sábado, 13 de junio de 2020

El enemigo de AMLO







Rafael Martínez Rodríguez


Desde sus inicios en la política, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha representado una oposición activa, una figura lineal donde su principal característica ha sido marcar los errores de los gobernadores en turno, siendo un duro crítico de las acciones gubernamentales y un rebelde ante las instituciones. 

         Cuando fue jefe de gobierno en el Distrito Federal, siempre estuvo en pugna con la presidencia de la República, siendo un opositor desde el gobierno y exigiendo se respetará la libertad de expresión que tanto poder iba adquiriendo en aquellas épocas. Pasaron sus dos elecciones perdidas ante Felipe Calderón y la última con Enrique Peña Nieto, y sin duda todos recordamos sus discursos que alentaban a dividir en dos grandes bloques a nuestro país, un grupo de supuestos oligarcas que controlaban los intereses de México y el pueblo pobre y oprimido, transformándose de aquel férreo opositor, a un vago populista que adoptó como forma política el famoso dicho “si no estás conmigo, estas en contra de mi”. 

        La división le funcionó y comenzó a marcar mayores distancias entre esos dos grupos imaginarios que adoptó, como manera de implementar su populismo, dado que generó una falsa esperanza en los que creyeron en un cambio verdadero, aprovechó a su beneficio los errores del sexenio de Peña Nieto. 

          Fueron doce años en los que López Obrador duro haciendo campaña, y llegado al poder, continúo realizando campaña ahora desde el gobierno atreves de sus ya trilladas “mañaneras”, como si de un periodista se tratara, exponiendo a su gabinete al afronte de sus propias contradicciones y desgastando cada vez más su popularidad. 

           Después de esos doce años de prometer y prometer, llegó el momento de cumplirle a los mexicanos que le dieron su voto, y solo hemos visto un gobierno inerte, que se centra en caprichos presidenciales y no ataca de fondo los grandes problemas de México, parece ser que el López Obrador de antes es un enemigo del López Obrador actual.

           Dentro de tantas promesas sin cumplir, y de tantos desastres políticos que ha tenido López Obrador, la peor de lo que va de su gobierno, fue atacar en el pasado, al sistema capitalista y solo le faltó jurar que no iba endeudar al país, y todas sus promesas en temas financieros, se fueron a la basura junto con gran parte de su credibilidad al adquirir una deuda de mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI), peor aún, con el tipo de cambio de $24.41 pesos, lo que significa que aparte de endeudar al país en un momento de crisis, somete a los Mexicanos a pagar una deuda en un momento de inestabilidad monetaria.

            ¿Qué pensaría López Obrador del pasado, de López Obrador del presente, ante las contradicciones en el tema de deuda? quizá puede parecer absurdo ese comparativo, pero en realidad es un reflejo del cinismo con el que gobierna este personaje, este asunto no solo desenmascara parte de su farsa como la esperanza de México, sino que avala un sistema político que el mismo ataco por años y que ahora en el poder, parece que es un buen empleado de ese sistema que tanto criticó y atacó por mucho tiempo.

             En conclusión, el enemigo de López Obrador es su propia persona del pasado, su propio discurso, su propia critica, su propia forma de oposición, su falta de preparación y sus ideas del ayer contra sus ocurrencias de hoy. Y recordando su optimismo ante todos los males que atraviesa nuestro país, diciendo que “el pueblo está feliz”, “el pueblo sabe elegir porque el pueblo es sabio”, Termino con la frase de Milan Kundera “en estos días solo puede ser optimista un gran cínico”.


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