lunes, 22 de junio de 2020

Confinados, pero conectados a la vida...








Un momento por favor


J. Jesús Juárez Martín




Me siento pleno, contento, seguro.  Tal vez, no sé lo que sea felicidad, por eso a este momento   lo denomino feliz.  Escucho la canción de Roberto Carlos: “Amigo” y me llena de satisfacción. Fue el año de 1979 el Mtro. Luis Dávalos me solicitó y comisionó con mi aceptación presentar la Estudiantina del Internado México de la ciudad capital. Se presentaba ante el público de Guadalajara después de surgir a la fama cuando recibieron cantándole  en el primer viaje a México al Santo Padre Juan Pablo II, destacaron en  aquella ocasión en la aceptación del público dos  canciones “Tú eres Pedro “ de Mejía y “Amigo” y desde entonces para recibir o testimoniar afecto a  algún personaje elegimos “Amigo”.

Se me escapa el escenario, porque un día fue en el local de “Amistad Internacional y al siguiente día en lo que ahora es el auditorio del CREA, la comisión era por una ocasión, luego se buscó que volviera a ser el prestador al siguiente día.; huelga decirle s que asistí a las dos presentaciones.

Hoy es la tarde del 15 de septiembre de 2012, estoy en mi “estudio”, o como dice Dana, mi nieta, 6 años: “Tu oficina “, si así le podemos llamar a un escritorio “arrejolado” por los libros donde está mi computadora, donde balbucea mi sentimiento y se teje de con nostalgia de recuerdos que me fortalecen porque son ventana al futuro cercano y trasfondo de mi vida.




Aquí he escrito muchos artículos despojados de vestimentas sociales y en la libertad de pensamiento, imaginación y orden lógico, si es que tengo poco de cordura, surge el mensaje que compartiré en la prensa escrita.

Mira, hipotético lector  que ser mexicano es una forma de ser humano y tal vez  la mejor , si no la suprema, porque nuestro agitado mundo nos preparó  este orden de circunstancias que disfrutamos, aunque se manifiesta que la violencia, se enseñorea en calles, vida social, escuelas , convivencia, sin embargo siento que hay reductos de libertad y sin  llegar a la vorágine de pueblos musulmanes que atacan a quienes consideran que les ofendió a su Profeta, una reacción, un reclamo, tal vez desproporcionado, furia que tiene efecto bumerán que les vuelve a  convertirlos en víctimas de sus propias acciones.

Y... en este arrejolado rincón de hogar, escenario distante lleno de vivencias, alegrías,  recuerdos que vibran con intensidad porque el tiempo funciona como proyectil hacia el presente, alcanzando el futuro, la vivencia específica  llena de luz, rescatando del subconsciente la ilusión que vigente en algo trasciende.



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