lunes, 1 de junio de 2020

Deuda pública









Rafael Martínez Rodríguez


En medio del curso que lleva la pandemia en nuestro país y, en particular nuestro estado de Jalisco, hemos visto como es discrepante las acciones coordinadas entre el ejecutivo Federal y el ejecutivo Estatal, siendo palpables las divergencias de las medidas adoptadas por cada representante de los poderes mencionados, pues el Gobernador de Jalisco inició a mediados de marzo a implementar ciertas medidas de restricción de apertura de negocios y el Presidente de la República en esas fechas, manifestaba que todo mundo podía abrazarse y salir a la calle.

           Con el paso de los días ambos mandatarios cambiaban de discursos, pero continuaban con líneas de mando diferentes, lo que comenzó a develar una seria discordia entre ambos jerarcas, que devengó en la molestia de los ciudadanos por las medidas aplicadas en los comercios, puesto que por parte del gobierno estatal se optó por cerrar los comercios de giros no esenciales, lo que conllevó a generar una serie de molestias que se trasmutaron a un serio problema económico, que desembocó en desempleo e incertidumbre financiera.

          Derivado de las acciones realizadas por el gobernador del estado, comenzó a traducirse las molestias en problemas económicos que conllevaron a manifestarse a través de protestas en Casa Jalisco, lugar de residencia del gobernador, a donde arribaron personas de distintos sectores como lo son restauranteros, hoteleros, ferreteros, personas dedicadas al comercio informal etc., los cuales son los principales afectados por las medidas tomadas por el Gobernador al decidir cerrar los sectores denominados no esenciales.



 
            Enrique Alfaro, al verse presionado por los sectores mencionados, se vio obligado a tomar un rumbo diferente, adoptar medidas económicas inmediatas para evitar un mayor colapso en la economía del estado, puesto que la falta de empleo y la incertidumbre financiera se están transformando en inseguridad, un aumento en la violencia en ciertas zonas. 

           Esas medidas drásticas para enmendar la economía estatal tiene nombre y se llama DEUDA PÚBLICA, la cual fue aprobada por la mayoría de diputados del congreso del estado, y fue que el 22 de mayo se adquiere una deuda de $12 mil 736 millones de pesos, los cuales se terminarán de pagar en el año de 2040, con lo que se actualiza la deuda de Jalisco y queda en $33 mil 696 millones de pesos.

           Lo realmente importante en este tema es reflexionar sobre nuestros gobernantes, puesto que el gobierno Federal no tiene un control político en las entidades del país, mucho menos liderazgo al momento de ejercer acciones en temas tan importantes como el sector salud, evidentemente en nuestro estado tenemos un gobernador determinante y obstinado a la vez, que por la discordia con el gobierno federal ha llevado al estado a un momento de colapso económico, lo sometió a una deuda que no queda claro en dónde se destinará, pero sin duda alguna todos creemos que es un especie de Fobaproa Jalisciense, pues al parecer será para beneficiar a empresas ligadas al gobierno y a sectores que incluso no fueron afectados por la pandemia, sin oscilación quedarán desprotegidos los comerciantes de a pie, los que día a día salen a las calles a ganarse el sustento diario, a los más vulnerables de nuestra sociedad, aquellos que su fuente de ingresos se encuentran ligados al comercio informal. 

           Y como lo manifestara Montesquieu “no hay pero tiranía que la que se ejerce a la sombra  de las leyes y bajo el calor de la Justicia”.  




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