, el 19 de septiembre de 1960, con la presencia del Gobernador de Jalisco profesor Juan Gil Preciado. Sin embargo, no es sino hasta el 8 de diciembre del propio 1960 cuando arriba a Ciudad Guzmán el Presidente de la República profesor Adolfo López Mateos, acompañado del Secretario de Educación Pública profesor Jaime Torres Bodet, para dejar formalmente inauguradas las obras del inmueble que albergaría el Centro Normal Regional (en el mismo año fue inaugurado otro CNR en Iguala, Guerrero). Era Presidente Municipal Evaristo Sánchez Sánchez (su yerno Magdaleno del Toro Yáñez encabezó la mayordomía de la función en honor a Señor San José en este año), Cura de Zapotlán Telésforo de Alba de la Mora y Arzobispo de Guadalajara José Garibi Rivera. Por cierto, en el trienio administrativo por primera vez se incluía a una mujer como parte del Cabildo, la profesora María Chávez Madrueño (hermana del inspector escolar y gran impulsor de la educación Manuel Chávez Madrueño). El grupo de liberales (todos masones) estaba aglutinado en torno a grupos culturales: el Cervantes Saavedra (fundado en 1932) y el Arquitrabe (fundado en 1944), quienes impulsaron importantes proyectos en materia educativa local: la escuela secundaria (“Benito Juárez”) y el jardín de niños (“Justo Sierra”) en 1939, la preparatoria regional en 1956, así como el citado Centro Normal Regional; destacando personajes de la talla de Alfredo Velasco Cisneros, Roberto Espinoza Guzmán, José Manuel Ponce Segura, Juan José Arreola Zúñiga, Daniel Quiroz Cisneros, Juan José Elizondo Díaz, Leodegario Turcio Flores, Ernesto Neaves Uribe, Ramón Villalobos Castillo, Gregoria Ramírez Morales, Félix Torres Milanés, entre otros, quienes gozaban de las buenas relaciones con presidentes municipales, gobernadores, diputados y secretarios de estado.





Es cierto, en el acta de ayuntamiento que se redacta en la sesión del 28 de marzo de 1921, le fue cedido el uso de la voz al Diputado Carlos B. Munguía, quien exhorta para que el inmueble de la calle Constitución (hoy Federico del Toro) no. 142 se destine para instalar en el mismo una Escuela Normal Nocturna (este edificio hoy alberga la Escuela de la Música “Rubén Fuentes”); sin embargo, desde el año de 1898 ya funcionaba en esta población una Escuela Normal, de tendencias católicas, fundada por el Cura Silviano Carrillo y apoyada económicamente por el licenciado Atenógenes Andrade y el industrial José Dolores Vergara, misma que se instaló en el propio edificio del Seminario Conciliar de San José (primer centro de estudios superiores de la ciudad fundado el 19 de noviembre de 1868), sobre la calle San Pedro (hoy Primero de Mayo).


La Escuela Normal Católica funcionó hasta el año de 1914, al tiempo en que los carrancistas incautan varios inmuebles en posesión de la Iglesia. En el primer año el CNR recepcionó a no más de 500 alumnos (mi padre entre ellos), pero en los subsecuentes años, y gracias al prestigio de su plantilla docente, encabezada por el profesor Alfredo González Vargas, duplicó su alumnado. Si bien, es cierto, existió un cierto rechazo hacia la comunidad estudiantil de este Centro Normal (producto, en gran medida, por una sociedad conservadora representada por familias de rancio abolengo), en general los estudiantes fueron bien acogidos, dado que ello representó, en términos reales, un movimiento económico y cultural muy interesante para Ciudad Guzmán y, eso, debemos de agradecerlo.​

 

*Cronista de Zapotlán el Grande.

 



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