lunes, 1 de junio de 2020

La Isla de la Fantasía








Cine sin Memoria



José Luis Vivar


Al principio se trató de una serie televisiva que se caracterizaba por el grito enloquecido del pequeño Tatoo (Hervé Villechaize): ¡El avión! ¡El avión!, quien subía a una torre para hacer sonar la campana. Luego se observaba un hidroplano que acuatizaba cerca de un muelle. Al bajar, los visitantes eran recibidos por hermosas nativas que les colocaban un collar hawaiano de flores. Enseguida aparecía un hombre delgado, de cabello cano, elegantemente vestido de blanco, que, con una copa en la mano, decía: Mis queridos huéspedes, soy su anfitrión el Sr. Roarke (Ricardo Montalbán) ¡Bienvenidos a la Isla de la Fantasía!

            Vivir una fantasía en esa isla costaba 50 mil dólares, una cantidad ridícula para muchos personajes ricos que llevaba vidas vacías y buscaban corregir sus errores, revivir amores pasados, o incluso volver a tomar decisiones que les había cambiado el destino. Todo era posible en ese paradisíaco lugar donde el señor Roarke se esmeraba en complacer a sus visitantes. Empático, comprensivo, e incluso cómplice cuando era necesario, nadie podía quejarse que el anfitrión hacía su mejor esfuerzo.

            La serie, creada por el famoso productor Aaron Pellín, tuvo mucho éxito: 7 temporadas (1977-1984), para hacer un total de 158 capítulos y dos películas. En ella participaron muchas estrellas del viejo y nuevo Hollywood, así como actores y actrices que con el tiempo serían estrellas de los noventa, y continuarían vigentes. El atractivo de dicha emisión se debió básicamente a dos factores, primero a su protagonista, un actor latino que sabía seducir al público con su carisma y su elegancia. Y segundo, a que cada capítulo era una fantasía diferente, algunas veces demasiado previsibles e ingenuos, pero otros con toques de misterio y dramatismo, aunado a las buenas actuaciones.

            La Isla de la Fantasía finalizó no por falta de rating, sino por los celos del famoso Tatoo (Hervé Villechaize), hacia la estrella principal. Dicho sujeto además acosaba sexualmente a muchas actrices en el set, lo que ocasionaba discusiones y llamadas de atención por parte del director en turno y personal de producción. El colmo fue cuando el diminuto actor le exigió a Sepelling ganar el mismo sueldo que Ricardo Montalbán, lo que ocasionó que fuera despedido. Una temporada más de compromiso y la fantasía terminó. Montalbán volvió de lleno al cine y a otros proyectos artísticos hasta su fallecimiento a los 88 años en 2009. Por lo que respecta a Hervé, éste se dedicó a la buena vida, a vivir su fantasía con toda clase de excesos, hasta terminar suicidándose a los 49 años, en 1993.

            Treinta y seis años después de finalizada la serie, aparece una película titulada La Isla de la Fantasía (Fantasy Island, Jeff Waldow, 2020), cuyo protagonista es Michel Peña que interpreta al señor Roarke. La película no es ningún remake, ni tampoco es una continuación de la serie. Es más bien el inicio de una saga, actualizada con los elementos culturales de diversión actuales, aunque el argumento se presta más para una trama de horror y acción.

            En esta isla no está Tattoo para anunciar la llegada del Hidroplano, se trata de Julia (Pariza Fitz-Henley), una joven asistente que recibe al grupo de huéspedes con sus fantasías muy particulares: una joven que busca venganza por el bullying que sufrió de adolescente; un hombre que quiere ser un marine y participar en una heroica batalla, y un par de muchachos hedonistas que quieren vivir como millonarios; y por último, una mujer que no aceptó una propuesta de amor y por los remordimientos que la atormentan, y su fantasía es saber qué giro habría dado su vida en caso de haber aceptado.

            El señor Roarke hará lo que esté a su alcance para complacer a sus huéspedes que han pagado por hacer realidad sus fantasías. Aunque la isla tiene un secreto, un secreto que en la serie jamás fue revelado, y que permite conocer el misterio que esconde en sus entrañas, lo cual inevitablemente nos remonta a la serie Lost (2004-2010). Quizás esto polarice la opinión de los fanáticos a favor y en contra, pero la película es una propuesta fresca que en cierta forma hace un homenaje a ese lugar mítico donde la imaginación no tiene límites, y en esta ocasión el cine permite que así sea.


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