sábado, 20 de junio de 2020

Un adulto con dislexia, ¿Cómo vive? 4








Sandra Gómez



  Estimado lector, hemos llegado a la cuarta publicación de personas con dislexia. En mi quehacer como docente me he sorprendido al ver que alumnos universitarios, nunca se percataron que tenían dislexia. Al conocerlos y saber que pudieron llegar hasta ese nivel, me demuestra que hay esperanza para las nuevas generaciones de disléxicos; Incluso conozco a una persona con un doctorado en educación quien es disléxica; ella me demostró que la perseverancia es una mezcla de actitud y desarrollo de aptitudes que te permiten superar muchos de los obstáculos que se presentan en la vida académica y cotidiana.

Algunas personas jamás llegan a saber que tienen dislexia, lo triste es que posiblemente se crean personas “menos valiosas”, en mis visitas a YouTube encontré un video que te recomiendo ver, fue publicado por el sitio negocios y emprendimiento, bajo el título “se hizo millonario sin saber leer ni escribir/ Jeff Pearce”, autor del libro en el que comparte su historia “un bolsillo lleno de agujeros y sueños (A pocketful of holes and dreams)”; en el video se narra como la necesidad de llevar dinero a casa, unido a el manejo de sus talentos personales como vendedor, diseñador de moda y su determinación le llevaron al éxito económico.

Son pocas las personas con dislexia que tienen un diagnóstico realizado por el neurólogo; citare los puntos en común de cuatro casos, que conozco sus historias de vida. El 50% vive en pareja, el 75% tiene hijos(as), el 100% tuvo dificultades en la escuela, inclusive tuvieron que repetir algunos cursos o materias. El 100% termino su nivel licenciatura. En su trato interpersonal, a todos ellos(as) se les reconoce como personas fieles, sinceras, honestas, empáticas, tolerantes, trabajadoras. Tienen pocos amigos, pero estos son amigos de años, lo que habla de relaciones que perduran.  Cuando hablas con ellos no te miran a los ojos, incluso pudieras pensar que “se han ido”, lo que podría deberse a la presión ocular que hemos mencionado; su ubicación espacial es deficiente, por lo que pueden llegar a ser obsesivos con tener todo previamente identificado (por si me pierdo).




Las personas de quienes escribo, en apariencia son iguales a cualquiera, pero si te permites conocerles, son excelentes seres humanos que se han comprometido con su auto-crecimiento y que han aprendido a tener todo en contra y aun así salir avante. De los casos citados, tienen las siguientes profesiones: Actriz, cuentacuentos, escritora y maestra; abogada penalista y dueña de una librería; Contador público y empresario; estudiante de la licenciatura en biología.

No se necesita ser igual a todos, se necesita reconocerse a uno mismo y trabajar duro para llegar a ser el mejor en tu campo. Me siento orgullosa de haber aprovechado la oportunidad de aprender a ser mejor maestra y madre a través de sus historias; aprendí mucho y sigo aprendiendo que quien se deja guiar, y me hace partícipe de su historia de vida. Quien se compromete con una meta clara, siempre estará más cercano a alcanzarla.

Aprendamos a vivir con nuestras diferencias, eso nos enriquece. La vida es mejor cuando nos encontramos abiertos a aprender de las personas quienes no piensan igual a nosotros. En otra oportunidad les hablare del “pensamiento concreto”, y como quienes tienen dislexia les cuesta mucho trabajo entender las abstracciones o extrapolaciones que se hacen cuando se habla en “doble sentido”.

Hasta la próxima historia de vida, con cariño Sandra.


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